Tabla de contenidos
- 1. Gentera promueve inclusión financiera para microempresas
- 2. Herramientas digitales de Gentera para microempresas
- 3. Acceso al crédito en segmentos socioeconómicos C y D
- 4. El papel de las microempresas en la economía mexicana
- 5. Financiamiento responsable y prevención del sobreendeudamiento
- 6. Empatía y tecnología en el servicio al cliente
- 7. Impacto social de Gentera en comunidades vulnerables
- 8. Estrategias de inclusión financiera y desarrollo sostenible
- 9. Innovación tecnológica y su efecto en la inclusión financiera
- 10. Desafíos futuros para Gentera en el contexto económico
Gentera promueve inclusión financiera para microempresas
Confianza e inclusión financiera Gentera
Gentera impulsa la inclusión financiera desde una premisa: el crédito se construye sobre confianza. En entrevista, Enrique Majós, director general de Gentera, lo resume con una idea de origen: “el crédito nace de la confianza” (del latín credere, creer).
En 2026, el grupo opera un ecosistema de marcas (Compartamos Banco, ConCrédito, Yastás, Aterna y Fundación Compartamos) que combina canales físicos y digitales para acercar crédito, ahorro, seguros y pagos a microempresas y personas subatendidas.
- Gentera sostiene que el crédito “nace de la confianza” y busca ampliar el acceso a servicios financieros con herramientas digitales.
- En México, alrededor de 50 millones de adultos están en los segmentos C y D; de ellos, 60% no tiene crédito regulado.
- Las microempresas (1 a 10 colaboradores) representan 95% de los negocios y cerca de 60% del empleo formal.
- La apuesta combina digitalización e inteligencia artificial con cercanía: “A mayor tecnología, mayor humanidad”.
Herramientas digitales de Gentera para microempresas
Gentera ha construido su narrativa de inclusión financiera sobre una idea simple: el crédito no es solo un producto, sino una relación basada en confianza. En esa lógica, la tecnología no aparece como un “atajo” para reemplazar el contacto humano, sino como un conjunto de herramientas para hacer más accesibles, seguras y eficientes operaciones que antes exigían tiempo, traslados y fricción para el usuario.
En la práctica, el grupo impulsa soluciones digitales orientadas a microempresas y personas tradicionalmente subatendidas por la banca. El objetivo es ampliar el acceso no solo a crédito, sino también a ahorro, seguros y canales de pago. En un país donde la microempresa suele operar con márgenes estrechos y ciclos de efectivo irregulares, la promesa de “simplificar procesos” tiene un impacto directo: menos trámites, más velocidad para resolver necesidades y mayor continuidad operativa.
El ecosistema con el que Gentera opera —a través de Compartamos Banco, ConCrédito, Yastás, Aterna y el respaldo de Fundación Compartamos— permite combinar distintos puntos de contacto. Por un lado, están las capacidades bancarias y de crédito; por otro, los canales para realizar operaciones financieras en el día a día; y, además, coberturas de seguros que buscan proteger el patrimonio ante emergencias. La inclusión, en este enfoque, no se limita a “bancarizar”, sino a ofrecer un conjunto de herramientas que acompañen la vida económica real de los clientes.
La digitalización de transacciones es parte central de esa estrategia. Gentera ha acelerado este proceso tanto en México como en Perú, donde tiene presencia como banco desde 2025. En paralelo, la organización ha incorporado soluciones basadas en inteligencia artificial, con la intención de mejorar la experiencia y la eficiencia, sin perder el componente de cercanía que, según su propio planteamiento, sostiene la confianza en comunidades y negocios pequeños.
