Tabla de contenidos
- 1. Crecimiento del SPEI mejora pagos internacionales en 2025
- 2. Metodología del análisis del crecimiento del SPEI
- 3. Crecimiento del SPEI en 2025
- 4. Transferencias realizadas a través del SPEI
- 5. Pagos internacionales entre empresas en América Latina
- 6. Transferencias empresariales hacia el extranjero desde México
- 7. Aumento de pagos recibidos desde otros países
- 8. Desafíos en las transferencias internacionales
- 9. Impacto de las demoras en los pagos en las decisiones empresariales
- 10. El Futuro del SPEI y su Impacto en el Ecosistema Financiero Mexicano
- 10.1 Transformación Digital y Nuevas Oportunidades
- 10.2 Desafíos y Estrategias para el Crecimiento Sostenible
Crecimiento del SPEI mejora pagos internacionales en 2025
- En 2025 se realizaron más de 7,300 millones de transferencias por SPEI, 36.8% más que en 2024, según Banxico.
- El auge de pagos inmediatos elevó la expectativa empresarial de “mover dinero ya”, pero los pagos internacionales aún tardan de 1 a 5 días hábiles.
- En América Latina, los pagos internacionales B2B crecieron 12% anual y alcanzaron 25,000 millones de dólares en 2025.
- En México, subieron las transferencias empresariales al extranjero (monto +6.6%) y los pagos recibidos desde otros países (+9.2%).
| Métrica | SPEI (México, doméstico) | Pagos internacionales (B2B, típico) | ¿Qué significa para una empresa? |
|---|---|---|---|
| Velocidad esperada | Inmediata / en minutos (experiencia percibida) | 1 a 5 días hábiles | Cambia la planeación de caja: “hoy” vs “esta semana”. |
| Confirmación y trazabilidad | Alta visibilidad para el usuario final | Menos transparente por intermediarios | Más tiempo en conciliación y seguimiento. |
| Intermediarios | Riel centralizado interbancario | Varios bancos corresponsales + validaciones | Más puntos donde se puede detener o retrasar. |
| Impacto operativo | Liquidez y certidumbre diaria | Buffers de liquidez y plazos más largos | Se frenan decisiones si el cobro/pago no llega a tiempo. |
Metodología del análisis del crecimiento del SPEI
Este análisis se construye a partir de cifras públicas y declaraciones atribuidas a actores del ecosistema de pagos. En particular, se retoman datos de Banco de México (Banxico) tal como fueron citados por participantes del sector (Koywe y Cobre) en el contexto de la nota base. Para dimensionar el crecimiento del SPEI en 2025, se toma como referencia el dato de Banco de México (Banxico) citado por una fintech especializada en pagos y tesorería internacional: más de 7,300 millones de transferencias realizadas durante 2025, lo que implica un crecimiento de 36.8% frente a 2024. La lectura central es cuantitativa (volumen de operaciones) y se complementa con una interpretación cualitativa: cómo ese salto en transferencias inmediatas cambia el “estándar mental” de velocidad para empresas y comercios.
En paralelo, para el componente internacional (pagos transfronterizos empresariales/B2B) se incorporan tres piezas: (1) el rango de tiempos de liquidación de pagos transfronterizos —entre uno y cinco días hábiles— señalado por Koywe; (2) el crecimiento regional de pagos internacionales entre empresas en América Latina —12% anual— y su tamaño —25,000 millones de dólares en 2025— reportado por Cobre; y (3) los datos de Banxico sobre México: transferencias empresariales hacia el extranjero (monto +6.6% y número de operaciones +7.6%) y pagos recibidos desde otros países (+9.2%).
El enfoque no busca estimar causalidades duras (por ejemplo, “SPEI causa X% de aumento en comercio exterior”), sino describir una tensión operativa: la infraestructura doméstica se volvió inmediata, mientras que el riel internacional conserva fricciones estructurales (corresponsalía bancaria, controles regulatorios/PLD, conversión de divisas y conciliación). Esa brecha es el hilo conductor para 2025 y la discusión de expectativas hacia 2026.
Sensibilidad a Demoras Internacionales
- Qué se mide: volumen y variación anual de transferencias SPEI (México) + variaciones de envíos/recepciones internacionales (México) + crecimiento/tamaño B2B regional (AL).
