Ley de Economía Digital en México: Impacto en tarjetas de crédito

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Contexto y alcance de los datos: Las cifras de tarjetas, sucursales y cuentas citadas en este artículo provienen de datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y se presentan tal como fueron reportadas por Expansión, con corte al cierre de agosto.

México supera 58 millones de tarjetas de crédito

Definiciones usadas en esta nota: cuando se menciona “tarjetas de crédito en circulación” y “sucursales bancarias”, se retoman los conteos reportados por la CNBV y citados por Expansión para el periodo referido.

  • México registró 58 millones 272 mil tarjetas de crédito en circulación al cierre de agosto, según datos de la CNBV citados por Expansión.
  • Nu reportó 10 millones 101 mil plásticos al incorporarse como banco a los registros de la CNBV, de acuerdo con Expansión.
  • La Ley de Economía Digital, aprobada el 20 de octubre, busca reducir el uso del efectivo y masificar pagos digitales, según Expansión.
  • A la par, las sucursales bancarias bajaron a 11,295 (433 menos anual), de acuerdo con la CNBV citada por Expansión.

Aprobación de la Ley de Economía Digital y su impacto en tarjetas de crédito

La aprobación en el Congreso de la Ley de Economía Digital el 20 de octubre abre una nueva etapa para los pagos en México: su objetivo explícito es disminuir el uso del efectivo, según explicó Expansión. El momento no es menor: el país llega a esta discusión con un máximo histórico de tarjetas de crédito en circulación y con una banca que acelera su migración hacia canales digitales.

De acuerdo con Expansión, tras la luz verde legislativa la iniciativa regresó al Ejecutivo para su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF). A partir de ahí, correrá un plazo de 15 días para que el gobierno federal determine los sectores estratégicos donde se aplicará la ley.

Entre los cambios centrales, Expansión reportó que la legislación: impulsa el uso de transferencias, tarjetas, códigos QR y herramientas como CoDi y DiMo; faculta a la Secretaría de Hacienda para definir sectores donde los pagos digitales podrían ser el único medio aceptado; y obliga a los tres órdenes de gobierno a habilitar pagos digitales para trámites y servicios. También reconoce la CURP Digital como opción de identificación para contratar servicios financieros a distancia y contempla excepciones para usar efectivo o cheques si una contingencia impide operar digitalmente.

Crecimiento histórico en la emisión de tarjetas de crédito en México

El termómetro más visible del cambio es el plástico. Datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), citados por Expansión, muestran que al cierre de agosto había 58 millones 272 mil tarjetas de crédito en circulación en México, un nivel que el medio describe como máximo histórico.

El salto, según Expansión, se explica “principalmente” por el efecto de Nu tras su llegada a los registros de la CNBV como banco: de entrada reportó 10 millones 101 mil tarjetas dentro del sistema bancario. Con ese volumen, Nu se colocó en el tercer lugar como emisor, por detrás de BBVA y Banamex, de acuerdo con el mismo reporte.

La lectura para comercios y pymes es directa: más tarjetas en la calle suelen traducirse en más oportunidades de cobro digital, pero también en mayor competencia por ofrecer experiencias de pago sin fricción. Expansión enmarca este crecimiento dentro de un avance sostenido de los medios digitales de pago en el país, justo cuando la política pública busca empujar la sustitución del efectivo.

Al mismo tiempo, el aumento de tarjetas no implica por sí solo que el efectivo desaparezca: la ley apunta a modificar hábitos y aceptación en puntos específicos, empezando por sectores donde el pago digital puede masificarse con rapidez.

Reducción del número de sucursales bancarias en el país

Mientras crece la emisión de tarjetas, la infraestructura física se contrae. La CNBV, citada por Expansión, reportó que el número de sucursales bancarias en México llegó a 11,295 unidades al cierre de agosto, lo que representa 433 menos respecto del mismo periodo del año previo.

Según Expansión, las principales instituciones bancarias han explicado estos cierres por dos razones operativas: la reducción de asistencia de usuarios a sucursal y la relocalización de infraestructura hacia zonas con mayor flujo de clientes. En otras palabras, menos visitas presenciales y una red que se ajusta a la demanda.

Este movimiento es consistente con un ecosistema donde la contratación y el uso de productos se desplazan a canales remotos. La propia ley, de acuerdo con Expansión, reconoce mecanismos para contratar servicios financieros a distancia mediante CURP Digital, lo que reduce la necesidad de acudir físicamente a una sucursal para ciertos trámites.

