Tabla de contenidos
- 1. Pagos digitales en México: cifras clave
- 2. Durante el Mundial de 2026
- 3. Aumento en el uso de terminales Point de Mercado Pago
- 4. Impacto de la tecnología NFC en los cobros
- 5. Adopción de Tap to Phone en pequeños negocios
- 6. Efecto del Mundial en la infraestructura de pagos
- 7. Desafíos en la adopción de pagos digitales
- 8. Perspectivas futuras para los pagos digitales en México
Pagos digitales en México: cifras clave
- Durante el Mundial 2026, Mercado Pago reportó +95% en transacciones con terminales Point vs. el mismo periodo de 2025.
- También crecieron +50% los vendedores que usaron Point y +70% el volumen procesado.
- El pago contactless (NFC) pasó de 40% a 70% de los cobros con Point en un año.
- Más de 400,000 vendedores activos usaron Tap to Phone en junio; +20% vs. mayo.
| Métrica | Valor | Comparación / periodo | Universo |
|---|---|---|---|
| Transacciones con Point | +95% | vs. mismo periodo de 2025 (11 jun–19 jul) | Comercios que cobran con Mercado Pago |
| Vendedores que usaron Point | +50% | vs. mismo periodo de 2025 (11 jun–19 jul) | Mercado Pago |
| Volumen procesado con Point | +70% | vs. mismo periodo de 2025 (11 jun–19 jul) | Mercado Pago |
| Cobros con NFC dentro de Point | 70% | vs. 40% un año antes | Mercado Pago |
| Vendedores activos con Tap to Phone | >400,000 | junio; +20% vs. mayo | Mercado Pago |
| Transacciones comerciales sin efectivo (contexto país) | 30% | mediciones citadas para 2026 | Mercado total (estimación) |
| Usuarios móviles que usan billeteras digitales (contexto país) | >50% | mediciones citadas para 2026 | Mercado total (estimación) |
Alcance de las cifras: los porcentajes y volúmenes citados corresponden a la actividad registrada por Mercado Pago en sus soluciones Point/Point Tap durante las fechas indicadas; no representan por sí solos el total del mercado mexicano.
Durante el Mundial de 2026
Un Mundial dura poco más de un mes; cambiar hábitos de pago suele tomar años. Sin embargo, entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026, el torneo funcionó como un acelerador visible para los pagos digitales en México, al menos entre los comercios que cobran con Mercado Pago. La escena fue repetida en restaurantes, hoteles, tiendas de conveniencia y negocios de barrio: filas más largas, más rotación de clientes y una pregunta práctica que se volvió urgente para miles de comerciantes: ¿cómo cobrar rápido cuando el cliente no trae efectivo?
Pico Operativo Durante el Mundial 2026
El periodo del Mundial (11 de junio–19 de julio de 2026) concentró en pocas semanas un “pico” de turismo, consumo y presión operativa en caja. En ese tipo de semanas, los comercios suelen priorizar soluciones que reduzcan fricción (tiempo de cobro, filas, manejo de cambio) porque el costo de “no poder cobrar” se vuelve inmediato.
Mercado Pago registró un aumento de 95% en el número de transacciones realizadas a través de sus terminales Point frente al mismo lapso de 2025. No fue un crecimiento aislado: la cantidad de vendedores que utilizó estas terminales aumentó 50%, y el volumen de dinero procesado subió 70%. En conjunto, los datos sugieren que el evento deportivo no solo elevó el consumo en ciertos giros; también empujó a más negocios a habilitar infraestructura de cobro y a más consumidores a usar medios digitales.
El Mundial, además, concentró en pocas semanas un fenómeno que normalmente ocurre de forma gradual: turismo internacional + picos de demanda + presión operativa. En ese entorno, la adopción tecnológica deja de ser un proyecto “de transformación” y se vuelve una decisión de ventas. Como lo resumió Enrique Horcasitas, director senior de pymes de Mercado Pago México:
“Los grandes eventos aceleran cambios de comportamiento que normalmente tomarían años”.
Enrique Horcasitas, director senior de pymes de Mercado Pago México.
La evidencia también apunta a un cambio cualitativo: no solo se pagó más “sin efectivo”, sino que se pagó de otra manera. Durante el mes del torneo, una parte importante de los cobros se movió hacia experiencias más rápidas —y, para muchos visitantes, más familiares— como el pago sin contacto.