- Qué se compara: “experiencia doméstica inmediata” vs “liquidación internacional 1–5 días hábiles”.
- Cómo se interpreta: más inmediatez doméstica = mayor sensibilidad a demoras internacionales (impacto en caja, conciliación y decisiones).
- Qué NO se concluye: no se atribuye causalidad directa (p. ej., que SPEI explique por sí solo el crecimiento del comercio exterior).
Crecimiento del SPEI en 2025
El 2025 consolidó al SPEI como la autopista principal de transferencias en México. De acuerdo con datos de Banxico citados por la industria, se realizaron más de 7,300 millones de transferencias a través del SPEI, lo que representa un crecimiento de 36.8% respecto de 2024. En términos prácticos, ese ritmo de expansión no solo habla de adopción: también sugiere que el pago inmediato dejó de ser “alternativa” y se convirtió en hábito para personas y empresas.
Para comercios y pymes, el atractivo es directo: la transferencia interbancaria inmediata reduce la espera para disponer de fondos, mejora la visibilidad del cobro y puede simplificar la conciliación cuando el flujo está bien referenciado. En un entorno donde la liquidez diaria define inventario, nómina y reposición, la velocidad deja de ser un lujo y se vuelve parte del costo de operar.
Ese cambio de expectativas es clave para entender el resto del mercado. Koywe, fintech chilena enfocada en pagos y tesorería internacional, advierte que el auge de transferencias inmediatas en México está elevando lo que las empresas consideran “normal” al mover recursos. El contraste aparece cuando el mismo negocio necesita pagar o cobrar fuera del país: ahí, el estándar no es inmediato, sino de uno a cinco días hábiles.
El crecimiento del SPEI, entonces, no solo es un dato de volumen: es un catalizador cultural y operativo. A mayor uso de pagos instantáneos domésticos, más evidente se vuelve la fricción del pago internacional. Y esa fricción no se percibe como un detalle técnico, sino como un factor que puede retrasar decisiones de compra, inversión o expansión, especialmente en empresas con márgenes ajustados y ciclos de caja cortos.
Inmediatez vs. Tiempo Total Internacional
Cuando aquí hablamos de “inmediatez”, nos referimos a la experiencia que la mayoría de usuarios ve en SPEI (confirmación y disponibilidad en minutos). En pagos internacionales, el “tiempo total” suele incluir no solo el envío, sino validaciones, corresponsales, conversión de divisas y conciliación; por eso el rango típico se expresa en días hábiles.
Transferencias realizadas a través del SPEI
Hablar de “más de 7,300 millones” de transferencias en un año implica reconocer que el SPEI opera como infraestructura cotidiana: pagos entre cuentas, dispersión, cobros y movimientos de tesorería que antes podían resolverse con efectivo, cheques o procesos más lentos. El dato de 2025 —36.8% de crecimiento anual— sugiere que el sistema no solo crece por inercia, sino por un desplazamiento real hacia lo digital y lo inmediato.
En la práctica, el SPEI funciona como un riel interbancario que permite transferencias electrónicas entre instituciones, con una experiencia que el usuario percibe como “en tiempo real” en la mayoría de los casos. Para empresas, esa inmediatez se traduce en dos ventajas: (1) liquidez —el dinero llega y puede usarse— y (2) certidumbre operativa —se reduce la ventana de incertidumbre entre “ya pagué” y “ya lo recibiste”—.
Ese cambio impacta también la relación con proveedores y clientes. Cuando el pago doméstico es inmediato, se acortan los plazos informales y se endurece la expectativa: si el dinero puede moverse al instante dentro del país, ¿por qué no podría moverse igual de rápido hacia afuera? La respuesta, como se verá más adelante, está en la arquitectura del pago internacional: múltiples intermediarios, controles y conversiones.
Desde la óptica del ecosistema, el crecimiento del SPEI también eleva el listón de servicio para bancos, fintechs y plataformas de cobro: el usuario final compara experiencias. Si una transferencia local se confirma en minutos, cualquier demora —aunque sea por procesos internos de validación o por horarios operativos de un tercero— se vuelve más visible y más costosa en términos de confianza.
En 2025, el volumen reportado por Banxico no solo confirma escala; confirma que el pago inmediato ya es parte del “sistema nervioso” del comercio. Y cuando el sistema nervioso se acelera, cualquier tramo lento —como el internacional— se siente como cuello de botella.
