Tabla de contenidos
- 1. Ley de Economía Digital promueve pagos electrónicos en México
- 2. Aprobación de la Ley de Economía Digital en México
- 2.1 Estatus y alcance de la ley
- 3. Transición hacia pagos digitales y su interoperabilidad
- 4. Uso del efectivo en transacciones menores a 500 pesos
- 5. Impulso a medios de pago electrónicos en sectores estratégicos
- 6. Herramientas de Gentera y Banco Compartamos para la interoperabilidad
- 7. La Ley de Economía Digital: Un Cambio Necesario para México
- 7.1 Retos y Oportunidades en la Implementación
- 7.2 El Futuro de los Pagos Digitales en México
Ley de Economía Digital promueve pagos electrónicos en México
- La Ley de Economía Digital fue aprobada por el Congreso y busca acelerar el uso de pagos electrónicos, según Expansión.
- El cambio será gradual y exige coordinación entre autoridades, bancos y empresas, de acuerdo con Enrique Majós, CEO de Gentera, citado por Expansión.
- En México, 85% de las transacciones de 500 pesos o menos se hacen en efectivo, según cifras compartidas por Majós en Expansión.
- El país ya cuenta con rieles como SPEI, CoDi y DiMo para facilitar pagos digitales, afirmó Majós a Expansión.
Aprobación de la Ley de Economía Digital en México
En palabras de Enrique Majós —director general de Gentera— la ley abre una ventana para acelerar el uso de medios de pago electrónicos en el país, según declaró a Expansión.
Estatus y alcance de la ley
De acuerdo con el seguimiento legislativo reportado por distintos medios, la entrada en vigor depende de su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y de reglas secundarias que definan estándares y obligaciones específicas, con participación de autoridades como la SHCP, Banxico y la CNBV.
El planteamiento de fondo es mover a México hacia una economía con menos efectivo, pero sin asumir que el cambio ocurrirá “de la noche a la mañana”. “Yo creo que es un proceso gradual. Ningún país está listo de la noche a la mañana”, dijo Majós en entrevista con Expansión. En esa lógica, la aprobación de la ley no equivale a una sustitución inmediata del efectivo, sino al inicio de una transición que requiere reglas claras, infraestructura operativa y adopción real por parte de usuarios y comercios.
Majós subrayó que el avance depende de un esfuerzo compartido: gobierno, iniciativa privada e instituciones financieras. La coordinación, además, no es un detalle administrativo: es lo que permite que los pagos digitales funcionen de forma consistente en el día a día, especialmente en segmentos populares donde la fricción (comisiones, fallas, complejidad) puede frenar la adopción.
Transición hacia pagos digitales y su interoperabilidad
La transición hacia pagos digitales en México, tal como la describe Majós, no se limita a “tener” herramientas tecnológicas, sino a lograr que se conecten entre sí y sean simples para el usuario final. Uno de los pendientes principales es la interoperabilidad: que una persona pueda transferir o pagar a alguien que opera con otra institución financiera sin complicaciones, según explicó el CEO de Gentera a Expansión.
En términos prácticos, interoperabilidad implica que los rieles y soluciones de pago (transferencias, QR, cobros con cuenta) funcionen de forma consistente entre bancos y proveedores distintos, para que el usuario no tenga que “adivinar” qué app o qué institución acepta el comercio.
En ese contexto, Majós destacó que México ya cuenta con infraestructura para facilitar operaciones digitales, de acuerdo con Expansión. La oportunidad —y el reto— es convertir esos rieles en experiencias de pago cotidianas: pagar en el mostrador, cobrar en campo, liquidar servicios o hacer compras de bajo monto sin que el efectivo sea la opción “por defecto”.
Como referencia internacional, Majós mencionó el caso de Perú, donde la coordinación entre autoridades y empresas favoreció el desarrollo de soluciones para compras de bajo monto mediante códigos QR y billeteras electrónicas, según Expansión. La comparación importa por una razón práctica: cuando el pago digital se vuelve interoperable y ubicuo, deja de sentirse como “alternativa” y se vuelve hábito.
Uso del efectivo en transacciones menores a 500 pesos
El principal termómetro de la resistencia al cambio está en los pagos pequeños. Ese dato explica por qué la digitalización puede encontrar fricción en el comercio de barrio y en actividades de alta frecuencia: abarrotes, comida rápida, transporte local o servicios personales.
Expansión también señaló que, ante ese predominio del efectivo en operaciones menores a 500 pesos, se prevé resistencia para digitalizar pagos por parte de pequeños comercios. No necesariamente por rechazo a la tecnología, sino por factores operativos: hábitos arraigados, necesidad de liquidez inmediata, y la percepción de que lo digital “complica” (por ejemplo, si el cliente no trae datos, si el cobro tarda, o si el comercio teme contracargos o comisiones).
