SPEI 2026: La evolución de las transferencias en México

Tabla de contenidos


SPEI podría superar a tarjetas como método de pago

  • Banxico prevé que, al cierre de 2026, SPEI rebase en volumen de operaciones a las tarjetas de crédito y débito.
  • Según STP, en 2025 se registraron 7,300 millones de transferencias SPEI por un monto cercano a 600 billones de pesos.
  • STP reporta que 78% de las empresas formales ya adoptó pagos digitales.
  • De acuerdo con STP, más de 60% de la población bancarizada usó SPEI de manera regular al cierre de 2025.

Crecimiento acelerado de SPEI en México

  • Proyección (Banxico): al cierre de 2026, SPEI podría superar en volumen de operaciones a tarjetas de crédito y débito.
  • Escala (STP, 2025): 7,300 millones de transferencias por un monto cercano a 600 billones de pesos.
  • Adopción en empresas (STP): 78% de compañías formales ya adoptó pagos digitales.
  • Hábito en usuarios (STP, cierre 2025): más de 60% de la población bancarizada usó SPEI de manera regular.
  • Punto de partida en “pagos inmediatos” (ACI Worldwide, estimación citada por STP): 8.3% de los pagos en México ya pasan por sistemas de pago inmediato; podría subir a 12.9% para 2028.

Paso 1: Entender el crecimiento de SPEI en México

SPEI —el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios desarrollado por el Banco de México (Banxico)— cumple más de dos décadas como riel de transferencias entre bancos, pero su historia reciente es la de un salto de “herramienta bancaria” a método cotidiano para mover dinero. La señal más clara: espera que, para el cierre de 2026, el volumen de operaciones de SPEI supere al de las tarjetas de crédito y débito, un punto de inflexión para el ecosistema de pagos.

SPEI y pagos cotidianos simplificados

  • Qué es SPEI: el riel interbancario de Banxico para transferencias cuenta a cuenta (entre bancos y participantes), usado tanto por personas como por empresas.
  • Por qué acelera ahora: además del crecimiento orgánico del uso en apps bancarias, Banxico empuja “capas” de experiencia para pagos cotidianos.
  • Dónde entran CoDi y DiMo: son herramientas creadas por Banxico para simplificar pagos/transferencias (menos fricción para pagar y cobrar), lo que puede convertir la transferencia en un gesto de compra, no solo de “enviar dinero”.

El crecimiento no ocurre en el vacío. En paralelo, han ganado tracción otras iniciativas de Banxico enfocadas en pagos electrónicos, como CoDi y DiMo, diseñadas para simplificar transferencias y reducir barreras de uso. En conjunto, estos rieles y “capas” de experiencia de usuario empujan una misma dirección: que transferir sea tan natural como pagar con tarjeta, pero con la lógica de cuenta a cuenta.

Desde la perspectiva de la industria, STP (Sistema de Transferencias y Pagos) interpreta esta tendencia como la consolidación de un estándar. En palabras de Jaime Márquez Poo, director ejecutivo de Nuevos Negocios en STP, el avance es el resultado de “casi 22 años construyendo un riel de pagos instantáneo, seguro y prácticamente sin costo”, donde la transferencia deja de ser opción secundaria.

El contexto también incluye un mercado de tarjetas masivo. De acuerdo con datos de la CNBV, existen 46.2 millones de tarjetas de crédito y 302 millones de contratos de captación (productos asociados a débito y cuentas). Justo por eso, que SPEI aspire a rebasar a las tarjetas no significa que los plásticos desaparezcan, sino que el “centro de gravedad” del pago digital podría moverse hacia transferencias inmediatas.

Paso 2: Analizar el volumen de transferencias y su impacto

La escala de SPEI ya no es marginal: en 2025 se registraron 7,300 millones de transferencias por un monto cercano a 600 billones de pesos. Dos lecturas importan para entender el impacto.