Pagos internacionales entre empresas en América Latina
Crecimiento de pagos B2B transfronterizos
- Tamaño del fenómeno (estimación reportada por un actor del sector): 25,000 millones de dólares en pagos internacionales B2B en América Latina durante 2025.
- Ritmo de crecimiento: 12% anual.
- Por qué importa: a mayor volumen transfronterizo, más se “multiplica” el costo operativo de demoras (seguimiento, conciliación, buffers de liquidez), especialmente cuando el estándar doméstico ya es inmediato.
En el día a día, los pagos B2B internacionales suelen estar ligados a importaciones, servicios profesionales, software, logística, manufactura y cadenas de suministro regionales. A diferencia del pago doméstico, el internacional suele requerir más pasos: validaciones, bancos intermediarios y procesos de conciliación entre sistemas que no comparten el mismo estándar operativo. Por eso, aunque el monto regional crezca, la experiencia no necesariamente mejora al mismo ritmo.
La brecha de expectativas se amplifica cuando una empresa opera en varios países. Puede cobrar en México con transferencias inmediatas y, sin embargo, tardar días en recibir un pago desde el extranjero o en liquidar a un proveedor fuera del país. Esa asimetría complica la tesorería: obliga a mantener colchones de liquidez, anticipar pagos o renegociar plazos.
El crecimiento regional de 12% anual también sugiere que más empresas están cruzando fronteras, incluso sin ser corporativos. Para pymes exportadoras o importadoras, cada día de demora puede significar inventario detenido, servicios no activados o decisiones postergadas. En ese contexto, la demanda por pagos internacionales más rápidos no es un capricho tecnológico: es una respuesta a un mercado que se está moviendo y que necesita sincronizar su dinero con su operación.
Transferencias empresariales hacia el extranjero desde México
En México, los datos de Banxico muestran que la actividad internacional de las empresas también se movió al alza en 2025. Las transferencias empresariales hacia el extranjero crecieron 6.6% en monto, impulsadas por un incremento de 7.6% en el número de operaciones. La combinación es reveladora: no solo se enviaron más recursos, sino que se realizaron más transacciones, lo que puede reflejar una mayor frecuencia de pagos (por ejemplo, pagos parciales, ciclos más cortos o más proveedores).
Para una empresa, enviar dinero al exterior suele ser parte de su operación normal: pagar insumos, servicios, licencias, fletes o consultorías. Cuando el número de operaciones crece más que el monto, también puede sugerir una diversificación de contrapartes o una fragmentación de pagos, algo común cuando se amplía la red de proveedores o cuando se busca reducir riesgos operativos distribuyendo compras.
Sin embargo, el aumento en actividad no elimina el problema central: el pago internacional no hereda automáticamente la inmediatez del SPEI. Koywe subraya que, pese al auge de transferencias inmediatas en México, los pagos internacionales aún tardan entre uno y cinco días hábiles en completarse. Para tesorerías pequeñas, ese rango es enorme: planear con “hasta cinco días” obliga a anticipar salidas, mantener reservas o aceptar retrasos en la cadena.
Flujo de Pago Internacional Empresarial
Flujo típico de un pago empresarial al exterior (y dónde se generan esperas):
1) Instrucción de pago (empresa → banco): captura de datos del beneficiario, propósito y documentación interna.
2) Validaciones del banco: revisiones de cumplimiento/PLD, límites, coincidencia de datos (aquí suelen aparecer solicitudes de información).
3) Envío por red internacional y corresponsales: el pago puede pasar por uno o varios bancos intermediarios (cada uno con sus horarios y validaciones).
4) Conversión de divisas (si aplica): tipo de cambio, comisiones y confirmaciones.
5) Banco receptor y acreditación: recepción, validación final y abono.
6) Confirmación y conciliación: referencias, comprobantes y match contable (a veces llega después del abono).
Checkpoint práctico: si el pago es crítico, define desde el inicio “fecha límite” y “fecha de valor” esperada; si no coinciden, el riesgo de retraso en operación sube.
Además, el pago internacional suele incorporar conversión de divisas y procesos de conciliación que no siempre son transparentes para el usuario final. En un entorno donde el SPEI acostumbró a ver el dinero “reflejado” casi al instante, la opacidad relativa del pago transfronterizo se vuelve más difícil de tolerar.
