Impacto de Visa en los pagos digitales para pymes en 2026

Tabla de contenidos


Visa impulsa pagos digitales en 700,000 pymes

Adopción y uso del canal tarjeta

  • Ventana de despliegue reportada: “en menos de seis meses” desde el piloto lanzado en diciembre de 2025.
  • Comercios habilitados: 692,000 mipymes ya aceptan pagos con tarjeta.
  • Uso promedio del canal (tarjeta): 16,909 pesos en ventas mensuales, 36 transacciones al mes y ticket promedio de 464 pesos.
  • Alcance territorial: 29% en CDMX, Monterrey y Guadalajara; 71% en el resto del país.
  • En menos de seis meses, 692,000 mipymes ya aceptan pagos con tarjeta con la iniciativa “Crece tu MIPYME con Pagos Digitales”.
  • El programa nació en diciembre de 2025 como colaboración entre la Secretaría de Economía y Visa, rumbo al Mundial 2026.
  • 29% de los comercios beneficiados está en CDMX, Monterrey y Guadalajara; 71% en el resto del país.
  • El ecosistema de aliados creció a 12, con terminales sin costo, comisiones promocionales y despliegue de Tap to Phone.

Iniciativa ‘Crece tu MIPYME con Pagos Digitales’

Impulso a Pagos Digitales Mipymes

  • Objetivo: acelerar la adopción de pagos digitales en micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en México antes del Mundial 2026.
  • A quién va dirigido: comercios que hoy dependen del efectivo o que aún no aceptan tarjeta/sin contacto.
  • Qué ofrece (palancas): terminales sin costo, comisiones promocionales para activar el uso y tecnología sin contacto como Tap to Phone.
  • Cómo se implementa: a través de adquirentes y agregadores participantes (ecosistema de aliados) con despliegue en campo.
  • Cómo se “mide” en lo reportado: comercios habilitados (692,000) y métricas de uso (ventas, transacciones y ticket promedio).

En diciembre de 2025, la Secretaría de Economía (SE) y Visa lanzaron un piloto con un objetivo claro: acelerar la adopción de pagos digitales en micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en México, justo antes del Mundial 2026. La lógica es directa: un evento de esa magnitud eleva el flujo de visitantes y el volumen de transacciones, y muchos consumidores —en especial los internacionales— esperan pagar con tarjeta y sin contacto.

A menos de seis meses del arranque, el programa reportó un avance que lo coloca como una de las intervenciones público‑privadas más rápidas en materia de aceptación de pagos. El dato no sólo dimensiona el alcance, también sugiere un cambio operativo: pasar de depender del efectivo a incorporar un canal de cobro que exige tecnología, conciliación y hábitos de administración distintos.

La iniciativa se presentó como una preparación “de cara al aumento de transacciones” esperado durante el torneo en México. En términos prácticos, el programa se apalanca en infraestructura de adquirencia y agregación de pagos para llevar a los comercios herramientas que reduzcan fricción: terminales, condiciones promocionales y tecnologías sin contacto como Tap to Phone.

Más allá del Mundial, el mensaje institucional también apunta a permanencia. SE y Visa señalaron que la colaboración con adquirentes y agregadores continuará después del evento deportivo, en línea con una estrategia de digitalización de pagos del gobierno de México. Es decir: el Mundial funciona como catalizador, pero la apuesta es que la aceptación digital se quede como práctica cotidiana.

En el trasfondo hay un diagnóstico conocido: México ha sido históricamente una economía intensiva en efectivo, y muchas mipymes han enfrentado barreras de costo, acceso y capacitación para aceptar pagos electrónicos. La iniciativa intenta atacar esas barreras con un enfoque de “industria”: sumar actores, ampliar cobertura y facilitar el primer paso —activar el cobro con tarjeta— con incentivos concretos.

Colaboración entre la Secretaría de Economía y Visa

Preparación de pagos rumbo 2026

  • Quién hace qué: la SE articula el alcance territorial (convocatoria y coordinación con gobiernos estatales) y Visa coordina capacidades del ecosistema de pagos para habilitar aceptación.
  • Por qué ahora: el Mundial 2026 funciona como fecha objetivo para que los comercios lleguen listos a un pico de demanda y a clientes que esperan pagos electrónicos.
  • Señal de actualidad: los resultados citados corresponden al corte “a menos de seis meses” del piloto lanzado en diciembre de 2025.