Interpretar Escala sin Confusión
Para interpretar “escala” sin confundir señales, separa volumen y monto con estas 4 preguntas:
1) Frecuencia (volumen): ¿suben las operaciones porque SPEI se usa en pagos cotidianos (muchas transacciones pequeñas) o por pocos movimientos grandes?
2) Casos de uso (mix): ¿qué parte parece ser P2P (persona a persona), pagos a comercios, nómina/proveedores, renta/servicios?
3) Capacidad del riel (monto): un monto agregado alto sugiere que el riel soporta flujos relevantes para empresas, no solo “paguitos”.
4) Implicación práctica: si crece el volumen, el reto suele ser UX y operación (confirmación, conciliación, soporte); si crece el monto, el foco suele ser controles y procesos (autorizaciones, límites, prevención de errores).

La primera es de adopción: un volumen de miles de millones de operaciones sugiere que SPEI se usa para pagos frecuentes, no solo para movimientos esporádicos. La segunda es de capacidad: el monto agregado habla de un riel que soporta tanto transacciones de bajo valor como flujos de alto valor entre personas y empresas, sin depender de la infraestructura típica de tarjetas (terminales, adquirencia, etc.).

Ese crecimiento presiona a los actores tradicionales. Si el pago se desplaza hacia transferencias, el rol de bancos y participantes del sistema se reconfigura: menos énfasis en “emitir y aceptar” y más en experiencia, seguridad operativa y servicios alrededor del movimiento de dinero. También obliga a repensar la relación con comercios, que históricamente han pagado costos por aceptar tarjetas.

En el mercado de tarjetas, la concentración por emisor ayuda a dimensionar el tamaño del reto. La CNBV ubica a BBVA como el banco con mayor participación en tarjetas de crédito (11.9 millones), seguido de Banamex (10.1 millones) y Santander (3.8 millones). Un cambio en hábitos de pago no solo afecta al consumidor: toca modelos de negocio, estrategias de fidelización y la forma en que se compite por el “checkout”.

“Nos encontramos ante la consolidación de la transferencia, que deja de ser una opción secundaria para erigirse como el nuevo estándar para mover dinero en México”.

Jaime Márquez Poo, Director Ejecutivo de Nuevos Negocios en STP.

En términos prácticos, el impacto se ve en fricción y costo percibido. La narrativa que acompaña a SPEI —instantáneo, seguro y prácticamente sin costo— es potente en un país donde el precio y la simplicidad suelen definir la adopción de un método de pago.

Paso 3: Evaluar la adopción de pagos digitales en empresas

El cambio de método de pago no se decide solo del lado del consumidor: necesita aceptación del lado del comercio. Aquí aparece un dato clave de STP: al menos 78% de las compañías formales que operan en México han adoptado pagos digitales. Esa cifra sugiere que la infraestructura y los procesos internos para cobrar digitalmente ya están presentes en una parte mayoritaria del tejido empresarial formal.

Transferencias que sí se usan
Si tu comercio ya “acepta transferencias”, estos checkpoints suelen marcar la diferencia entre aceptación y uso real en caja:
1) Cómo cobras: define si pedirás CLABE/tarjeta o si usarás un flujo más simple (por ejemplo, cobro con referencia/QR cuando aplique).
2) Confirmación en el momento: acuerda una regla operativa (p. ej., “se libera producto cuando el pago aparece acreditado en la app/portal”, no solo con captura de pantalla).
3) Conciliación diaria: registra cada cobro con un identificador (folio/nota/pedido) para empatarlo con el abono y evitar “pagos huérfanos”.
4) Devoluciones/ajustes: define el procedimiento (a qué cuenta se regresa, quién autoriza, tiempos) para no improvisar.
5) Soporte al cliente: prepara 2–3 respuestas estándar (qué datos pedir, qué hacer si se equivocan de monto o concepto) para reducir fricción.