Para microempresas, el valor de estas herramientas suele concentrarse en tres frentes: acceso a productos (poder solicitar y administrar servicios financieros), operación cotidiana (mover dinero y realizar transacciones con menos fricción) y protección (microseguros como respaldo ante contingencias). En conjunto, la apuesta es que la tecnología reduzca barreras históricas —distancia, tiempo, complejidad— y que el modelo mantenga un trato cálido y entendimiento de necesidades específicas.
| Herramienta/canal en el ecosistema Gentera | ¿Para qué le sirve a una microempresa? | Beneficio práctico en el día a día |
|---|---|---|
| Crédito (p. ej., Compartamos Banco / ConCrédito) | Financiar inventario, herramientas o capital de trabajo | Resuelve picos de liquidez y evita frenar operación por falta de efectivo |
| Ahorro (productos y canales formales) | Crear colchón para temporadas bajas o gastos imprevistos | Reduce dependencia de deuda para emergencias y estabiliza el flujo |
| Canales de pago y transacciones (incl. corresponsales como Yastás) | Cobrar/pagar y mover dinero sin depender solo de efectivo | Menos traslados y fricción; mayor continuidad operativa |
| Microseguros (Aterna) | Proteger patrimonio ante contingencias | Evita decisiones “destructivas” (vender herramientas, endeudarse caro) tras un choque |
| Digitalización e IA (procesos y atención) | Simplificar trámites y acelerar respuestas | Menos pasos, más velocidad y consistencia; el reto es acompañar a quien tiene menor adopción digital |
Acceso al crédito en segmentos socioeconómicos C y D
El tamaño del reto que Gentera busca atender se entiende mejor con una cifra: en México, de casi 130 millones de habitantes, alrededor de 50 millones de adultos pertenecen a los segmentos socioeconómicos C y D. Dentro de ese universo, 60% todavía carece de acceso a un crédito regulado. Es decir, incluso antes de discutir tasas, plazos o productos, el problema de fondo es de acceso formal: millones de personas quedan fuera de los mecanismos tradicionales de financiamiento supervisado.
Brecha y escala del crédito
- Brecha de acceso (México): “alrededor de 50 millones de adultos” en C y D; “60%” sin crédito regulado (entrevista citada por Expansión, 2026-05-28).
- Escala operativa (grupo): más de 6.3 millones de clientes en México y Perú y ~28,000 colaboradores (Gentera, información para inversionistas, 2026; Forbes México, 2025 — cifras reportadas por la compañía).
- Señal financiera (para contexto, no como promesa): cartera de crédito ~MXN 94,863 millones y morosidad (NPL) 4.13% en 1T 2026 (Gentera, 2026).
En ese contexto, la inclusión financiera se vuelve una discusión sobre oportunidades concretas. Para un hogar o un micronegocio, contar con crédito regulado puede significar capital para comprar inventario, enfrentar una temporada baja o invertir en herramientas de trabajo. Pero también implica reglas, transparencia y mecanismos de protección al usuario que no siempre existen en alternativas informales. La brecha, por tanto, no es solo de dinero disponible, sino de condiciones y seguridad.
Gentera plantea que su misión es “estar cerca” y ofrecer el financiamiento que el cliente necesite, con una condición explícita: cuidar que no se sobreendeude, especialmente cuando la economía se desacelera. Esta idea es relevante porque los segmentos C y D suelen ser más sensibles a choques: una caída en ventas, una enfermedad o un gasto inesperado puede desordenar el flujo de efectivo. En ese escenario, el crédito puede ser una palanca o un problema, dependiendo de cómo se otorgue y administre.
La compañía opera desde hace 36 años con un ecosistema que interviene directamente en sectores con menor acceso a servicios financieros. Ese tiempo en el mercado sugiere aprendizaje operativo: entender perfiles de riesgo, dinámicas comunitarias y necesidades de financiamiento productivo. Aun así, el desafío estructural permanece: ampliar el acceso sin deteriorar la calidad del crédito, y hacerlo en un entorno donde la demanda existe, pero también la vulnerabilidad.
Otro elemento que aparece en el discurso es la confianza como base del crédito. No es un detalle retórico: en segmentos con baja bancarización, la confianza se construye con presencia, claridad y consistencia. Si el usuario percibe que el producto es comprensible, que el canal funciona y que hay acompañamiento, la probabilidad de adopción aumenta. Por eso, la digitalización —por sí sola— no resuelve el problema: debe ir acompañada de empatía y servicio.
En suma, el acceso al crédito regulado en C y D es un terreno donde se cruzan escala (millones sin crédito), diseño de producto (adecuado a microeconomías) y responsabilidad (evitar sobreendeudamiento). Gentera busca posicionarse justamente en esa intersección.