El programa “Crece tu MIPYME con Pagos Digitales” se construyó como una colaboración público‑privada encabezada por la Secretaría de Economía y Visa. La SE aporta el marco de política pública y la articulación territorial con gobiernos estatales; Visa, por su parte, se integra como actor de red de pagos con capacidad de coordinar a participantes del ecosistema para habilitar aceptación en campo.

El anuncio de resultados se difundió mediante un comunicado conjunto, un detalle relevante porque subraya que no se trata de una campaña aislada de una empresa, sino de una intervención alineada con objetivos gubernamentales de digitalización. En esa coordinación, el Mundial 2026 aparece como un hito temporal: el programa se lanzó en diciembre de 2025 y reportó resultados “en menos de seis meses”, buscando que los comercios lleguen listos al incremento de demanda.

La SE también informó que, además de las tres entidades federativas sede vinculadas a las ciudades anfitrionas (Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara), se trabajó con gobiernos de Yucatán, Estado de México, Hidalgo y Puebla. El propósito declarado: potenciar el impacto territorial y acercar soluciones de pago digital a más negocios locales. En otras palabras, evitar que el impulso se concentre únicamente en las zonas con mayor visibilidad por el torneo.

Esta colaboración se apoya en un modelo donde el Estado convoca y facilita, mientras que la industria ejecuta con infraestructura y productos. En el terreno de pagos, eso suele traducirse en acuerdos para despliegue de terminales, campañas de activación, capacitación y condiciones comerciales temporales que reduzcan el costo de entrada para el comercio.

El enfoque también responde a una tensión recurrente: muchas mipymes quieren vender más y atender a clientes que piden tarjeta, pero temen comisiones, complejidad operativa o implicaciones de formalidad. La alianza busca que el “costo de probar” sea bajo (terminales sin costo y comisiones promocionales), y que el aprendizaje ocurra con acompañamiento de actores que ya operan adquirencia y agregación.

En suma, la colaboración SE‑Visa funciona como columna vertebral institucional: define el objetivo (digitalizar cobros), el calendario (rumbo a 2026) y el alcance (nacional, con énfasis en sedes y expansión a otros estados), mientras habilita que el ecosistema privado ejecute a escala.

Impacto en la aceptación de pagos con tarjeta

¿Qué incluye el programa en la práctica?

De acuerdo con lo reportado por la SE y Visa, el despliegue se apoya en tres componentes: acceso a terminales sin costo, comisiones promocionales para impulsar la activación y habilitación de pagos sin contacto (por ejemplo, Tap to Phone) a través de adquirentes y agregadores participantes.

El indicador más contundente del programa es el número de comercios habilitados: 692,000 mipymes ya aceptan pagos con tarjeta a menos de seis meses del lanzamiento del piloto. En un país donde el efectivo ha dominado durante décadas, ese volumen sugiere un salto operativo: cientos de miles de negocios incorporaron un método de cobro que requiere tecnología, conectividad y procesos de conciliación.

La aceptación no es sólo “tener terminal”. Implica que el comercio puede completar transacciones con tarjeta y, en muchos casos, habilitar pagos sin contacto. La iniciativa reportó el despliegue de tecnología contactless como Tap to Phone, que convierte un smartphone Android en un punto de aceptación. Esta modalidad es relevante para micronegocios por su potencial de reducir barreras: menos hardware dedicado y una experiencia de cobro más simple.

El programa también se apoyó en una red de adquirentes y agregadores que ofrecieron terminales sin costo y comisiones promocionales para incentivar la activación. Ese diseño apunta a un problema clásico: muchos comercios adquieren una solución, pero no la usan de forma consistente. Las condiciones promocionales buscan que el comercio “pruebe” el canal, genere hábito y, con ello, sostenga la aceptación.

Desde el lado de la demanda, el cambio se explica por una preferencia del consumidor que ya venía creciendo. En reportes asociados a la iniciativa, se indicó que 98% de las mipymes que adoptaron pagos con tarjeta dijeron que sus clientes lo solicitaron. Ese dato ayuda a entender por qué la aceptación puede escalar rápido cuando se reduce la fricción: no es sólo una imposición tecnológica, sino una respuesta a una petición del comprador.