En paralelo, el contexto nacional ya venía empujando hacia lo digital. Para 2026, distintas mediciones sitúan en 30% la proporción de transacciones comerciales realizadas sin efectivo en México, un máximo histórico. Y más de 50% de los usuarios de teléfono móvil utiliza billeteras digitales para pagos cotidianos. El Mundial no creó esa tendencia, pero sí la aceleró en el punto donde más cuesta: la caja del pequeño comercio.
El reto de fondo sigue siendo enorme. Un estudio de Mastercard y PCMI citado previamente por Fast Company México señalaba que 73% de los pequeños comercios aún no aceptaba pagos digitales. El Mundial, con su demanda concentrada, puso esa resistencia a prueba: cuando el cliente quiere pagar con tarjeta o celular, el costo de no aceptar se vuelve inmediato.
Aumento en el uso de terminales Point de Mercado Pago
Las terminales Point de Mercado Pago fueron uno de los termómetros más claros del cambio durante el Mundial 2026. Es un salto que, por sí solo, sugiere un cambio de comportamiento en el punto de venta: más pagos con tarjeta o teléfono, menos dependencia del efectivo y, sobre todo, más comercios dispuestos a procesarlos.
Interpretación clara de indicadores clave
Cómo leer los tres indicadores (y evitar confusiones):
- Transacciones (+95%): cuántos cobros se hicieron con Point; suele reflejar frecuencia/uso en caja.
- Vendedores (+50%): cuántos comercios distintos usaron Point; sugiere expansión de aceptación (más puntos de cobro).
- Volumen (+70%): cuánto dinero total se procesó; puede subir por más transacciones, por tickets más altos o por una mayor proporción de ventas que antes se pagaban en efectivo.
En los tres casos, la comparación es contra el mismo periodo de 2025 (11 jun–19 jul), dentro del universo de comercios que cobran con Mercado Pago.
La expansión no se limitó al volumen de operaciones. Mercado Pago también informó que el número de vendedores que utilizó estas terminales creció 50%. En otras palabras: no solo los comercios ya digitalizados cobraron más; más negocios se sumaron a la aceptación de pagos con Point. Para un ecosistema donde la adopción suele ser desigual, ese dato es relevante porque habla de capilaridad: la infraestructura de cobro se extendió a más puntos.
El tercer indicador completa el panorama: el volumen de dinero procesado aumentó 70%. Esto puede leerse como una combinación de más transacciones, mayor ticket promedio en ciertos giros vinculados al turismo y el entretenimiento, y una mayor proporción de ventas que antes se habrían resuelto en efectivo. En conjunto, los tres números (transacciones, vendedores y volumen) describen un fenómeno típico de “aceleración por evento”: la demanda sube y obliga a ajustar procesos.
Este impulso ocurre en un contexto donde Mercado Pago venía ampliando su presencia física. La compañía reportó que en 2025 superó el millón de terminales punto de venta activas en México, el doble que un año antes. Ese crecimiento previo ayuda a explicar por qué, cuando llegó el Mundial, existía una base instalada capaz de absorber el incremento de uso: más terminales disponibles, más comercios familiarizados con el cobro digital y más consumidores con expectativa de pagar sin efectivo.
Para las pymes, el valor de aceptar pagos electrónicos va más allá de “no perder la venta”. La digitalización del cobro genera registros de ventas, facilita la administración financiera y abre la puerta a otros servicios digitales. En la práctica, el cobro con terminal puede convertirse en el primer paso hacia una operación más formalizada y medible, especialmente en negocios que antes dependían de caja y efectivo.
El Mundial también expuso una dinámica cultural: la llegada de visitantes internacionales —muchos acostumbrados a pagar con tarjeta contactless, teléfono o reloj— eleva el estándar de experiencia en el punto de venta. En un restaurante lleno o una tienda con alta rotación, la rapidez del cobro deja de ser un “nice to have” y se vuelve parte del servicio. Ahí, la terminal Point no es solo un dispositivo: es una herramienta para sostener el ritmo del negocio.
La pregunta que queda abierta es si el salto se mantendrá cuando baje la presión del evento. Una cosa es adoptar por necesidad; otra, convertirlo en hábito. Pero el Mundial dejó una señal: cuando la demanda empuja, la adopción puede ocurrir en semanas, no en años.
Impacto de la tecnología NFC en los cobros
Si el Mundial 2026 aceleró el uso de pagos digitales, el dato más revelador no fue únicamente cuánto se cobró, sino cómo. Durante el mes del torneo, 70% de los cobros procesados con terminales Point se realizó mediante tecnología NFC (pagos sin contacto), frente a 40% registrado un año antes. Es un salto de 30 puntos porcentuales en doce meses: una señal de cambio de hábito en el momento más sensible del comercio físico, el checkout.