El papel de las microempresas en la economía mexicana
Una de las percepciones más comunes —y más equivocadas— es tratar a las microempresas como un segmento marginal. Gentera insiste en lo contrario: son una fuerza económica activa. En México, 95% de los negocios tienen de uno a 10 colaboradores y aportan cerca del 60% del empleo formal. Estas dos cifras, por sí solas, explican por qué la inclusión financiera enfocada en microempresas no es un tema “social” aislado, sino un asunto económico de primera línea.
| Indicador (México) | Qué significa en la práctica | Por qué importa para inclusión financiera |
|---|---|---|
| 95% de los negocios tienen 1 a 10 colaboradores | La mayoría del tejido empresarial es micro | Productos y procesos deben adaptarse a operación simple y ciclos cortos |
| ~60% del empleo formal proviene de microempresas | Su estabilidad impacta empleo e ingreso | Crédito, ahorro y seguros influyen en resiliencia del empleo |
| Márgenes estrechos y flujo irregular (condición típica del segmento) | Liquidez cambia por temporada/día | El diseño de pagos, montos y acompañamiento define si el crédito ayuda o asfixia |
| Alta exposición a choques (salud, ventas, emergencias) | Un evento puede frenar el negocio | Microseguros y ahorro reducen la necesidad de endeudarse “para apagar fuegos” |
Cuando la mayoría de los negocios opera en formato micro, el acceso a servicios financieros deja de ser un lujo y se convierte en infraestructura. Un micronegocio necesita cobrar, pagar, ahorrar, financiar inventario y protegerse ante contingencias. Si esas funciones se realizan fuera del sistema formal o con herramientas limitadas, la productividad y la resiliencia se reducen. Por el contrario, si el negocio puede usar crédito, ahorro y seguros de manera adecuada, su capacidad de sostenerse y crecer mejora.
Gentera conecta este punto con una idea clave: impacto social y rentabilidad financiera pueden ir de la mano. En microfinanzas, esa afirmación suele ser polémica, pero el argumento operativo es claro: la permanencia del cliente depende de que el producto funcione para su realidad. Si el crédito impulsa actividad productiva y el cliente puede pagarlo sin asfixia, la relación se sostiene; si no, se rompe. En ese sentido, la rentabilidad se alinea con la sostenibilidad del cliente.
Los microseguros aparecen como una pieza complementaria. Para una microempresa o un hogar con patrimonio limitado, una emergencia puede significar vender herramientas, endeudarse de manera informal o cerrar temporalmente. La posibilidad de contar con coberturas —aunque sean de bajo monto— puede ayudar a proteger activos y continuidad. Gentera, a través de su ecosistema, incorpora esta lógica de protección como parte de la oferta.
Además, la discusión sobre microempresas toca un punto de política económica práctica: si concentran cerca del 60% del empleo formal, su estabilidad afecta consumo, recaudación y tejido productivo. Por eso, cuando se habla de desaceleración económica, el impacto en microempresas suele ser inmediato: menos ventas, más presión de liquidez, mayor riesgo de impago. En ese escenario, el diseño de financiamiento y la cercanía con el cliente se vuelven determinantes.
En síntesis, las microempresas no son un “nicho”: son el grueso del ecosistema empresarial. Atenderlas con servicios financieros adecuados —crédito, ahorro, seguros y pagos— es una forma de fortalecer una base que sostiene empleo y actividad económica cotidiana.
Financiamiento responsable y prevención del sobreendeudamiento
La inclusión financiera tiene un dilema central: ampliar el acceso al crédito sin convertirlo en una trampa. Gentera lo formula de manera directa: estar cerca y dar el financiamiento que el cliente necesite, “siempre cuidando no sobreendeudarlos en momentos en los que la economía se desacelere”, para que el crédito sea una ayuda y no un problema. En esa frase hay una definición de responsabilidad: el éxito no se mide solo por colocar préstamos, sino por la capacidad del cliente de sostenerlos.