El crecimiento de 2025, por tanto, convive con una paradoja: más empresas mexicanas envían pagos al exterior, pero lo hacen sobre rieles que siguen siendo más lentos y complejos que el estándar doméstico. Esa tensión es la que está empujando la conversación sobre modernización y velocidad en pagos internacionales.
Aumento de pagos recibidos desde otros países
El otro lado de la balanza —cobrar desde el exterior— también creció. En 2025, los pagos recibidos desde otros países aumentaron 9.2%, según datos de Banxico. Para muchas empresas, este indicador es incluso más sensible que el de envíos: cobrar a tiempo define la capacidad de reinvertir, surtir pedidos, pagar nómina o financiar crecimiento sin recurrir a crédito.
Aquí la fricción temporal pesa más. Si una empresa mexicana vende servicios a un cliente en el extranjero, o exporta bienes con cobro posterior, el tiempo de llegada del dinero puede alterar todo el calendario operativo. Koywe advierte que la demora “va más allá de un tema bancario” porque miles de empresas en México dependen de pagos internacionales para operar y crecer. En esa lógica, el retraso no es solo un inconveniente: es un factor que puede congelar decisiones.
“La demora va más allá de un tema bancario. Miles de empresas (…) en México dependen de los pagos internacionales para operar y crecer. Cuando el dinero tarda en llegar, también se retrasan decisiones de negocio y oportunidades de inversión”.
Ignacio Detmer, cofundador de Koywe.Crecimiento con cobros tardíos
- Beneficio del crecimiento (+9.2%): más cobros desde el exterior suelen significar más clientes/contratos activos y mayor alcance comercial.
- Costo oculto de la demora: aunque el negocio “venda más”, el efectivo puede llegar tarde; eso obliga a sostener inventario/operación con reservas o crédito.
- Efecto en planeación: se reintroducen buffers (días extra) y se vuelve más difícil operar “justo a tiempo”, aun si el cobro doméstico ya es inmediato.
- Riesgo operativo: si el cobro es grande o recurrente, una variación de días puede mover fechas de nómina, pagos a proveedores o impuestos.
El crecimiento de 9.2% en pagos recibidos sugiere que hay más relaciones comerciales activas con el exterior o mayores flujos de cobro. Pero también implica que más empresas están expuestas a los tiempos internacionales. En un país donde el SPEI normalizó la inmediatez, cada día adicional en el cobro internacional se percibe como fricción evitable, aunque en realidad responda a capas de intermediación y cumplimiento.
Para pymes, el impacto es desproporcionado: su margen de maniobra suele ser menor. Un cobro que se retrasa puede obligar a posponer compras, frenar campañas o rechazar pedidos por falta de capital de trabajo. Por eso, el aumento de pagos recibidos no solo es una buena noticia de actividad; es también un recordatorio de que la infraestructura internacional se volvió un punto crítico para sostener ese crecimiento.
Desafíos en las transferencias internacionales
A pesar del avance de los pagos digitales y del salto del SPEI, las transferencias internacionales siguen enfrentando retrasos por razones estructurales. El diagnóstico recogido por la industria apunta a cuatro fuentes principales de fricción: (1) la participación de múltiples bancos corresponsales, (2) controles regulatorios y de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo (PLD/FT), (3) procesos de conversión de divisas, y (4) conciliación entre distintos sistemas financieros.
| Fricción | Qué pasa en la práctica | Efecto típico en tiempos/certeza |
|---|---|---|
| Bancos corresponsales | El pago “salta” entre intermediarios antes de llegar al banco destino | Más puntos de validación y ventanas operativas; tracking menos claro |
| Controles regulatorios / PLD-FT | Revisiones, alertas, solicitudes de información o documentación | Pausas por validación; re-trabajo si hay datos incompletos |
| Conversión de divisas (FX) | Tipo de cambio, comisiones, horarios y confirmaciones | Puede mover la fecha de valor y el monto neto recibido |
| Conciliación entre sistemas | Referencias, formatos y confirmaciones no estandarizadas | El abono y la confirmación/conciliación pueden no ocurrir al mismo tiempo |
La corresponsalía bancaria introduce escalones: un pago puede pasar por uno o varios intermediarios antes de llegar al banco destino. Cada escalón agrega validaciones, ventanas operativas y potenciales incidencias. A diferencia de un riel doméstico centralizado, el pago internacional se parece más a una cadena de tramos conectados, donde el desempeño final depende del eslabón más lento.