También hay un componente de preparación para el turismo del Mundial. Los visitantes internacionales suelen depender de pagos electrónicos y sin contacto, y en un entorno de alta afluencia la velocidad de cobro importa: filas más cortas, menos manejo de efectivo y mayor capacidad de atender picos de demanda. En ese sentido, la aceptación de tarjeta se vuelve parte de la “infraestructura blanda” del evento.

Palanca del programa Qué cambia en el comercio Efecto esperado en adopción/uso
Terminales sin costo Baja el costo inicial de “probar” aceptación Más comercios se habilitan rápido
Comisiones promocionales Reduce el costo variable al inicio Mayor probabilidad de activación y hábito de cobro
Tap to Phone (sin contacto) Menos hardware dedicado; cobro desde smartphone compatible Entrada más simple para micronegocios y cobro más ágil en picos
Red de adquirentes/agregadores Más canales de distribución y soporte Mayor cobertura territorial y continuidad operativa

Datos sobre las pymes beneficiadas

Más allá del conteo de comercios, el programa divulgó métricas operativas que permiten dimensionar el uso real del canal. En promedio, las mipymes habilitadas registran ventas mensuales de 16,909 pesos a través de pagos con tarjeta, con 36 transacciones al mes y un ticket promedio de 464 pesos. Estos datos son clave porque aterrizan la adopción en comportamiento: no se trata sólo de “estar habilitado”, sino de procesar pagos con cierta recurrencia.

Si se observa el conjunto, 36 transacciones mensuales equivalen a poco más de una transacción diaria en promedio. Para algunos giros eso puede ser un inicio; para otros, un complemento al efectivo. En cualquier caso, el dato sugiere que el canal ya está activo y no únicamente instalado. El ticket promedio de 464 pesos también ayuda a inferir que los pagos con tarjeta no se limitan a compras mínimas: hay consumo de valor medio que migra al canal digital.

En reportes vinculados a la iniciativa se mencionó además un crecimiento de 68% en ventas con tarjeta al comparar el primer mes de aceptación con el mes más reciente, como una referencia del comportamiento observado en el periodo reportado. Sin atribuirlo a un único factor, el dato es consistente con un patrón típico de adopción: al principio el comercio cobra poco por desconocimiento o falta de señalización; con el tiempo, comunica mejor, gana confianza y el cliente incorpora el hábito.

Otro dato relevante es el contexto previo: se citó que en 2023 sólo 52% de las mipymes aceptaban pagos con tarjeta. Ese punto de partida ayuda a entender por qué un programa de habilitación masiva puede mover la aguja: existe una base amplia de negocios que aún no aceptaban tarjeta y que, por tanto, podían incorporarse con incentivos y acompañamiento.

En términos de política pública, estas métricas funcionan como “prueba de vida” del programa: número de comercios, actividad transaccional y ticket. Para el ecosistema de pagos, también son señales de que la aceptación se está normalizando en segmentos donde antes era menos común.

Métrica Valor reportado
Mipymes que ya aceptan pagos con tarjeta 692,000
Ventas mensuales promedio (tarjeta) 16,909 pesos
Transacciones promedio al mes 36
Ticket promedio 464 pesos
Comercios en ciudades sede 29%
Comercios en otras entidades 71%

Crecimiento de socios estratégicos en el programa

Despliegue y expansión de socios
1) Arranque (socios fundadores): BBVA, Getnet y Global Payments.
2) Escalamiento (nuevos aliados): se suman Clip, Mercado Pago, Banorte, BanBajío, Afirme, Hey Banco, Banco Azteca, Netpay y Multiva.
3) Resultado operativo: 12 socios en total; la SE y Visa lo describen como un “esfuerzo de industria”.
4) Puntos de control en el despliegue: disponibilidad de terminales, activación (uso real), soporte/conciliación y expansión territorial.

Uno de los elementos que explica la velocidad de despliegue es la expansión del número de socios estratégicos. En el periodo reportado, la SE y Visa señalaron que el número de aliados se cuadruplicó: de tres socios fundadores —BBVA, Getnet y Global Payments— a un total de 12 participantes.

A los fundadores se sumaron nueve aliados adicionales: Clip, Mercado Pago, Banorte, BanBajío, Afirme, Hey Banco, Banco Azteca, Netpay y Multiva. La lista es relevante por dos razones. Primero, combina adquirentes tradicionales, bancos y agregadores con fuerte presencia en comercios pequeños, lo que amplía canales de distribución y cobertura. Segundo, sugiere diversidad de modelos de aceptación: desde terminales físicas hasta soluciones móviles y esquemas de agregación.