Majós insistió en que la transición debe contemplar soluciones sencillas para usuarios, en particular para sectores populares, según Expansión. En términos prácticos, esto apunta a experiencias de cobro y pago que funcionen con baja fricción: QR, transferencias inmediatas, banca móvil accesible y procesos claros para conciliar ventas.
Impulso a medios de pago electrónicos en sectores estratégicos
Una de las rutas para acelerar adopción, sin intentar cambiar todo el sistema al mismo tiempo, es empezar por sectores específicos. La nueva legislación contempla impulsar el uso de medios de pago electrónicos en actividades como gasolineras y casetas de peaje, según reportó Expansión.
Para Majós, iniciar con sectores estratégicos permite avanzar, medir resultados y ajustar la implementación, sin perder de vista que deben existir excepciones para que la transición sea viable, de acuerdo con Expansión. En la práctica, esto sugiere un enfoque por etapas: elegir entornos donde el pago digital puede estandarizarse con relativa rapidez (por volumen, control operativo o infraestructura), y usar ese aprendizaje para extenderlo a otros giros.
El punto de coordinación vuelve a aparecer aquí: si se empuja el pago electrónico en sectores de alta circulación, la experiencia del usuario debe ser consistente entre bancos, emisores, adquirentes y soluciones de cobro. Majós lo resumió como un esfuerzo “con distintas partes”, según Expansión, en el que la participación del gobierno, el sector financiero y las empresas define si el cambio se siente como mejora o como imposición.
Herramientas de Gentera y Banco Compartamos para la interoperabilidad
En el terreno de la ejecución, Majós afirmó que Gentera y Banco Compartamos ya cuentan con herramientas para avanzar hacia la interoperabilidad, mediante banca móvil, tarjetas de débito y CoDi, según Expansión. La relevancia de este tipo de capacidades es directa para el comercio: si más clientes pueden pagar desde su cuenta o su app, y más negocios pueden cobrar sin fricción, el efectivo pierde terreno por conveniencia, no por obligación.
Majós añadió que una parte de los clientes ya utiliza estos servicios y que la adopción continuará creciendo durante el próximo año, de acuerdo con Expansión. También explicó que, de una base de más de 10.5 millones de clientes, una proporción importante tiene acceso a cuentas de débito y usa activamente la banca móvil, según el mismo medio.
En paralelo, Expansión reportó resultados financieros de Gentera: la utilidad neta ascendió a 2,342 millones de pesos en el tercer trimestre de 2026, un incremento anual de 8.6%, y la utilidad acumulada de los primeros nueve meses fue de 7,189 millones de pesos, 10.9% más que en el mismo periodo de 2025. En México, Expansión indicó que Banco Compartamos obtuvo una utilidad neta de 1,473 millones de pesos en el tercer trimestre de 2026, 1.4% más que un año antes, y cerró septiembre con 3.59 millones de clientes, 5.4% más que un año antes.
La Ley de Economía Digital: Un Cambio Necesario para México
La discusión de fondo no es “efectivo vs. digital” como una batalla cultural, sino cómo reducir fricciones y ampliar opciones de pago sin dejar atrás a quienes hoy dependen del efectivo. Majós planteó que el cambio requerirá coordinación entre autoridades, instituciones financieras y empresas, según Expansión.
Retos y Oportunidades en la Implementación
El reto más inmediato, según Majós, es la interoperabilidad: que los usuarios puedan transferir dinero y pagar a personas o comercios que operan con instituciones distintas, de acuerdo con Expansión. La oportunidad es que México ya tiene rieles como SPEI, CoDi y DiMo, mencionados por el directivo en el mismo medio, y el desafío es convertir esa infraestructura en adopción masiva en pagos cotidianos de bajo monto.
El Futuro de los Pagos Digitales en México
Si el efectivo domina 85% de las transacciones menores a 500 pesos —como indicó Majós en Expansión— el futuro de los pagos digitales dependerá de ganar ese “último tramo”: el pago pequeño, frecuente y de alta rotación. La ley, al empujar medios electrónicos en sectores como gasolineras y casetas, puede funcionar como palanca inicial, según Expansión, siempre que la experiencia sea interoperable y fácil de usar para consumidores y comercios.
Alcance editorial: PAGORALIA publica contenido para comerciantes, emprendedores y pymes en México sobre cobros y pagos (pasarelas, SPEI/CoDi, QR, terminales y banca digital) y su impacto en la operación y conversión.

Transformando digitalmente a PYMEs en Latinoamérica con soluciones de pagos digitales. Con más de 20 años de experiencia liderando proyectos en innovación financiera y tecnología. “Wanna Be” escritor de tecnología y tendencias de negocios.