Flujo de pago NFC en caja
Cómo se ve un pago NFC en caja (y dónde suele fallar):
1) El comercio elige “cobrar” en la terminal/app e ingresa el monto.
2) El cliente acerca tarjeta/teléfono/reloj al lector (o al teléfono del comercio, si es Tap to Phone).
3) El dispositivo del cliente autentica (a veces no pide nada; otras, pide huella/rostro/PIN según monto y configuración).
4) La terminal/app muestra aprobado/declinado y se emite comprobante.
Checkpoints útiles: confirmar que el cobro quedó aprobado (no solo “en proceso”), tener un plan B si hay mala señal/batería, y saber qué hacer si el cliente acerca el dispositivo demasiado rápido o en el ángulo equivocado.
NFC (Near Field Communication) permite pagar acercando una tarjeta contactless, un smartphone o un reloj al lector. En la práctica, reduce fricción: menos tiempo en caja, menos manejo de efectivo, menos necesidad de insertar tarjeta o teclear datos. En contextos de alta demanda —como los que genera un torneo internacional— esa diferencia se vuelve operativa: filas más cortas, rotación más rápida y menos puntos de error.
La explicación más plausible, con base en lo observado durante el torneo, es la combinación de dos fuerzas. Primero, la llegada de visitantes internacionales acostumbrados a pagar “tap” (acercando dispositivo) probablemente empujó a comercios a habilitar y promover el contactless. Segundo, México ya venía adoptando pagos digitales, y el Mundial actuó como catalizador: cuando el cliente pide pagar con el teléfono, el comercio aprende rápido a cobrar así.
Este cambio también dialoga con el crecimiento de las billeteras digitales: para 2026, más de 50% de los usuarios móviles las utiliza para pagos cotidianos. NFC es, en muchos casos, la capa de experiencia que hace que la billetera se sienta “natural” en tienda física: sacar el teléfono, autenticar y acercar. No es casual que el salto de NFC ocurra en un periodo donde el comercio necesitaba velocidad y los consumidores buscaban conveniencia.
Hay un efecto adicional: el contactless reconfigura la percepción de seguridad y comodidad. Aunque persisten preocupaciones sobre fraude en el ecosistema digital, el pago sin contacto reduce el intercambio físico de efectivo y puede disminuir ciertos riesgos operativos (como manejo de cambio o errores de caja). Al mismo tiempo, la expansión de pagos digitales exige reforzar ciberseguridad, autenticación y educación al usuario, porque a mayor volumen, mayor atractivo para estafas.
En términos de infraestructura, el aumento de NFC también sugiere que el parque de dispositivos y terminales en uso está preparado —o se está actualizando— para soportar esa modalidad. Y aquí aparece una transición clave: el contactless no solo vive en terminales tradicionales; también se integra en soluciones donde el teléfono del comerciante se convierte en el punto de cobro, lo que empuja aún más la adopción.
El Mundial, en ese sentido, fue un laboratorio: mostró que el consumidor puede cambiar rápido cuando la experiencia es simple y aceptada en más lugares. El salto de 40% a 70% en NFC no es un detalle técnico; es una señal de que el pago digital en México está migrando hacia un estándar de inmediatez que antes se asociaba más con otros mercados.
Adopción de Tap to Phone en pequeños negocios
La otra gran historia del Mundial 2026 no es solo el auge de terminales, sino la idea de que la terminal empieza a desaparecer. En junio, más de 400,000 vendedores activos utilizaron Tap to Phone de Mercado Pago (en iPhone y Android), lo que representó un crecimiento de 20% frente a mayo. El concepto es directo: el teléfono del comerciante se convierte en la terminal; el cliente acerca su tarjeta contactless, smartphone o cartera digital, y el cobro se procesa vía NFC, sin lector adicional.
Preparación para Tap to Phone
Antes de activar Tap to Phone en un negocio pequeño, conviene revisar:
- Teléfono compatible y con NFC habilitado.
- App/solución de cobro instalada (por ejemplo, la implementación del proveedor) y sesión iniciada.
- Conectividad estable (datos o Wi‑Fi) y plan para horas pico.
- Batería/cargador a mano (el “punto de venta” ahora depende del teléfono).
- Flujo de operación definido: quién cobra, cómo se confirma “aprobado”, y cómo se entrega comprobante.