La SE y Visa describieron el resultado como un “esfuerzo de industria”. En pagos, esa frase importa: cuando múltiples adquirentes y agregadores empujan en la misma dirección, el comercio encuentra más opciones, mayor disponibilidad y, en ocasiones, mejores condiciones de entrada. También reduce el riesgo de que el programa dependa de un solo proveedor o de una sola red de despliegue.

El aporte concreto de esta colaboración se expresó en tres palancas: acceso a terminales sin costo, comisiones promocionales para promover la activación y despliegue de tecnología sin contacto como Tap to Phone. Cada palanca ataca un obstáculo distinto: el costo inicial del hardware, el costo variable por transacción y la facilidad de aceptar pagos sin necesidad de equipos adicionales.

Este crecimiento de aliados también tiene una lectura de mercado: la expectativa de mayor actividad económica por el Mundial crea incentivos para que los jugadores del ecosistema inviertan en adquisición de comercios. Pero el programa busca que esa inversión tenga un componente de inclusión y capilaridad, llegando a negocios que normalmente quedarían fuera por tamaño o informalidad.

En conjunto, la ampliación a 12 socios convierte al programa en una plataforma de coordinación: el gobierno convoca, Visa articula y los aliados ejecutan con infraestructura, fuerza comercial y tecnología. Esa arquitectura es la que permite hablar de cientos de miles de comercios en meses, no en años.

Beneficios de la digitalización para las pymes

Beneficios clave de pagos electrónicos

  • Ventas: atender a clientes que piden tarjeta (en el marco de la iniciativa se reportó 98% de comercios con esa señal de demanda).
  • Control: mejor registro y conciliación (se indicó que 62% percibió mejor control de ventas y contabilidad).
  • Resiliencia operativa: menos dependencia del efectivo y cobro más ágil en picos (sin contacto).
  • Historial: más trazabilidad de ventas, útil para construir evidencia de flujo.
  • Experiencia del cliente: checkout más rápido y menos fricción, especialmente con visitantes acostumbrados a pagos electrónicos.

Para una mipyme, aceptar pagos digitales suele traducirse en beneficios que van más allá de “cobrar con tarjeta”. El primero es comercial: atender la preferencia del cliente. En el marco de la iniciativa se reportó que 98% de los comercios que adoptaron pagos con tarjeta lo hicieron también porque sus clientes lo pedían. Esa presión de demanda es un motor directo de ventas: si el cliente no trae efectivo, el comercio que acepta tarjeta tiene más probabilidades de cerrar la compra.

El segundo beneficio es operativo y administrativo. Se indicó que 62% de los negocios percibió mejor control de ventas y contabilidad. La razón es sencilla: los pagos digitales dejan registro, facilitan conciliación y permiten ordenar flujos. Para negocios pequeños, esa trazabilidad puede ser el primer paso hacia una gestión más profesional, incluso si siguen combinando efectivo y tarjeta.

El tercer beneficio es financiero: construir historial transaccional. La adopción de pagos digitales genera datos que pueden facilitar acceso a servicios como crédito o seguros, un punto señalado en análisis sobre el programa. Para muchas mipymes, el acceso a financiamiento formal es limitado; contar con evidencia de ventas recurrentes puede ayudar a reducir asimetrías de información.

También hay un beneficio de resiliencia: diversificar medios de cobro. En temporadas de alta demanda —como la que se espera durante el Mundial— depender sólo de efectivo puede limitar capacidad de atender a visitantes o de procesar compras rápidas. La aceptación sin contacto, por ejemplo, puede acelerar el checkout y reducir fricción en momentos de pico.

En términos macro, la digitalización se alinea con objetivos de inclusión financiera. Se mencionó que la Política Nacional de Inclusión Financiera (PNIF) busca aumentar la proporción de microempresas que aceptan tarjeta de 52% en 2023 a 62% en 2030. Programas como éste empujan en esa dirección al bajar barreras de entrada y coordinar a la industria.

Finalmente, el Mundial funciona como un “momento cultural” que puede normalizar el pago digital: visitantes acostumbrados a transacciones cashless y comercios que se adaptan para no perder ventas. Si esa normalización se sostiene después del evento, el beneficio para la mipyme es permanente: más opciones de cobro, más clientes potenciales y mejor administración.