El sobreendeudamiento en segmentos vulnerables suele tener causas conocidas: ingresos variables, falta de colchón de ahorro, emergencias médicas o familiares, y acceso simultáneo a múltiples fuentes de crédito (formales e informales). Cuando el crédito se usa para tapar huecos recurrentes —en lugar de financiar actividad productiva o necesidades puntuales— el riesgo se multiplica. Por eso, la prevención no es un “extra”: es parte del diseño del modelo.
Gentera vincula esta prevención con dos herramientas: cercanía (empatía, conocimiento real del cliente) y tecnología (procesos más simples y eficientes). La combinación sugiere un enfoque donde la evaluación y el seguimiento no dependen únicamente de formularios, sino también de entender el contexto del usuario. En microfinanzas, esa lectura contextual puede ser decisiva: un mismo monto puede ser manejable o excesivo según el ciclo del negocio, la temporada o la estabilidad del ingreso.
Señales para un crédito sano
Antes de tomar (o renovar) un crédito para tu micronegocio, estas señales ayudan a evitar sobreendeudamiento:
- ✅ El pago mensual cabe en tu flujo real (incluye temporadas bajas), no en el “mejor mes”.
- ✅ El crédito tiene un uso claro (inventario, herramienta, mejora productiva) y un plan de retorno.
- ✅ Tienes identificado qué harás si hay un choque (enfermedad, baja de ventas): ahorro, seguro o ajuste de gasto.
- ✅ Conoces el costo total (monto, plazo y pagos) y qué pasa si te atrasas.
- ✅ No estás “tapando” una deuda con otra; si ya tienes varios créditos, suma pagos y revisa si se traslapan.
- ✅ Si el canal es digital, entiendes el proceso completo (contratación, pagos, soporte) y sabes a quién acudir.
La educación financiera aparece como un componente implícito en el enfoque de inclusión “con sentido humano”. Aunque el énfasis público está en la confianza y la cercanía, la lógica de evitar sobreendeudamiento requiere que el cliente comprenda obligaciones, plazos y consecuencias. En la práctica, esto se traduce en comunicación clara y acompañamiento, especialmente cuando se incorporan canales digitales que pueden acelerar la contratación.
Los microseguros también juegan un papel preventivo. Si una emergencia se cubre con un seguro, disminuye la probabilidad de que el cliente recurra a deuda adicional para resolverla. En un entorno donde el patrimonio puede ser frágil, esa protección puede marcar la diferencia entre continuidad y ruptura financiera.
Finalmente, la desaceleración económica funciona como prueba de estrés. Gentera reconoce ese riesgo y lo coloca en el centro de su misión: no empujar crédito cuando el entorno se complica, sino ajustar con cuidado para sostener al cliente. En microfinanzas, esa disciplina es crucial para evitar que la inclusión se convierta en exclusión por la vía del impago y el deterioro de historial.
Empatía y tecnología en el servicio al cliente
Gentera resume su filosofía en una frase que busca romper el cliché de “lo digital deshumaniza”: “A mayor tecnología, mayor humanidad”. La idea, expresada por su director general Enrique Majós en entrevista, apunta a un equilibrio: usar innovación para simplificar procesos, pero sin perder la relación cercana que sostiene la confianza en comunidades y micronegocios.
En inclusión financiera, el servicio al cliente no es un área de soporte; es parte del producto. Para usuarios que históricamente han estado fuera del sistema formal, la primera experiencia con un crédito regulado o con un canal de transacciones puede definir si adoptan o rechazan el servicio. Si el proceso es confuso, si el lenguaje es técnico o si no hay acompañamiento, la barrera se mantiene. Por eso, la empatía —entendida como capacidad de escuchar y adaptar— se vuelve un activo operativo.
La tecnología, en este modelo, cumple dos funciones. La primera es eficiencia: reducir tiempos, pasos y costos de transacción. La segunda es consistencia y seguridad: herramientas digitales “seguras y eficientes” que permitan ampliar el acceso a productos como créditos, ahorro, seguros y canales de pago. En segmentos donde el efectivo domina y la informalidad es frecuente, la seguridad percibida es clave para migrar a canales formales.
