Tabla de contenidos
- 1. SPEI mejora transferencias nacionales pero retrasa internacionales
- 2. Paso 1: Comprender el SPEI y su impacto en las transferencias nacionales
- 3. Paso 2: Analizar la velocidad de las transferencias internacionales
- 4. Paso 3: Evaluar el crecimiento de transferencias mediante SPEI en 2025
- 5. Paso 4: Examinar el crecimiento de pagos empresariales fuera de México
- 6. Paso 5: Identificar los desafíos de las transferencias internacionales
- 7. Paso 6: Reconocer el impacto en pequeñas y medianas empresas
- 8. Paso 7: Conocer las iniciativas de Banxico para mejorar los pagos digitales
- 9. Conclusiones sobre el impacto del SPEI en las transferencias internacionales
- 9.1 La necesidad de una infraestructura más eficiente
- 9.2 El futuro de los pagos internacionales en México
SPEI mejora transferencias nacionales pero retrasa internacionales
- En México, el SPEI volvió casi instantáneas las transferencias entre bancos y elevó la expectativa de “dinero en segundos”.
- Al cruzar fronteras, los pagos internacionales aún tardan entre uno y cinco días hábiles.
- En 2025 hubo más de 7,300 millones de transferencias SPEI, 36.8% más que en 2024.
- Banxico empuja estandarización en apps y nuevas cuentas (Nivel 2 Bis) para acelerar pagos digitales e inclusión.
Tiempos de disponibilidad de transferencias
- “En segundos” (SPEI) suele referirse a que el banco emisor confirma y el receptor puede ver el abono casi de inmediato dentro de México.
- “1–5 días hábiles” (internacional) normalmente significa que el dinero puede pasar por varias instituciones y horarios de corte; fines de semana y feriados pueden extender el tiempo.
- Por qué importa: para personas es una espera; para empresas es planeación (tesorería, liberación de mercancía, pagos a proveedores) y, sobre todo, certeza del momento de disponibilidad.
Paso 1: Comprender el SPEI y su impacto en las transferencias nacionales
Mover dinero entre bancos en México dejó de ser un trámite de horas —o de “a ver si cae”— para convertirse en una acción cotidiana que ocurre en segundos. Ese cambio tiene nombre: Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI). Su efecto no es solo tecnológico; es cultural. Millones de personas y empresas se acostumbraron a que una transferencia nacional se liquide prácticamente al instante.
Esa inmediatez reconfiguró la operación diaria de negocios: pagar a un proveedor el mismo día, reponer inventario sin esperar confirmaciones largas, o concentrar recursos entre cuentas para cubrir nómina y gastos. En la práctica, SPEI elevó el estándar de lo que se considera un “buen” servicio financiero: rapidez, certeza y disponibilidad.
Pero el impacto más profundo quizá sea la expectativa. Una vez que el dinero se mueve en segundos dentro del país, cualquier fricción se vuelve más visible. Y ahí aparece el contraste que hoy pesa más: cuando el pago debe salir de México, el reloj vuelve a marcar tiempos del sistema tradicional. SPEI, al acelerar lo doméstico, dejó en evidencia lo lento que puede ser lo internacional.
Cómo se procesa una transferencia SPEI
1) Ordenas la transferencia (CLABE/tarjeta/cuenta destino, monto y concepto) desde tu app o banca.
2) El banco valida datos básicos (saldo, límites, autenticación) y envía la instrucción a SPEI.
3) SPEI enruta y liquida entre bancos participantes.
4) El banco receptor acredita y notifica/actualiza saldo.
Checkpoint útil: si ves “enviada” pero el receptor no la ve, suele ser tema de datos del destino, límites/horarios del banco, o revisión interna; el comprobante y la referencia ayudan a rastrear.
Paso 2: Analizar la velocidad de las transferencias internacionales
La diferencia es contundente: mientras una transferencia nacional por SPEI se completa casi de inmediato, un pago internacional todavía puede tardar entre uno y cinco días hábiles. Para una persona, puede ser una molestia. Para una empresa, puede ser un problema operativo.
La razón no es un solo “cuello de botella”, sino una cadena más compleja. En una transferencia internacional suelen intervenir bancos corresponsales, conversiones de divisas, revisiones regulatorias, controles contra el lavado de dinero y procesos de conciliación entre sistemas financieros distintos. Cada eslabón agrega tiempo, validaciones y, en ocasiones, ventanas de operación que dependen de horarios y días hábiles.
El resultado es una experiencia dispareja: dentro de México, el dinero “viaja” con lógica de tiempo real; fuera, se mueve con lógica de infraestructura fragmentada. Esa brecha se vuelve más notoria conforme más empresas operan con proveedores, clientes o plataformas en el extranjero, o conforme necesitan recibir recursos desde otros países para sostener su flujo de efectivo.