Para el comercio, la implicación práctica es que el “banco de la esquina” pierde peso como punto de contacto cotidiano, y ganan relevancia las herramientas de aceptación digital (tarjeta, transferencias, QR) y la atención remota. El reto, como han advertido distintos análisis sobre digitalización financiera, es que la transición no deje atrás a quienes dependen del efectivo o de la atención presencial.

Uso del efectivo en las transacciones diarias

La Ley de Economía Digital nace en un país donde el efectivo sigue dominando el día a día. Expansión reportó que 85% de las operaciones diarias se ejecutan con dinero físico, un dato que dimensiona el tamaño del cambio que busca la política pública.

Por eso, la implementación está planteada por etapas. En una primera fase, la estrategia arrancará con la masificación de medios de pago en gasolineras y casetas, según Expansión. La lógica es clara: son puntos de alto volumen transaccional donde la aceptación digital puede escalar rápido si se vuelve estándar.

La ley también busca ampliar el uso de transferencias bancarias, tarjetas y códigos QR, además de herramientas como CoDi y DiMo, de acuerdo con Expansión. En el terreno, esto implica que más comercios podrían verse empujados a aceptar pagos electrónicos como condición para operar en ciertos giros, una vez que Hacienda defina los sectores donde el pago digital sea obligatorio.

Aun así, el marco contempla válvulas de seguridad: Expansión señaló que se permitirá el uso de efectivo o cheques cuando una contingencia impida realizar operaciones digitales. En un país con dependencia alta del efectivo, esa excepción puede ser clave para continuidad operativa ante fallas de energía o conectividad.

Aumento en cuentas de captación y su relevancia

El crecimiento no se limita a tarjetas. Expansión, con base en cifras de la CNBV, informó que las cuentas de captación alcanzaron 342.45 millones, con un aumento de 53.87 millones. Dentro de ese universo, las cuentas activas llegaron a 151.62 millones, es decir, 27.19 millones más que en agosto de 2025.

Estas cifras importan porque la Ley de Economía Digital empuja el uso de instrumentos que dependen de una cuenta: transferencias, pagos con QR y herramientas como CoDi y DiMo, según describió Expansión. En términos de adopción, más cuentas (y más cuentas activas) amplían la base potencial de usuarios que pueden pagar sin efectivo.

Para las pymes, el aumento de cuentas activas puede significar más clientes capaces de pagar con transferencia o con soluciones vinculadas a banca móvil. Para el sistema financiero, sugiere un mercado más grande para productos digitales, justo cuando la infraestructura física se ajusta a la baja.

La combinación —más cuentas, más tarjetas y menos sucursales— perfila un ecosistema donde la aceptación de pagos digitales deja de ser “extra” y se vuelve parte del estándar operativo, especialmente si Hacienda define sectores con obligatoriedad.

Impacto de la Ley de Economía Digital en el Sistema Financiero Mexicano

Crecimiento de Tarjetas de Crédito y Reducción de Sucursales

Los indicadores se mueven en direcciones que se refuerzan entre sí: 58.272 millones de tarjetas de crédito en circulación (CNBV, citada por Expansión), 11,295 sucursales (CNBV, citada por Expansión) y un salto de 10.101 millones de tarjetas atribuible a Nu tras su registro como banco, según Expansión. En paralelo, las cuentas de captación suben a 342.45 millones y las activas a 151.62 millones (CNBV, citada por Expansión).

En conjunto, estos datos describen un sistema que se digitaliza por oferta (nuevos jugadores y más emisión) y por estructura (menos presencia física), mientras la ley busca acelerar el cambio en la demanda: menos efectivo y más pagos electrónicos.

Desafíos y Oportunidades en la Transición Digital

El desafío de fondo es que la ley pretende mover un hábito masivo: 85% de las operaciones diarias aún se hacen en efectivo, según Expansión. La oportunidad está en la gradualidad: empezar por gasolineras y casetas, y después ampliar a sectores estratégicos que definirá Hacienda en el plazo previsto tras la publicación en el DOF, de acuerdo con Expansión.

La clave para comercios y emprendedores será anticipar el cambio: si el pago digital se vuelve obligatorio en ciertos giros, la preparación no será opcional. Y si el efectivo sigue siendo dominante, la transición exigirá convivir con ambos mundos, aprovechando la expansión de cuentas activas y la mayor circulación de tarjetas para vender más, cobrar mejor y reducir fricciones en caja.