Para pymes y comercios, la adopción de pagos digitales suele ser una mezcla de necesidad y oportunidad. Necesidad, porque el cliente empuja: si más personas transfieren, el comercio que no acepta queda fuera de una porción creciente de ventas. Oportunidad, porque el cobro digital puede reducir fricciones operativas frente a alternativas que requieren hardware o contratos específicos.

En ese marco, SPEI se vuelve especialmente relevante por su naturaleza interbancaria: no es un “sistema cerrado” de una sola institución, sino un riel que conecta cuentas. Eso facilita que empresas con distintos bancos puedan recibir pagos de clientes con otros bancos, sin pedirles cambiar de proveedor financiero.

Además, el avance de herramientas como CoDi y DiMo apunta a resolver un problema recurrente en la adopción empresarial: la experiencia de pago. Si transferir se vuelve más simple para el cliente —menos pasos, menos datos, menos errores—, el comercio recibe menos fricción en caja, menos abandonos y menos necesidad de “educar” al usuario en el momento del cobro.

La lectura para el ecosistema es clara: si 78% de empresas formales ya está en pagos digitales, el siguiente campo de batalla no es solo “aceptar o no aceptar”, sino qué tan fácil es cobrar, conciliar y operar con transferencias en el día a día. Ahí, la estandarización y las herramientas de Banxico pueden acelerar el paso de “aceptación” a “preferencia”.

Paso 4: Considerar el uso regular de SPEI entre la población

La adopción masiva se confirma cuando el uso deja de ser ocasional. STP reporta que más de 60% de la población bancarizada en México utilizó SPEI de manera regular. Ese dato es crucial porque sugiere hábito: SPEI no solo se “probó”, sino que se incorporó a rutinas de pago y transferencia.

Uso recurrente de SPEI 2025

  • Señal de hábito (STP, cierre 2025): más de 60% de la población bancarizada usó SPEI de manera regular.
  • Cómo leerlo: “regular” suele ser más valioso que “alguna vez” porque indica repetición (pago de servicios, renta, envíos a familia, cobros), no solo curiosidad.
  • Qué implica para 2026: con una base recurrente, el crecimiento suele venir de más ocasiones de pago (comercio) y menos fricción (herramientas como CoDi/DiMo).

Este uso regular es el puente entre la infraestructura y el cambio cultural. Tener una app bancaria no garantiza usar transferencias para pagar; hacerlo de manera recurrente implica confianza en el sistema, familiaridad con el flujo de envío y recepción, y una percepción de utilidad superior a alternativas como efectivo o tarjeta en ciertos escenarios.

La expectativa de Banxico de que SPEI supere a tarjetas en volumen hacia el cierre de 2026 se apoya, precisamente, en esa base de usuarios recurrentes. Cuando una mayoría de bancarizados ya usa SPEI con regularidad, el crecimiento adicional puede venir de dos frentes: más casos de uso (pagar servicios, compras, renta, etc.) y más aceptación en comercios.

También influye el “efecto red”: mientras más personas y empresas usan transferencias, más sentido tiene para el resto adoptarlas. En pagos, la utilidad se multiplica cuando el método es común. Por eso, la combinación de uso regular (más de 60% de bancarizados) y adopción empresarial (78% de compañías formales con pagos digitales) crea condiciones para que SPEI deje de ser complemento y se convierta en carril principal.

En la práctica, el reto no es convencer a quien ya transfiere, sino reducir fricciones para quien todavía depende de métodos tradicionales. Ahí es donde CoDi y DiMo entran como catalizadores: su objetivo es facilitar transferencias y atraer a más usuarios, reduciendo barreras de entrada.

Paso 5: Comparar SPEI con tarjetas de crédito y débito

La comparación entre SPEI y tarjetas no es un “ganador se lo lleva todo”, pero sí marca una transición en el tipo de pago digital dominante. Las tarjetas siguen siendo masivas: la CNBV contabiliza 46.2 millones de tarjetas de crédito, además de un universo amplio de contratos de captación asociados a débito y cuentas. En ese terreno, bancos como BBVA, Banamex y Santander concentran una parte relevante del mercado de crédito.