- Capacitación rápida: practicar 5–10 cobros de prueba para dominar el “tap”, tiempos y mensajes de error.
Mercado Pago denomina su implementación Point Tap y la promesa para el pequeño negocio es clara: el hardware deja de ser una barrera de entrada. El mismo dispositivo que sirve para administrar pedidos, hablar con clientes o llevar redes sociales puede funcionar como caja. Para un segmento donde la adopción de pagos digitales sigue siendo baja —recordemos el dato de que 73% de pequeños comercios no aceptaba pagos digitales, según Mastercard y PCMI— reducir fricción de instalación y costo inicial puede ser decisivo.
La adopción de Tap to Phone también se conecta con un hito del mercado: en marzo de 2026, Apple habilitó Tap to Pay en iPhone en México, permitiendo que plataformas compatibles conviertan el teléfono en punto de cobro. Entre los primeros proveedores anunciados estuvieron Adyen, Clip, Mercado Pago y Visa Acceptance Platform. Este movimiento amplía el alcance potencial de los cobros sin terminal, especialmente en negocios que ya operan con iPhone como herramienta principal.
En el contexto del Mundial, Tap to Phone funciona como respuesta a un problema cotidiano: picos de demanda y necesidad de cobrar rápido. Un comercio puede tener una terminal, pero en horas pico puede requerir un segundo punto de cobro; o puede operar en movilidad (ventas en eventos, entregas, servicios a domicilio). Convertir el teléfono en terminal reduce tiempos de despliegue: no hay que comprar, esperar o configurar hardware adicional para empezar.
También hay un componente de aprendizaje acelerado. Cuando el cliente —local o visitante— espera pagar acercando su dispositivo, el comerciante se ve obligado a dominar el flujo: abrir la app, activar el cobro, pedir el “tap” y confirmar. Ese hábito, repetido decenas de veces al día durante el torneo, puede quedarse después, siempre que la demanda local lo sostenga.
Sin embargo, Tap to Phone no elimina todos los desafíos. Depende de teléfonos compatibles, de conectividad y de que el comercio confíe en el canal digital. Aun así, su crecimiento —400,000 vendedores activos en un solo mes— sugiere que el mercado está probando seriamente un modelo donde el punto de venta se vuelve software.
En perspectiva, Tap to Phone encaja con una tendencia más amplia: México ya registra un avance hacia transacciones sin efectivo (30% del total comercial en 2026, según mediciones citadas), y el Mundial empujó la experiencia hacia lo contactless. Si el pago sin contacto se vuelve norma, la pregunta deja de ser “¿tengo terminal?” y pasa a ser “¿mi teléfono ya cobra?”.
Efecto del Mundial en la infraestructura de pagos
Los grandes eventos deportivos tienen una cualidad poco común: concentran en semanas cambios de demanda, turismo y consumo que normalmente se distribuirían en meses o años. El Mundial 2026 permitió observar ese fenómeno casi en tiempo real, y los datos de Mercado Pago sugieren que el impacto no fue solo del lado del consumidor. También cambió la infraestructura disponible para cobrar.
Efecto Mundial en Pagos
Una forma simple de entender el “efecto Mundial” en pagos:
- Demanda (pico): más clientes y más prisa → el efectivo se vuelve más lento (cambio, filas, cortes de caja).
- Aceptación (infraestructura): el comercio habilita Point o Tap to Phone para no perder ventas.
- Hábito (post-evento): si el cliente local sigue pidiendo pagar así, el comercio mantiene y promueve el cobro digital; si no, puede quedar como opción secundaria.
Este marco separa lo que cambia en el punto de cobro (infraestructura) de lo que cambia en el comportamiento (preferencia del cliente).
La evidencia más directa está en el crecimiento de vendedores que usaron terminales Point (+50%) y en la expansión del uso de Tap to Phone (más de 400,000 vendedores activos en junio, +20% vs. mayo). Es decir: durante el torneo, más comercios se equiparon —con terminal o con teléfono— para aceptar pagos digitales. Esa expansión de puntos de aceptación es crucial, porque la adopción del consumidor suele depender de una condición básica: que el pago digital sea aceptado “en todos lados”, no solo en cadenas o zonas específicas.
El Mundial también atrajo visitantes extranjeros, y Visa encontró un patrón similar al analizar operaciones durante el torneo: los visitantes ayudaron a impulsar transacciones transfronterizas y el uso de pagos digitales durante la competencia. Ese flujo internacional suele traer consigo expectativas de pago: contactless, billeteras digitales y rapidez. Para el comercio mexicano, adaptarse no es un gesto cosmético; es una forma de capturar ventas.
