Ley de Pagos Digitales 2026: Retos y Oportunidades

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Este artículo resume y organiza los principales puntos expuestos en la columna de opinión “Ley de pagos digitales versus el efectivo”, publicada en El Economista y firmada por Jorge Bravo.

Brecha en adopción de pagos digitales persiste

  • México tiene infraestructura de pagos avanzada (SPEI 24/7), pero el efectivo sigue dominando, según El Economista.
  • 86% de la población usa Internet y 97% se conecta por celular, pero solo 41.4% de adultos usa pagos digitales, de acuerdo con El Economista.
  • La iniciativa busca cerrar una brecha de adopción, no “inventar” infraestructura nueva, según El Economista.
  • Mucho dependerá de la regulación secundaria: sectores, plazos e incentivos aún no están definidos, según El Economista.

Las cifras, diagnósticos y comparativas internacionales mencionadas a continuación se presentan tal como fueron citadas y argumentadas en esa columna de El Economista.

Iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos

La presidenta Claudia Sheinbaum envió a la Cámara de Diputados la iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos como parte del Paquete Económico 2027, según El Economista.

La columna es firmada por Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM, según la ficha de autor publicada por El Economista.
El planteamiento parte de una paradoja: México cuenta con rieles de pago robustos —como SPEI, que opera 24 horas, 365 días— y con soluciones como CoDi y DiMo, pero el uso cotidiano de pagos digitales no despega al ritmo esperado, de acuerdo con El Economista.

El proyecto, descrito como un marco legal breve, no crea infraestructura nueva: reconoce la existente y busca empujar su adopción, según El Economista. En el centro está la posibilidad de que la autoridad hacendaria designe sectores estratégicos donde los pagos digitales sean la única forma aceptada, aunque la iniciativa no fija fechas, no nombra sectores y no incluye sanciones; esos detalles quedarían para la regulación secundaria, según El Economista.

Uso de Internet y Pagos Digitales en México

México no parte de cero en conectividad. El 86% de la población usa Internet y 97% de quienes se conectan lo hace desde un celular, según cifras citadas por El Economista. En teoría, esa base tecnológica debería facilitar el salto a pagos digitales en comercios, servicios y transferencias entre personas.

Sin embargo, el uso de pagos digitales entre adultos se mantiene limitado: 41.4% de los adultos usa pagos digitales, frente a 59% en América Latina y el Caribe, de acuerdo con El Economista. La lectura implícita es que la conectividad —aunque necesaria— no es suficiente para cambiar hábitos de pago.

En paralelo, México cuenta desde hace años con herramientas técnicas para digitalizar pagos: SPEI arrancó en 2004, CoDi en 2019 y DiMo en 2021, según El Economista. Aun así, la adopción masiva no ha llegado, lo que coloca el foco en costos, experiencia de usuario, confianza y coordinación regulatoria.

Brecha en la Adopción de Pagos Digitales

La iniciativa parte de un diagnóstico: la brecha está en la adopción, no en la infraestructura, según El Economista. El efectivo sigue siendo dominante: 95% de la población adulta usa dinero en efectivo, de acuerdo con El Economista. Y cuando se observa el comportamiento en compras pequeñas, el cambio ha sido lento.

Entre 2021 y 2024, el uso consuetudinario de efectivo para compras de 500 pesos o menos bajó apenas de 90.1% a 85.2%, según El Economista. En ese mismo periodo, las transferencias electrónicas y por aplicaciones móviles subieron de 1.6% a 4.4%, de acuerdo con El Economista. Es un avance, pero todavía marginal frente al peso cultural y operativo del efectivo.

La consecuencia para comercios y pymes es clara: aunque existan rieles y apps, el cliente promedio sigue llegando con efectivo, y el incentivo para invertir en aceptación digital puede percibirse como insuficiente si no hay una estrategia integral.

Facultades del Banco de México y la CNBV

La iniciativa otorga nuevas facultades al Banco de México (Banxico) y a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) en materia de aceptación en el punto de venta, según El Economista. En términos prácticos, el corazón del cambio no está solo en transferencias entre personas, sino en lo que ocurre en la caja: qué medios se aceptan, cómo se integran y bajo qué reglas.

Además, el proyecto reconoce la CURP Digital y el Expediente Digital Ciudadano como mecanismos para contratar servicios financieros a distancia, según El Economista. Esa pieza apunta a reducir fricciones de alta (onboarding) y a facilitar que más personas entren al sistema formal sin trámites presenciales.

Aun así, El Economista subraya que la iniciativa deja elementos clave a la regulación secundaria. En otras palabras: Banxico y CNBV pueden recibir atribuciones, pero el impacto dependerá de cómo se traduzcan en reglas operables para bancos, fintech, agregadores y comercios.