SPEI, en cambio, compite con una propuesta distinta: transferencias interbancarias que, según la caracterización del sector, son instantáneas, seguras y prácticamente sin costo. Esa combinación puede ser decisiva en pagos cotidianos, especialmente cuando el usuario percibe que transferir es más directo que pagar con tarjeta o cuando el comercio incentiva el método.

La diferencia clave está en el “riel”: tarjetas operan sobre redes y aceptación en terminales; SPEI opera como transferencia cuenta a cuenta. Si Banxico acierta en su proyección y SPEI supera a tarjetas en volumen de operaciones al cierre de 2026, el mensaje no es que las tarjetas desaparezcan, sino que el pago digital más frecuente podría migrar hacia transferencias inmediatas.

También hay un componente de adaptación institucional. El avance de SPEI “haría a un lado” parte de la presencia de tarjetas en el uso cotidiano, lo que obligaría a instituciones financieras a ajustarse a nuevos hábitos. En un mercado donde los bancos han competido por emisión, recompensas y colocación de plásticos, el crecimiento de transferencias reordena prioridades: experiencia digital, facilidad de envío/recepción y servicios complementarios.

Finalmente, el dato de ACI Worldwide aporta una fotografía del punto de partida y la dirección: estima que 8.3% de todos los pagos en México ya se realizan a través de sistemas de pago inmediato como SPEI, proporción que podría aumentar a 12.9% para 2028 conforme avance la adopción de herramientas como DiMo y CoDi, según lo citado por STP. Es decir: el cambio no solo es de volumen, también de participación en el total de pagos.

Criterio SPEI (transferencia inmediata) Tarjeta débito/crédito
“Riel” Cuenta a cuenta (interbancario) Redes de tarjetas + terminal/adquirencia
Velocidad de acreditación Usualmente en segundos Autorización inmediata; liquidación depende del esquema
Costos percibidos por el usuario Frecuentemente bajos o nulos (según banco) Usualmente sin costo directo al pagar; costos suelen recaer en el comercio
Costos/operación para el comercio Puede reducir dependencia de terminal; requiere proceso de confirmación/conciliación Requiere terminal/contrato; conciliación por adquirente
Reversos/contracargos No opera igual que tarjeta; devoluciones suelen ser un proceso operativo del comercio Puede haber contracargos y reglas de disputa
Aceptación “en caja” Depende de que el comercio lo integre y lo haga fácil (datos/QR/flujo) Muy estandarizada donde hay terminal
Mejor para… Cobros A2A, pagos recurrentes, P2P, proveedores; comercios que optimizan conciliación Compras con experiencia muy estandarizada, crédito, programas de recompensas

Paso 6: Explorar herramientas que facilitan las transferencias

El crecimiento de SPEI no depende únicamente del riel; depende de cómo se usa. En ese sentido, Banxico ha impulsado herramientas para simplificar pagos y transferencias electrónicas, con el objetivo explícito de reducir barreras y acelerar adopción. Dos nombres destacan como catalizadores: CoDi y DiMo.

Cobros por Transferencia sin Fricción
Checklist rápida para cobrar por transferencia con menos fricción (comercio/pymes):

  • Define un método único por sucursal/canal (para que el equipo no improvise).
  • Ten a la mano los datos correctos de cobro (cuenta/CLABE y nombre del beneficiario) y un formato para compartirlos.
  • Establece una regla de confirmación (acreditación en app/portal) y comunícala al cliente.
  • Usa un concepto/folio por venta (pedido/nota) para conciliar sin perder tiempo.
  • Capacita al equipo en 3 errores comunes: monto incorrecto, cuenta equivocada, concepto vacío (qué pedir y cómo resolver).
  • Define el flujo de devolución (quién autoriza, a qué cuenta, en qué plazo) antes de que ocurra el primer caso.