En paralelo, el país venía moviéndose por otras vías hacia una economía con menos efectivo. Banxico impulsó en 2026 un paquete regulatorio para estandarizar y simplificar la experiencia de pagos digitales en apps bancarias, con la intención de hacer transferencias y pagos más rápidos e intuitivos. Además, hacia finales de 2026 se estableció la obligación de que gasolineras y casetas acepten pagos digitales, incluyendo CoDi y DiMo, lo que marca un punto de modernización de infraestructura en sectores de alto volumen.
Ese contexto importa porque el Mundial no ocurre en el vacío: llega cuando ya existe una red como SPEI para transferencias instantáneas, y herramientas como CoDi (QR y NFC) y DiMo (envíos con número telefónico) que buscan reducir fricción. El torneo, entonces, actúa como un “stress test” de adopción: ¿qué pasa cuando miles de comercios enfrentan clientes que no quieren —o no pueden— pagar en efectivo?
La respuesta, al menos en el universo observado, fue una expansión rápida de aceptación y un cambio de hábitos hacia NFC. Y eso tiene implicaciones para pymes: digitalizar el cobro no solo mejora la experiencia del cliente; también crea trazabilidad de ventas y puede facilitar administración financiera. En un país con millones de pequeños negocios, ese efecto acumulado puede ser más transformador que el pico de consumo del evento.
La incógnita es la persistencia. La infraestructura instalada durante un evento puede quedarse, pero su uso depende de que el consumidor local mantenga el hábito. Aun así, el Mundial dejó un legado tangible: más puntos de aceptación, más familiaridad con cobros digitales y una transición acelerada hacia modelos donde el teléfono puede ser la terminal.
Desafíos en la adopción de pagos digitales
El salto observado durante el Mundial 2026 convive con una realidad menos espectacular: México todavía está lejos de abandonar el efectivo, y la adopción de pagos digitales sigue enfrentando barreras estructurales. La más evidente es la brecha de aceptación en pequeños comercios. Un estudio de Mastercard y PCMI citado previamente señalaba que 73% de los pequeños comercios aún no aceptaba pagos digitales. Ese dato ayuda a dimensionar el tamaño del reto: incluso con aceleradores como el Mundial, la base de comercios que operan solo con efectivo sigue siendo amplia.
Equilibrios al digitalizar cobros
Tensiones típicas para una MiPyME al digitalizar cobros:
- Comisiones vs. ventas: pagar 1.5%–3.5% puede doler, pero no aceptar puede costar ventas en horas pico.
- Velocidad vs. dependencia tecnológica: NFC/Tap acelera la fila, pero depende de batería, señal y dispositivos compatibles.
- Conveniencia vs. fraude/estafas: más pagos digitales mejoran experiencia, pero también exigen mejores hábitos de seguridad y verificación.
- Formalización vs. carga operativa: tener registros ayuda a administrar, aunque implica conciliación, reportes y disciplina de caja.
Otra barrera es el costo. Para muchas MiPyMEs, las comisiones por transacción pueden ser un freno: se citan rangos de 1.5% a 3.5%. Aunque existen esfuerzos gubernamentales para esquemas diferenciados, los detalles concretos y tiempos no siempre están claros. En negocios de márgenes estrechos, esa comisión se percibe como un “impuesto” a la venta, especialmente cuando el efectivo parece “gratis” (aunque tenga costos ocultos de manejo, seguridad y conciliación).
La conectividad también pesa. La expansión de pagos digitales depende de internet y de dispositivos compatibles, y hay zonas rurales o marginadas donde el acceso es limitado. Esto no solo afecta al consumidor; también al comerciante que necesita señal estable para cobrar, conciliar y operar. En ese sentido, la digitalización puede avanzar más rápido en zonas urbanas y turísticas —como las que se activan durante un Mundial— que en regiones con menor infraestructura.
A esto se suma la alfabetización digital y financiera. Parte de la población, en particular adultos mayores y comunidades con menor exposición tecnológica, puede desconfiar o simplemente no sentirse cómoda con apps, billeteras o flujos de autenticación. En 2026, se estima que aún hay 22 millones de adultos no bancarizados, lo que limita el alcance de ciertos instrumentos. La brecha de género también aparece como un riesgo: sin políticas focalizadas, la digitalización puede ampliar desigualdades existentes, especialmente en zonas semiurbanas y rurales.