Los controles regulatorios y de PLD son otra capa inevitable. En pagos transfronterizos, las instituciones deben verificar información, origen/destino de fondos y cumplimiento de reglas internas y externas. Estos procesos, aunque necesarios, pueden traducirse en revisiones adicionales o solicitudes de información, especialmente cuando hay discrepancias en datos o cuando el pago cae en criterios de monitoreo.
La conversión de divisas agrega complejidad operativa y contable. No es solo “cambiar moneda”: implica tipos de cambio, horarios de mercado, comisiones y, en algunos casos, confirmaciones adicionales. Finalmente, la conciliación entre sistemas —cada uno con sus formatos, referencias y tiempos— puede retrasar la confirmación final, incluso si el dinero ya está en tránsito.
En conjunto, estas fricciones explican por qué Koywe sitúa el tiempo típico de un pago internacional en uno a cinco días hábiles, en contraste con la experiencia doméstica inmediata que muchas empresas ya dan por sentada. El contraste con el SPEI es inevitable: cuando el estándar doméstico es inmediato, el internacional se siente anacrónico. Y esa percepción se intensifica conforme más empresas digitalizan su tesorería y esperan trazabilidad y velocidad similares a las que ya tienen dentro de México.
Impacto de las demoras en los pagos en las decisiones empresariales
La consecuencia más tangible de la demora internacional es el efecto sobre el flujo de efectivo. Koywe advierte que estas fricciones afectan el cash flow de las empresas, particularmente de las pequeñas y medianas, para las que esperar varios días por un pago puede retrasar decisiones o limitar la capacidad de responder a oportunidades. En otras palabras: el costo no es solo financiero; es estratégico.
Señales de demoras internacionales
Señales de que la demora internacional ya está frenando decisiones (especialmente en pymes):
- Estás “reprogramando” pagos a proveedores por falta de confirmación de cobros del exterior.
- Aumentan los días de inventario por no poder reponer a tiempo.
- Se posponen contrataciones o compras de equipo aunque haya ventas cerradas.
- Se pierde un descuento por pronto pago porque el dinero no llegó en la ventana.
- La conciliación se vuelve manual (más horas) por referencias incompletas o confirmaciones tardías.
Acciones inmediatas que suelen destrabar: definir fechas límite internas (no solo “fecha de pago”), estandarizar referencias en facturas/órdenes, y separar “fecha de envío” vs “fecha de valor” en la planeación.
Cuando un cobro internacional se tarda, la empresa puede posponer compras de inventario, retrasar contrataciones o aplazar inversiones. También puede verse obligada a negociar plazos con proveedores o a usar financiamiento de corto plazo para cubrir el hueco. En mercados competitivos, esa pérdida de agilidad se traduce en oportunidades que se van: un descuento por pronto pago que no se aprovecha, un lote de mercancía que no se aparta, una campaña que no se lanza a tiempo.
Ignacio Detmer, cofundador de Koywe, lo plantea en términos de decisiones: si el dinero no llega, se retrasan decisiones de negocio y oportunidades de inversión. Esa frase resume un fenómeno común en pymes: la tesorería no es un área separada del negocio; es el negocio. La velocidad del dinero define la velocidad de la empresa.
El auge del SPEI hace más visible este problema porque reduce la tolerancia a la espera. Si una empresa ya opera con cobros y pagos domésticos inmediatos, su planeación se vuelve más “justo a tiempo”. En ese esquema, un pago internacional que tarda días rompe el ritmo: obliga a reintroducir buffers, a planear con holgura y a aceptar incertidumbre.
La paradoja es que 2025 muestra crecimiento en ambos frentes: más transferencias inmediatas en México y más actividad internacional (envíos al exterior y cobros desde fuera). El reto para 2026 no es solo seguir creciendo, sino alinear expectativas y procesos para que la expansión internacional no se convierta en un freno operativo, especialmente para quienes tienen menos espalda financiera.