CoDi y DiMo fueron creadas por Banxico para facilitar transferencias. En la práctica, su valor está en acercar el pago inmediato a escenarios cotidianos: que transferir sea menos “bancario” y más “de consumo”, con una experiencia que reduzca errores y fricción. Si el usuario puede pagar sin complicaciones, el comercio puede cobrar sin explicar procesos, y el método se vuelve repetible.

La proyección de ACI Worldwide —8.3% de pagos ya en sistemas inmediatos, con potencial de 12.9% para 2028— se entiende mejor bajo esta lógica: no basta con que exista SPEI; se requiere que existan “interfaces” y mecanismos que lo vuelvan natural para pagar en el día a día. STP, al citar esta estimación, refuerza la idea de que el crecimiento futuro está ligado a la adopción de estas herramientas.

Para comercios y pymes, el punto práctico es que la facilidad de transferencia puede convertirse en ventaja operativa: menos fricción en el cobro, más probabilidad de cierre y una alternativa adicional a la terminal. Para consumidores, la promesa es simple: mover dinero de forma inmediata y con costos percibidos como bajos o nulos.

En conjunto, SPEI como infraestructura y CoDi/DiMo como facilitadores dibujan un ecosistema donde la transferencia deja de ser “enviar dinero” y se convierte en “pagar”, compitiendo directamente con la experiencia de tarjeta.

Conclusiones sobre el futuro de SPEI en México

La transformación del ecosistema de pagos

Los datos disponibles apuntan a un cambio estructural: respaldado por un 2025 de 7,300 millones de transferencias y cerca de 600 billones de pesos movidos. A esto se suma una base de uso regular (más de 60% de bancarizados) y una adopción empresarial amplia (78% de compañías formales con pagos digitales).

El resultado es una reconfiguración del “estándar” de pago digital: de la lógica de terminal y tarjeta hacia la lógica de transferencia inmediata entre cuentas, con herramientas como CoDi y DiMo empujando la experiencia hacia el consumo cotidiano.

Retos y oportunidades para comerciantes y consumidores

Para comercios, el reto inmediato es operativo: estar listos para cobrar por transferencia de forma simple y consistente, en un entorno donde el cliente puede preferir SPEI. La oportunidad es clara: si la transferencia se consolida como método dominante, quien la integre bien puede reducir fricción y alinearse con el hábito emergente.

Para consumidores, el reto es la confianza y la facilidad de uso; la oportunidad, acceder a pagos inmediatos que se perciben como seguros y de bajo costo. En ambos casos, el rumbo dependerá de qué tan rápido herramientas como CoDi y DiMo reduzcan barreras y conviertan la transferencia en un gesto tan automático como “pasar la tarjeta”.

Indicadores clave para SPEI
Qué vigilar en los próximos 12–24 meses (para saber si SPEI realmente “toma el trono”):

  • Volumen vs tarjetas: si la proyección de Banxico se confirma y se sostiene más allá de un pico temporal.
  • Uso en comercios: señales de que SPEI se usa no solo para transferir, sino para pagar en punto de venta (menos fricción en caja).
  • Estandarización de experiencia: mejoras visibles en flujos de transferencia (menos pasos/errores) impulsadas por iniciativas de Banxico.
  • Participación en el total de pagos: si la estimación de ACI (8.3% → 12.9% hacia 2028) se materializa, recordando que es una proyección y puede variar.

En PAGORALIA seguimos de cerca la evolución de SPEI, CoDi y DiMo por su impacto directo en el checkout, la conversión y la operación diaria de cobros digitales y físicos en comercios y pymes en México.

Este artículo refleja información y estimaciones disponibles públicamente al momento de su publicación, atribuidas a Banxico, STP, CNBV y ACI Worldwide. En el ámbito de pagos, las participaciones y proyecciones pueden variar conforme cambien la adopción, la infraestructura y la experiencia en apps. Para decisiones operativas, conviene contrastar con las cifras más recientes de las fuentes oficiales.