Gentera opera con un ecosistema de marcas y unidades que le permite estar presente en distintos momentos de la vida financiera del cliente. Esa presencia puede traducirse en más puntos de contacto y, por tanto, más oportunidades de servicio. Pero también implica un reto: mantener una experiencia coherente, donde el usuario sienta que hay continuidad y no fragmentación.
La incorporación de inteligencia artificial, mencionada como parte de las soluciones implementadas, sugiere una apuesta por automatizar y personalizar procesos. En términos de servicio, esto puede significar respuestas más rápidas, mejor orientación y menos fricción. Sin embargo, la propia compañía subraya que la tecnología debe acompañarse de calidez: conocer “realmente” las necesidades del cliente y fortalecer la confianza financiera.
Tecnología y empatía en equilibrio
Dos capas que explican “A mayor tecnología, mayor humanidad” en inclusión financiera:
- Simplificar (tecnología): menos pasos, menos traslados, más seguridad y consistencia en transacciones.
- Acompañar (empatía): lenguaje claro, soporte accesible y entendimiento del contexto (ingreso variable, temporadas, urgencias).
Cuando una capa falla:
- Si solo hay tecnología, se excluye a quien tiene menor adopción digital.
- Si solo hay cercanía, cuesta escalar y mantener eficiencia/costos.
En el terreno de microempresas, la empatía se traduce en entender que el negocio no siempre tiene contabilidad formal, que sus ingresos pueden ser diarios y que su prioridad es operar mañana. Un servicio al cliente efectivo, entonces, no solo resuelve dudas: ayuda a que el producto encaje en la realidad del usuario. La promesa de Gentera es que la digitalización no sustituye esa cercanía, sino que la potencia al liberar tiempo y simplificar trámites.
Impacto social de Gentera en comunidades vulnerables
Gentera plantea que la inclusión financiera “trasciende los porcentajes” de bancarización para convertirse en una causa social que genere oportunidades de desarrollo. En esa visión, el impacto social no es un efecto colateral: es parte del propósito. Y se expresa en dos niveles: el acceso a servicios financieros para sectores con menor cobertura y el acompañamiento a través de un ecosistema que incluye fundación, seguros y canales de operación.
El grupo opera desde hace 36 años con un ecosistema de entidades. La relevancia de este entramado es que permite intervenir en distintos frentes de vulnerabilidad. El crédito puede impulsar actividad productiva; el ahorro puede dar estabilidad; los seguros pueden proteger patrimonio; y los canales de pago y transacción pueden integrar a personas y negocios a circuitos formales.
En comunidades vulnerables, la distancia a sucursales, la falta de historial financiero y la desconfianza hacia instituciones suelen ser barreras persistentes. Por eso, el énfasis en “estar cerca” es más que un eslogan: implica presencia y continuidad. Gentera sostiene que la confianza financiera se fortalece cuando la relación es cercana y cuando la innovación digital simplifica, en lugar de complicar.
En términos de impacto social, Gentera también vincula la inclusión con movilidad social. En la investigación citada en el entorno del grupo, se menciona que el acceso a servicios financieros puede aumentar la probabilidad de mejorar el estatus socioeconómico. Sin necesidad de convertir esa idea en promesa automática, el punto es que el acceso formal abre puertas: permite construir historial, acceder a productos más adecuados y reducir dependencia de mecanismos informales.
La protección del patrimonio mediante microseguros es otro componente social relevante. En hogares y micronegocios con activos limitados, una emergencia puede borrar años de esfuerzo. La posibilidad de contar con coberturas, aunque sean acotadas, puede evitar decisiones financieras destructivas, como vender herramientas de trabajo o endeudarse en condiciones adversas.
De acceso a resiliencia financiera
Cómo suele traducirse la inclusión financiera en resultados (cuando está bien implementada):
1) Acceso: el cliente puede solicitar/usar productos regulados (crédito, ahorro, pagos) con requisitos alcanzables.
2) Uso productivo: el financiamiento se conecta a una necesidad concreta (inventario, herramienta, continuidad operativa).
3) Protección: microseguros y/o ahorro amortiguan choques para no “romper” el flujo del negocio.