“La colaboración con los principales adquirentes y agregadores del país continuará más allá del evento deportivo, para seguir contribuyendo a la estrategia de digitalización de pagos del gobierno de México.”
— Secretaría de Economía y Visa, comunicado conjunto

Distribución geográfica de las pymes participantes

El programa no se concentró únicamente en las ciudades con mayor visibilidad por el Mundial. De acuerdo con los datos reportados, 29% de los comercios beneficiados se ubica en las ciudades sede: Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. El 71% restante está distribuido en otras entidades federativas, lo que sugiere una estrategia de alcance nacional.

Esta distribución es importante por dos motivos. Primero, evita que el impulso se limite a zonas turísticas o de alto ingreso; segundo, amplía el potencial de inclusión financiera al llegar a regiones donde la aceptación de tarjeta puede ser menos común. En términos de política pública, el 71% fuera de sedes refuerza la narrativa de que el programa no es sólo “para el Mundial”, sino para modernizar el ecosistema de pagos en general.

La SE también informó colaboración con gobiernos estatales adicionales: Yucatán, Estado de México, Hidalgo y Puebla, además de los estados vinculados a las sedes. El objetivo declarado fue potenciar el impacto territorial y acercar soluciones de pago digital a más negocios locales. En la práctica, estas alianzas estatales pueden facilitar convocatorias, difusión y coordinación logística para despliegue de soluciones.

La geografía también importa por la heterogeneidad del comercio mexicano. Las necesidades de un negocio en una zona turística, una capital estatal o una localidad con menor penetración digital pueden ser distintas. Por eso, el hecho de sumar múltiples adquirentes y agregadores ayuda: distintos jugadores tienen distintas redes, productos y capacidades de soporte.

En el contexto del Mundial, la concentración del 29% en sedes tiene sentido: ahí se espera un aumento de transacciones por visitantes. Pero el 71% fuera de sedes sugiere que el programa busca un legado nacional. Si el comercio en estados no sede adopta pagos digitales, el beneficio puede reflejarse en cadenas de suministro, turismo interno y consumo cotidiano, no sólo en el evento.

Zona Participación
Ciudades sede (CDMX, Monterrey, Guadalajara) 29%
Otras entidades federativas 71%

Resultados económicos de la adopción de pagos digitales

Crecimiento en ventas con tarjeta

  • Desempeño promedio reportado (tarjeta): 16,909 pesos/mes; 36 transacciones/mes; ticket promedio 464 pesos.
  • Dinámica reportada: +68% en ventas con tarjeta al comparar el primer mes de aceptación vs el mes más reciente.
  • Lectura responsable: son indicadores tempranos del periodo reportado; el efecto puede variar por giro, ubicación, estacionalidad y qué tanto el comercio promueve el pago con tarjeta.

Los resultados económicos reportados se pueden leer en dos niveles: desempeño promedio y dinámica de crecimiento. En desempeño, las mipymes habilitadas registran ventas mensuales promedio de 16,909 pesos por tarjeta, con 36 transacciones al mes y un ticket promedio de 464 pesos. Estas cifras describen un canal que ya aporta flujo, aunque no necesariamente sustituye al efectivo.

En dinámica, se reportó que, en promedio, los negocios incrementaron sus ventas con tarjeta en 68% al comparar su primer mes de aceptación con el mes más reciente. Este tipo de crecimiento suele reflejar una curva de adopción: al inicio, el comercio está aprendiendo (cómo cobrar, cómo conciliar, cómo comunicar al cliente); con el tiempo, el canal se vuelve más visible y confiable, y el cliente lo usa más.

También se mencionó, en análisis asociados, que aceptar pagos digitales puede impulsar ventas en rangos de 20% a 30% al permitir atender a una base más amplia de clientes, incluyendo visitantes internacionales durante el Mundial. Sin convertir ese rango en promesa universal, sí ayuda a entender por qué el programa se diseñó con urgencia: si el comercio no acepta tarjeta, puede perder ventas en un periodo de alta demanda.

El impacto económico no se limita a ingresos. La mejora en control administrativo (reportada por 62% de negocios) puede traducirse en decisiones más informadas: inventario, horarios, promociones y planeación de caja. Y el historial transaccional puede abrir puertas a financiamiento, lo que a su vez habilita inversión en crecimiento.