En otras palabras, SPEI no solo aceleró pagos: redefinió la paciencia del mercado. Y esa nueva vara de comparación está empujando una demanda creciente por pagos internacionales más rápidos, como ha señalado Koywe en declaraciones retomadas por El Economista.
| Etapa típica en un pago internacional | Qué ocurre | Dónde se suele acumular tiempo |
|---|---|---|
| Instrucción y validación en banco emisor | Captura, autenticación, validaciones internas y de datos del beneficiario | Errores de datos, límites, revisiones internas |
| Enrutamiento por corresponsales | Paso por uno o más bancos puente según moneda/país | Intermediarios, horarios de corte, días hábiles |
| Conversión de divisa (si aplica) | Tipo de cambio, spreads, confirmaciones | Ventanas de mercado, confirmaciones y conciliación |
| Revisiones regulatorias/AML | Controles y monitoreo de operaciones | Revisiones adicionales por monto, país, patrón |
| Conciliación y acreditación final | Confirmación entre sistemas y abono al beneficiario | Procesos de back-office y tiempos del banco receptor |
Paso 3: Evaluar el crecimiento de transferencias mediante SPEI en 2025
El tamaño del fenómeno explica por qué el debate sobre velocidad ya no es marginal. Durante 2025 se realizaron más de 7,300 millones de transferencias mediante SPEI, un aumento de 36.8% respecto a 2024, de acuerdo con cifras de Banxico citadas por la fintech Koywe. No se trata de un ajuste incremental: es una expansión que confirma que el sistema se volvió infraestructura crítica para la economía cotidiana.
Ese volumen sugiere dos cosas. Primero, que la transferencia electrónica interbancaria dejó de ser una herramienta “de oficina” para convertirse en un hábito masivo, tanto para personas como para empresas. Segundo, que la experiencia de inmediatez se normalizó: cuando algo ocurre miles de millones de veces al año y casi siempre en segundos, el usuario deja de verlo como un beneficio y lo asume como un derecho.
En el entorno empresarial, esa normalización cambia la forma de planear. Si el dinero entra y sale rápido dentro del país, se optimizan ciclos de pago y cobro, se reduce la necesidad de “colchones” por incertidumbre y se toman decisiones con información más fresca. Por eso, cuando una operación internacional rompe esa lógica y se estira a varios días, el costo no siempre es una comisión visible: puede ser un retraso en compras, inversiones o decisiones de negocio.
| Métrica (SPEI) | 2024 | 2025 | Fuente en el texto |
|---|---|---|---|
| Transferencias realizadas | (implícito por variación) | Más de 7,300 millones | Cifras de Banxico citadas por Koywe |
| Variación anual | — | +36.8% vs 2024 | Cifras de Banxico citadas por Koywe |
Paso 4: Examinar el crecimiento de pagos empresariales fuera de México
La presión por mejorar pagos internacionales no surge en el vacío: el comercio y los flujos empresariales transfronterizos se están moviendo. En América Latina, el volumen de pagos internacionales entre empresas creció 12% hasta alcanzar un valor de 25,000 millones de dólares, según la firma especializada Cobre (cifras citadas en el reporte). Ese dato ayuda a dimensionar el mercado: más empresas están pagando y cobrando fuera de su país, y el monto agregado ya es relevante.
En México, la tendencia también se refleja en cifras de Banxico. Los pagos empresariales enviados fuera del país crecieron 6.6% en monto y 7.6% en número de operaciones. Del otro lado, los recursos recibidos desde otros países aumentaron 9.2%. En conjunto, estos movimientos apuntan a una mayor intensidad de relaciones comerciales y financieras con el exterior.
Para las empresas, el problema no es solo “tardar más”: es la incertidumbre del tiempo. Un pago internacional que puede tomar entre uno y cinco días hábiles complica la coordinación con proveedores, la liberación de mercancía, la contratación de servicios o la planeación de tesorería. Y cuando el negocio ya opera con la expectativa de SPEI —liquidación rápida y confirmación casi inmediata—, la fricción se siente como un retroceso.
La lectura es clara: el crecimiento de operaciones internacionales está chocando con una infraestructura que no se mueve al ritmo de la economía digital doméstica.
| Indicador | Cambio reportado | Alcance | Fuente en el texto |
|---|---|---|---|
| Pagos internacionales B2B en América Latina (volumen) | +12% | Regional | Cobre (cifras citadas) |
| Pagos internacionales B2B en América Latina (valor) | 25,000 millones USD | Regional | Cobre (cifras citadas) |
| Pagos empresariales enviados fuera de México (monto) | +6.6% | México → exterior | Banxico |
| Pagos empresariales enviados fuera de México (número de operaciones) | +7.6% | México → exterior | Banxico |
| Recursos recibidos desde otros países | +9.2% | Exterior → México | Banxico |
Paso 5: Identificar los desafíos de las transferencias internacionales
La lentitud de los pagos internacionales no es un simple “capricho” del sistema: responde a una arquitectura más pesada. En estas transferencias intervienen múltiples capas: bancos corresponsales que actúan como puentes, conversiones de divisas que requieren procesos adicionales, revisiones regulatorias y controles contra el lavado de dinero, además de la conciliación entre sistemas financieros que no siempre están diseñados para operar como una sola red.