4) Resiliencia: con historial y hábitos, el cliente mejora condiciones (más opciones, mejor planeación, menos dependencia informal).
Punto de control: si el crédito se usa para cubrir déficits recurrentes sin plan, el proceso se invierte (más deuda, menos resiliencia).
En suma, el impacto social que Gentera describe es integral: no solo “dar crédito”, sino construir un entorno de servicios y acompañamiento que permita a personas y microempresas sostenerse, protegerse y, potencialmente, mejorar su trayectoria económica.
Estrategias de inclusión financiera y desarrollo sostenible
En 2026, la inclusión financiera ya no se discute únicamente como acceso a una cuenta o a un préstamo. Gentera la enmarca como una estrategia con sentido humano y con componentes de sostenibilidad: integrar servicios financieros a la vida productiva de las personas, con responsabilidad y con una visión de largo plazo.
El grupo sostiene que su modelo combina impacto social y rentabilidad financiera para lograr permanencia del cliente. Esa permanencia es un indicador práctico de sostenibilidad: si el cliente permanece, es porque el producto le sirve y porque la relación es viable para ambas partes. En microfinanzas, donde los costos operativos pueden ser altos y el riesgo es sensible al ciclo económico, la sostenibilidad depende de eficiencia, cercanía y disciplina.
La estrategia también se apoya en un ecosistema de empresas y una fundación. Fundación Compartamos aparece como un respaldo que complementa la intervención financiera con apoyo social, particularmente en temas de desarrollo. En el marco de la información disponible, se menciona su enfoque en primera infancia y educación como parte de una visión más amplia: la inclusión financiera funciona mejor cuando se acompaña de inversiones sociales que fortalecen capacidades.
En paralelo, la digitalización es un pilar para escalar la inclusión. Herramientas digitales seguras y eficientes permiten ampliar el acceso a crédito, ahorro, seguros y canales de pago. Esto es relevante para microempresas, porque el desarrollo sostenible del negocio depende de su capacidad de operar con continuidad: cobrar, pagar, financiarse y protegerse. La inclusión, entonces, se vuelve infraestructura para la actividad económica cotidiana.
La expansión regional a Perú, con presencia como banco desde 2025, sugiere una estrategia de crecimiento que busca replicar el modelo en otros mercados, apoyándose en tecnología para acelerar transacciones y mejorar procesos. En términos de sostenibilidad, la diversificación geográfica puede ayudar a balancear riesgos, aunque también exige consistencia en estándares de servicio y responsabilidad.
Tensiones clave en inclusión financiera
Tensiones reales (y gestionables) en una estrategia de inclusión financiera a escala:
- Escala vs. cercanía: crecer rápido puede diluir acompañamiento; mantener cercanía puede elevar costos.
- Digitalización vs. brecha de adopción: más autoservicio reduce fricción, pero puede excluir a quien necesita guía.
- Crecimiento de cartera vs. riesgo de sobreendeudamiento: más colocación no siempre significa mejor inclusión.
- Eficiencia operativa vs. experiencia del cliente: automatizar ayuda, pero si el proceso se vuelve opaco, se erosiona la confianza.
Finalmente, la prevención del sobreendeudamiento se integra como condición de sostenibilidad. Gentera lo plantea explícitamente: cuidar al cliente cuando la economía se desacelera. En un enfoque de desarrollo sostenible, esto equivale a evitar que el crédito deteriore la resiliencia del hogar o del negocio. Si el financiamiento se convierte en carga, el impacto social se revierte. Por eso, la estrategia de inclusión que describe Gentera se sostiene sobre un equilibrio: acceso, eficiencia, cercanía y prudencia.
Innovación tecnológica y su efecto en la inclusión financiera
La innovación tecnológica es el motor que Gentera utiliza para ampliar alcance sin depender exclusivamente de infraestructura física. La compañía ha desarrollado herramientas digitales con énfasis en seguridad y eficiencia, orientadas a facilitar el acceso de microempresas a productos financieros como crédito, ahorro, seguros y canales de pago. En inclusión financiera, ese “cómo” importa tanto como el “qué”: no basta con ofrecer productos si el proceso es inaccesible o complejo.