En el plano macro, la digitalización de pagos también puede contribuir a objetivos de inclusión financiera y formalización, aunque ahí aparecen tensiones: algunos negocios temen implicaciones fiscales o regulatorias. Aun así, el hecho de que cientos de miles de comercios se hayan habilitado en meses sugiere que, cuando el costo de entrada baja y la demanda del cliente empuja, la adopción puede superar resistencias.

En síntesis, los resultados económicos reportados combinan volumen (ventas mensuales promedio), frecuencia (transacciones) y crecimiento (68% en ventas con tarjeta desde el primer mes). Son indicadores tempranos, pero útiles para evaluar si la habilitación se está convirtiendo en uso y, por tanto, en impacto.

Desafíos en la implementación de pagos digitales

Equilibrio entre costos y crecimiento

  • Informalidad vs crecimiento: aceptar pagos digitales puede percibirse como “dejar rastro”; a la vez, abre ventas con clientes que no usan efectivo.
  • Comisiones vs conveniencia: las promociones ayudan al arranque, pero el costo por transacción sigue importando en márgenes estrechos; el balance depende de si el canal realmente incrementa ventas.
  • Simplicidad vs operación real: Tap to Phone reduce hardware, pero el comercio igual necesita entender conciliación, cortes y soporte.
  • Velocidad vs riesgos operativos: más transacciones digitales pueden traer temas como contracargos o fallas de conectividad; el acompañamiento y la capacitación son parte del éxito.

El despliegue masivo no elimina obstáculos estructurales. Uno de los principales desafíos señalados en análisis sobre el tema es la informalidad y el temor a implicaciones fiscales. Para algunos comercios, aceptar pagos digitales se percibe como “dejar rastro” y exponerse a mayor escrutinio. Esa percepción puede frenar adopción o limitar el uso del canal, incluso si el comercio ya tiene la tecnología.

Otro reto es la sensibilidad a costos. Aunque el programa ofreció comisiones promocionales y terminales sin costo, las comisiones por transacción siguen siendo un punto de atención para micronegocios con márgenes estrechos. La sostenibilidad del uso dependerá de que el comercio perciba que el incremento de ventas y la conveniencia compensan el costo variable.

La alfabetización financiera y digital también aparece como necesidad. Aceptar tarjeta implica entender conciliaciones, contracargos, cortes, y en algunos casos soporte técnico. Sin capacitación, el comercio puede frustrarse, desactivar el canal o usarlo de forma limitada. Por eso, el acompañamiento de adquirentes y agregadores —y la simplicidad de tecnologías como Tap to Phone— se vuelve crítico.

Además, la adopción no es homogénea por región. Aunque el 71% de comercios beneficiados está fuera de las sedes, la penetración digital y la infraestructura pueden variar. Esto hace que la coordinación con gobiernos estatales (Yucatán, Estado de México, Hidalgo y Puebla, además de los estados sede) sea relevante: ayuda a aterrizar el programa en realidades locales.

Finalmente, está el desafío de “después del Mundial”. La SE y Visa afirmaron que la colaboración continuará. La prueba será mantener activas a las mipymes: que sigan aceptando tarjeta, que el canal crezca y que la digitalización no sea sólo una respuesta temporal a un pico de demanda.

Preguntas frecuentes

  • ¿Cuántas mipymes ya aceptan pagos con tarjeta por el programa?
    692,000 mipymes, según el reporte a menos de seis meses del lanzamiento del piloto.

  • ¿Qué proporción está en las ciudades sede del Mundial 2026?

29% de los comercios beneficiados se ubica en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara; el 71% restante está en otras entidades federativas.

Contenido elaborado desde el enfoque editorial de PAGORALIA, centrado en cómo iniciativas de aceptación (terminales, comisiones promocionales y pagos sin contacto) impactan el checkout y la operación de cobro de comercios y pymes en México.

Este texto se basa en información disponible públicamente al momento de su publicación, incluyendo cifras y hallazgos difundidos por instituciones participantes y coberturas periodísticas. Los resultados pueden variar según el giro, la región y el nivel de activación del canal, por lo que no deben asumirse como uniformes. Algunos detalles operativos y métricas podrían cambiar conforme avance el despliegue rumbo al Mundial 2026.