Cada paso añade validaciones y dependencias. A diferencia de una transferencia nacional que se liquida en segundos mediante SPEI, el pago internacional puede quedar “en tránsito” mientras se completan verificaciones o se encadena el paso por intermediarios. Ese resultado se vuelve especialmente problemático cuando el negocio necesita velocidad para aprovechar oportunidades o evitar costos por retrasos.
Ignacio Detmer, cofundador de la fintech Koywe, advirtió en declaraciones a El Economista que estas demoras afectan directamente la operación de miles de empresas mexicanas: cuando el dinero tarda en llegar, también se retrasan compras, inversiones y otras decisiones de negocio.
“Estas demoras afectan directamente la operación de miles de empresas mexicanas.”
Ignacio Detmer, cofundador de Koywe (declaración a El Economista).
El desafío, entonces, no es solo técnico: es de competitividad. En un entorno donde lo doméstico ya es instantáneo, lo internacional se convierte en el eslabón lento de la cadena financiera.
Equilibrio entre velocidad y costos
- Más controles (AML/regulatorio) → más confianza y trazabilidad, pero también más revisiones y posibles pausas.
- Más intermediarios (corresponsales) → más cobertura global, pero más puntos de fricción (horarios de corte, conciliaciones, comisiones).
- Conversión de divisa → habilita comercio internacional, pero introduce spread/tipo de cambio y pasos extra.
- Velocidad vs certeza de costos: a veces puedes priorizar rapidez, pero el costo total (comisiones + FX + tiempos) puede variar según ruta y banco.
Paso 6: Reconocer el impacto en pequeñas y medianas empresas
Si la demora internacional incomoda a grandes corporativos, a las pymes puede asfixiarlas. La razón es simple: suelen operar con márgenes de maniobra más estrechos y con una dependencia mayor del flujo de efectivo. Esperar varios días para recibir un pago puede limitar su capacidad de reponer inventario, pagar servicios, cubrir nómina o responder a una oportunidad comercial.
Koywe señala que las más afectadas suelen ser las pequeñas y medianas empresas, precisamente porque el tiempo de espera impacta su liquidez. En la práctica, una pyme que ya se acostumbró a cobrar y pagar en segundos dentro de México enfrenta un “doble estándar” cuando vende al exterior o cuando depende de recursos que llegan desde otros países.
El contraste también influye en la toma de decisiones: una empresa puede preferir proveedores locales o condiciones más conservadoras si sabe que el dinero tardará en moverse internacionalmente. Y aunque el pago finalmente llegue, el costo de oportunidad se acumula en forma de retrasos, decisiones pospuestas o capacidad limitada para crecer.
En este contexto, la discusión sobre pagos internacionales más rápidos no es un tema de conveniencia: es un factor que puede determinar qué tan ágil es una pyme para integrarse a cadenas regionales, vender servicios fuera o cobrar a clientes internacionales sin comprometer su operación diaria.
Decisiones clave ante cobros internacionales
Cómo se traduce “1–5 días hábiles” en decisiones reales de una pyme
- Liquidez: ¿puedes cubrir 3–5 días de operación sin ese cobro? Si no, el retraso pega primero en caja.
- Inventario/insumos: si el proveedor libera contra pago, el tiempo de llegada del dinero se vuelve tiempo de reposición.
- Nómina y servicios: cuando las fechas son fijas, la demora obliga a adelantar fondos o a mantener colchón.
- Oportunidad: descuentos por pronto pago, compras urgentes o campañas pueden perderse si el dinero no está disponible a tiempo.
Pista práctica: si el cobro internacional es crítico, planea con fecha de disponibilidad (no solo “fecha de envío”) y confirma horarios de corte con tu banco.
Paso 7: Conocer las iniciativas de Banxico para mejorar los pagos digitales
Mientras el reto internacional sigue abierto, Banxico ya empuja cambios para que la experiencia de pagos digitales sea más simple y homogénea. El banco central publicó nuevas disposiciones para homologar la experiencia de uso de las aplicaciones móviles al realizar transferencias electrónicas. El objetivo: que enviar dinero desde un celular sea igual de sencillo sin importar el banco.
Para lograrlo, Banxico publicará una guía con especificaciones técnicas que estandarice procesos dentro de las apps y facilite el uso de herramientas como CoDi y DiMo, cuya adopción todavía es menor a la esperada. La lógica es clara: si la experiencia es consistente, baja la fricción y sube la probabilidad de uso.