En 2026, Gentera acelera la digitalización de transacciones en México y Perú. Este punto es clave porque la digitalización no solo reduce tiempos; también puede formalizar flujos, mejorar trazabilidad y abrir la puerta a servicios complementarios. Para un micronegocio, pasar de operar solo en efectivo a usar canales digitales puede significar mayor control, más opciones de cobro y una relación más estable con el sistema financiero.
La incorporación de soluciones basadas en inteligencia artificial es otro elemento del enfoque tecnológico. En la información disponible no se detallan casos específicos; en general, el uso de IA en servicios financieros suele asociarse con automatización de procesos, mejora en atención y eficiencia operativa. En el marco de la inclusión, la promesa es que la tecnología simplifique la experiencia del usuario: menos fricción, más claridad, más velocidad.
Sin embargo, Gentera subraya un matiz: la innovación debe ir acompañada de empatía. Ese principio rector busca evitar que la digitalización se convierta en un filtro que excluya a quienes tienen menor familiaridad con herramientas digitales. En segmentos C y D, la adopción tecnológica puede ser desigual; por eso, el diseño de experiencia y el acompañamiento son determinantes.
El ecosistema de Gentera —con entidades como Yastás, además de sus brazos de crédito y seguros— sugiere una estrategia de capilaridad: llegar a más personas y negocios a través de distintos canales. En inclusión financiera, la capilaridad es una ventaja competitiva porque reduce la distancia entre el usuario y el servicio. Si además se integra con herramientas digitales, el alcance puede crecer sin perder del todo la cercanía.
En términos de efecto, la innovación tecnológica puede traducirse en tres resultados: más acceso (llegar a quienes no tenían crédito regulado), mejor experiencia (procesos más simples) y mayor resiliencia (productos complementarios como microseguros). El reto, como reconoce implícitamente el propio enfoque, es sostener la confianza: que la tecnología sea un puente y no una barrera.
Desafíos futuros para Gentera en el contexto económico
Gentera opera en un terreno donde el entorno macroeconómico se siente de inmediato en la calle: cuando la economía se desacelera, los micronegocios venden menos, los hogares ajustan gasto y el riesgo de impago aumenta. Por eso, uno de los desafíos futuros más claros es mantener el equilibrio entre crecimiento y prudencia, especialmente en los segmentos C y D, donde 60% aún no tiene acceso a crédito regulado y la demanda potencial es enorme.
El propio discurso de la empresa reconoce ese punto: otorgar financiamiento “siempre cuidando no sobreendeudarlos” en momentos de desaceleración. En la práctica, esto implica decisiones difíciles: crecer sin rel
Prioridades para crecer con confianza
Cuatro prioridades que ordenan los desafíos (sin perder el “sentido humano”):
1) Riesgo macro y choques en clientes: ajustar originación y cobranza a temporadas y desaceleración.
2) Competencia (fintech y banca tradicional): diferenciarse por capilaridad, confianza y experiencia simple.
3) Calidad de cartera: crecer cuidando sobreendeudamiento y uso productivo del crédito.
4) Confianza y experiencia omnicanal: que lo digital sea claro y que el soporte humano sea accesible cuando importa.
Contexto editorial: En PAGORALIA seguimos estos temas por su impacto directo en la operación de comercios y pymes: cuando más microempresas acceden a crédito, ahorro, seguros y canales de pago, también cambian sus necesidades de cobro, liquidez y continuidad operativa.
Este artículo refleja información de acceso público y declaraciones atribuidas a Enrique Majós publicadas en 2026, vigentes al momento de redactarse. Algunas cifras corporativas pueden cambiar con actualizaciones trimestrales o nuevas comunicaciones. Los detalles sobre la implementación de IA y productos específicos pueden variar según país, canal y segmento, y podrían ajustarse con el tiempo.

Transformando digitalmente a PYMEs en Latinoamérica con soluciones de pagos digitales. Con más de 20 años de experiencia liderando proyectos en innovación financiera y tecnología. “Wanna Be” escritor de tecnología y tendencias de negocios.