El Futuro del SPEI y su Impacto en el Ecosistema Financiero Mexicano
Transformación Digital y Nuevas Oportunidades
El salto del SPEI en 2025 —más de 7,300 millones de transferencias, +36.8% anual— confirma que México ya opera con una infraestructura doméstica de pagos inmediatos a gran escala. Esa realidad abre oportunidades claras para comercios y pymes: digitalizar cobros, acelerar ciclos de caja y reducir fricciones en la operación diaria. En la medida en que más empresas adopten transferencias como método habitual, el estándar de servicio se vuelve más exigente: rapidez, confirmación y trazabilidad.
La oportunidad más evidente es de eficiencia: si el dinero se mueve rápido dentro del país, se puede planear con mayor precisión. Para negocios con alta rotación, la inmediatez ayuda a sincronizar cobro con reposición. Para servicios, facilita activar entregables o licencias sin esperar confirmaciones prolongadas. Y para plataformas y proveedores de infraestructura de pagos, el crecimiento del SPEI empuja a diseñar experiencias más simples alrededor de transferencias: mejores referencias, conciliación más clara y flujos de cobro más integrados.
Pero el efecto más profundo es comparativo: el SPEI se convierte en el “punto de referencia” contra el cual se miden otros rieles. Por eso, el auge doméstico está elevando la demanda por pagos internacionales más rápidos. Si el usuario empresarial ya vive la inmediatez en México, buscará aproximarla en su operación transfronteriza, donde hoy el rango típico sigue siendo de uno a cinco días hábiles.
Desafíos y Estrategias para el Crecimiento Sostenible
El crecimiento sostenido no depende solo de volumen; depende de resolver cuellos de botella donde el dinero todavía se mueve lento. En el frente internacional, las fricciones identificadas —corresponsalía bancaria, controles regulatorios/PLD, conversión de divisas y conciliación— seguirán marcando la experiencia mientras no haya simplificación de procesos y mejor coordinación entre sistemas.
Para las empresas, la estrategia inmediata suele ser operativa: ajustar calendarios, reforzar planeación de tesorería y anticipar ventanas de pago/cobro internacional. Para pymes, el desafío es mayor porque el impacto del retraso es proporcionalmente más alto: un cobro que se demora puede frenar decisiones y oportunidades. En ese sentido, el crecimiento de 2025 en transferencias al exterior (monto +6.6%, operaciones +7.6%) y en pagos recibidos (+9.2%) sugiere que cada vez más negocios necesitarán gestionar esa brecha con disciplina financiera.
Escenarios de pagos internacionales 2026
Tres escenarios prácticos para 2026 (cómo se traduce el “efecto SPEI” en pagos internacionales):
1) Expectativa sube, fricción igual: más presión interna por cobrar/pagar rápido, pero los procesos siguen en días → más buffers y más trabajo de conciliación.
2) Mejora incremental: mejor visibilidad/seguimiento y estandarización de datos (referencias, comprobantes) → menos incertidumbre aunque el tiempo siga siendo de días.
3) Salto de experiencia: soluciones que reducen intermediación y automatizan cumplimiento/conciliación → el tiempo se acerca a “casi inmediato” en casos específicos.
Próximo paso para empresas: mapear sus 5 pagos/cobros internacionales más críticos (monto, frecuencia, país, banco) y medir “tiempo real” de punta a punta para priorizar mejoras.
El futuro del SPEI, visto desde el ecosistema, también implica una conversación de expectativas: si México ya normalizó el pago inmediato doméstico, la presión por modernizar la experiencia internacional aumentará. La clave para 2026 será que el dinamismo del riel local no choque con la lentitud del riel global, sino que empuje a construir soluciones —y prácticas empresariales— que permitan crecer sin que la velocidad del dinero se convierta en el límite del negocio.
Este análisis se elaboró desde el enfoque editorial de Pagoralia, centrado en cómo los rieles de pago (SPEI y transferencias internacionales) impactan la operación diaria de comercios, emprendedores y pymes en México.
Las cifras citadas corresponden a 2025 y a información pública atribuida a Banxico y a participantes del sector vigente al momento de publicación. En pagos internacionales, los tiempos pueden variar según país, banco, moneda, documentación y revisiones de cumplimiento. La disponibilidad y el desempeño de soluciones para acelerar pagos transfronterizos pueden cambiar con el tiempo y podrían requerir actualizaciones.

Transformando digitalmente a PYMEs en Latinoamérica con soluciones de pagos digitales. Con más de 20 años de experiencia liderando proyectos en innovación financiera y tecnología. “Wanna Be” escritor de tecnología y tendencias de negocios.