Además, los cambios incluyen una nueva cuenta simplificada llamada Nivel 2 Bis, dirigida a micro y pequeños negocios. Con ella podrán recibir alrededor de 132,000 pesos mensuales, siempre que una parte importante de esos ingresos provenga de pagos digitales. Banxico estima que la medida podría beneficiar a más de 4.4 millones de comercios, en especial negocios de barrio como tiendas de abarrotes, panaderías, ferreterías o salones de belleza, que enfrentaban límites poco compatibles con su operación cotidiana.
Desde la industria, STP —fintech empresarial mexicana especializada en tecnologías de sistemas de pago— considera que estas modificaciones pueden impulsar la inclusión financiera al facilitar la incorporación de millones de micro y pequeños comercios al ecosistema de pagos digitales. También plantea que la combinación de cuentas Nivel 2 Bis con el fortalecimiento de SPEI, CoDi y DiMo puede acelerar la formalización, ampliar la capacidad de recibir pagos electrónicos y reducir la dependencia del efectivo.
Pagos digitales más consistentes
- Homologación de experiencia en apps: mismos pasos clave, menos fricción entre bancos.
- Guía técnica de Banxico: estandarización para que transferir sea más consistente.
- Impulso a CoDi y DiMo: facilitar uso y adopción donde hoy sigue siendo menor a la esperada.
- Cuenta simplificada Nivel 2 Bis: pensada para micro y pequeños negocios con un tope mensual aproximado.
- Enfoque en comercios de barrio: ampliar capacidad de recibir pagos digitales y reducir dependencia del efectivo.
Conclusiones sobre el impacto del SPEI en las transferencias internacionales
La necesidad de una infraestructura más eficiente
SPEI demostró que México puede operar pagos domésticos con velocidad de segundos y con una adopción masiva. Esa realidad elevó el estándar y, al mismo tiempo, expuso el rezago de los pagos internacionales, que aún pueden tardar entre uno y cinco días hábiles por la complejidad de su infraestructura: corresponsalías, divisas, regulación, controles y conciliación.
Con el crecimiento de transferencias SPEI y el aumento de operaciones empresariales transfronterizas, la brecha deja de ser anecdótica. Se vuelve un problema de operación y planeación, especialmente para empresas que necesitan mover recursos con rapidez y para pymes cuyo flujo de efectivo es más vulnerable a cualquier demora.
El futuro de los pagos internacionales en México
Las iniciativas de Banxico para estandarizar la experiencia en apps, fortalecer herramientas como CoDi y DiMo, y habilitar cuentas como Nivel 2 Bis apuntan a un objetivo: reducir fricción y ampliar el acceso a pagos digitales dentro del país. Ese avance doméstico, sin embargo, también incrementa la presión para que el siguiente salto ocurra fuera de las fronteras.
Si el dinero ya se mueve en segundos en México, el reto hacia adelante es que las empresas no tengan que “cambiar de época” cada vez que pagan o cobran internacionalmente. La demanda ya está sobre la mesa: una experiencia más cercana a la inmediatez que el SPEI volvió normal.
En PAGORALIA seguimos estos cambios desde la óptica de comercios y pymes en México, porque la velocidad y la certeza en transferencias (SPEI) y en herramientas como CoDi/DiMo terminan impactando directamente el flujo de efectivo y la operación diaria.
Alineación de pagos nacionales e internacionales
Marco rápido para alinear expectativas (y planear) entre SPEI e internacional
- Si el pago es nacional y necesitas confirmación inmediata (nómina, proveedores locales, mover caja): SPEI suele ser el estándar.
- Si el pago es internacional y la fecha importa (embarques, servicios, licencias): planea con 1–5 días hábiles y define desde el inicio:
- Fecha de disponibilidad objetivo (no solo “fecha de envío”).
- Moneda y conversión (si habrá FX y quién la hace).
- Datos del beneficiario (para evitar rechazos/retrabajos).
- Señal de alerta operativa: si tu operación depende de “que caiga hoy”, trata el pago internacional como un proceso con etapas (corresponsales/FX/revisiones/conciliación), no como un SPEI “más largo”.
Este artículo se basa en información públicamente disponible y en datos atribuidos a Banxico y a fuentes citadas por terceros al momento de su publicación. Las cifras y ejemplos pueden estar sujetos a incertidumbre o cambios conforme se actualice la información. Los tiempos reales de los pagos pueden variar según el banco, el país, la moneda, los horarios de corte y los días inhábiles.

Transformando digitalmente a PYMEs en Latinoamérica con soluciones de pagos digitales. Con más de 20 años de experiencia liderando proyectos en innovación financiera y tecnología. “Wanna Be” escritor de tecnología y tendencias de negocios.