Efectos de la Ley en el Uso del Efectivo

El objetivo político-económico es empujar una transición donde, en ciertos sectores, el efectivo pierda espacio. La iniciativa permite a la Secretaría de Hacienda designar sectores estratégicos en los que los pagos digitales sean la única forma aceptada, según El Economista. Pero, al no definir sectores ni calendarios, el efecto inmediato sobre el efectivo es incierto.

Lo que sí está documentado es el punto de partida: el efectivo sigue siendo predominante en compras pequeñas y en el día a día, según El Economista. Por eso, el debate no es “efectivo sí o no”, sino cómo se cambia el hábito sin romper la operación del comercio.

El Economista también plantea una advertencia: una ley no cambia hábitos por decreto. Si la regulación secundaria no resuelve costos, interoperabilidad y confianza, el resultado puede ser una obligación difícil de cumplir o una adopción superficial que no sustituya realmente al efectivo.

Desafíos para la Inclusión Financiera

Digitalizar pagos puede traer beneficios macro y micro. Según El Economista, reduce costos de transacción, amplía el acceso al crédito, combate la informalidad y mejora la recaudación. En México, la economía informal representa 25.4% del PIB y 63% de los adultos no tiene crédito formal, de acuerdo con El Economista. En ese contexto, el historial transaccional de pagos digitales puede convertirse en una puerta de entrada a productos financieros.

Pero los obstáculos son conocidos. El Economista identifica como frenos principales la desconfianza, el miedo al fraude y la baja alfabetización digital. Sin campañas masivas de educación financiera y sin protección efectiva al consumidor, la adopción puede estancarse incluso con infraestructura disponible, según el mismo medio.

Para pymes y comercios, el reto es doble: convencer al cliente de pagar digitalmente y, al mismo tiempo, operar con herramientas que no agreguen fricción, costos o riesgos. La inclusión no se logra solo con disponibilidad tecnológica, sino con experiencia simple y reglas claras.

Comparativa Internacional en la Adopción de Pagos Digitales

La experiencia internacional muestra que la ejecución pesa más que el marco legal. El Economista compara el caso mexicano con varios referentes. En Brasil, el sistema Pix (lanzado en 2020) alcanzó 93% de la población adulta en cinco años, según El Economista. El medio atribuye el salto a llaves simples, experiencia homogénea y participación obligatoria de grandes instituciones.

En India, UPI se convirtió en el sistema de pagos en tiempo real más grande del mundo con más de 500 millones de usuarios únicos, gracias a arquitectura abierta, interoperabilidad y códigos QR extendidos en el comercio, de acuerdo con El Economista. En China, la penetración digital en punto de venta llegó a 89% con Alipay y WeChat Pay, un proceso de una década impulsado por el sector privado, según El Economista.

También hay casos de inclusión móvil en economías con distintos niveles de desarrollo: Kenia superó a México en adopción con M-Pesa, y Costa Rica logró adopción masiva con Sinpe Móvil mediante bajos costos, efectos de red y divulgación temprana, según El Economista.

Aspectos Críticos de la Nueva Legislación

El Economista resume condiciones para que una ley de pagos digitales funcione. La primera es costo cero para usuario y comercio: la gratuidad detonó Pix, UPI y Sinpe Móvil, según el medio. La segunda es interoperabilidad real entre CoDi, DiMo, SPEI y billeteras privadas; la fragmentación obliga hoy a elegir sistemas que “no se hablan”, de acuerdo con El Economista.

La tercera condición es la confianza: sin protección efectiva al consumidor y sin educación financiera, la desconfianza y el miedo al fraude frenan la adopción, según El Economista. Y hay un punto institucional: la iniciativa deja sectores obligados, sanciones, plazos e incentivos a la regulación secundaria, por lo que el éxito dependerá de cómo se ejecute, no solo de lo que se apruebe, según el mismo medio.

Reflexiones finales sobre la Ley de Pagos Digitales

Impacto esperado en la economía mexicana

Si la adopción crece, El Economista sostiene que digitalizar pagos puede reducir costos de transacción, ampliar acceso al crédito, combatir la informalidad y mejorar la recaudación. Con una informalidad de 25.4% del PIB y 63% de adultos sin crédito formal, el potencial de un historial transaccional digital es significativo para millones de personas y pequeños negocios, según El Economista.

Desafíos para la implementación efectiva

El riesgo central es de ejecución. La iniciativa no define sanciones, fechas ni sectores, y deja esos elementos a la regulación secundaria, según El Economista. Además, el mismo medio advierte que una ley no construye confianza ni cambia hábitos arraigados por decreto: sin costos bajos o nulos, interoperabilidad y campañas de educación y protección al consumidor, la promesa de masificación puede quedarse corta.