La confianza y la seguridad son otro frente. A medida que crecen los pagos digitales, crecen también oportunidades para fraude y estafas. Por eso, además de infraestructura, se requiere fortalecer ciberseguridad, autenticación y protección al consumidor. Incluso reformas para estandarizar la experiencia —como las impulsadas por Banxico en 2026— pueden enfrentar “brechas de implementación” entre instituciones, afectando la consistencia del usuario final.
Finalmente, está el desafío cultural: pasar de adopción por necesidad a hábito. Un restaurante puede aceptar contactless durante el Mundial porque lo exigen turistas; la prueba real llega después, cuando vuelven los clientes habituales. Si el comercio no ve demanda sostenida, puede relegar el cobro digital o no promoverlo activamente.
En resumen, el Mundial mostró el potencial de aceleración, pero también subrayó que el cambio duradero requiere resolver costos, conectividad, confianza y educación. Sin esos pilares, el crecimiento puede concentrarse en periodos y zonas específicas, en lugar de convertirse en norma nacional.
Perspectivas futuras para los pagos digitales en México
El Mundial 2026 dejó una fotografía intensa: más transacciones digitales, más comercios aceptando pagos con terminal y un salto notable hacia NFC. La pregunta ahora es qué parte de ese impulso se convertirá en tendencia sostenida. Hay señales estructurales que apuntan a continuidad, aunque con ritmos desiguales según región, giro y tamaño de negocio.
Señales clave a monitorear
Qué vale la pena vigilar en los próximos 3–6 meses:
- Si el uso de NFC se mantiene cerca del nivel del torneo o regresa a patrones previos.
- Si los comercios que activaron Point/Tap to Phone lo siguen usando (hábito) o lo dejan como opción secundaria.
- Si cambian las fricciones más citadas por pymes: costos, conectividad y confianza.
- Cómo aterrizan en la práctica las medidas de estandarización de pagos digitales y la expansión de aceptación en sectores de alto volumen.
En el plano macro, México ya alcanzó en 2026 un récord: 30% de las transacciones comerciales se realizan sin efectivo. Además, más de 50% de los usuarios móviles utiliza billeteras digitales para pagos cotidianos. Estos datos sugieren que el consumidor está listo —al menos en una proporción significativa— para operar en esquemas digitales, siempre que la aceptación sea amplia y la experiencia sea simple.
En política pública, el rumbo también empuja hacia lo digital. Banxico trabaja en 2026 en estandarizar y simplificar la experiencia de pagos digitales en apps bancarias. Y la obligación de aceptación digital en gasolineras y casetas hacia finales de 2026 marca un cambio importante: cuando sectores de alto volumen deben aceptar pagos digitales (incluyendo CoDi y DiMo), se normaliza el comportamiento y se amplía la infraestructura de aceptación en rutas clave del país.
En el terreno tecnológico, la expansión de Tap to Pay en iPhone (habilitado en marzo de 2026) y el crecimiento de Tap to Phone (más de 400,000 vendedores activos en junio) apuntan a un futuro donde el punto de venta se vuelve más ligero: menos hardware dedicado, más software y teléfonos como terminal. Para pymes, esto puede reducir barreras de entrada y acelerar la formalización del cobro digital, especialmente si el comercio ya usa el smartphone como herramienta central.
También hay un aprendizaje comparativo: se ha señalado el contraste entre CoDi/DiMo y el éxito de Pix en Brasil, donde la aceptación obligatoria y la promoción activa fueron claves. México parece moverse en esa dirección con medidas
Desde la perspectiva editorial de PAGORALIA, el foco de lectura de estos datos es práctico: qué tan rápido se amplía la aceptación (terminales vs. teléfono), qué fricciones persisten (costos, conectividad y confianza) y qué señales pueden anticipar si el salto del Mundial se convierte en hábito en el checkout de pymes y comercios.
Las cifras de crecimiento de transacciones, vendedores, volumen y adopción de NFC se basan en la actividad observada en comercios que cobraron con soluciones de Mercado Pago durante el Mundial 2026. Los datos de contexto país provienen de mediciones públicas y pueden variar según la fuente y la metodología. A la fecha de redacción, estos valores están sujetos a incertidumbre y podrían actualizarse conforme cambien costos, conectividad, regulación y hábitos de consumo.

Transformando digitalmente a PYMEs en Latinoamérica con soluciones de pagos digitales. Con más de 20 años de experiencia liderando proyectos en innovación financiera y tecnología. “Wanna Be” escritor de tecnología y tendencias de negocios.

