Tabla de contenidos
- 1. El SPEI y los pagos internacionales en 2025
- 2. Metodología para el análisis del crecimiento del SPEI
- 3. Crecimiento del SPEI en 2025: Datos clave
- 3.1 Incremento del 36.8% respecto a 2024
- 3.2 Más de 7,300 millones de transferencias realizadas
- 4. Tendencias en pagos internacionales en América Latina
- 4.1 Crecimiento del 12% en pagos entre empresas
- 4.2 Aumento del 6.6% en transferencias empresariales desde México
- 5. Desafíos en las transferencias internacionales
- 5.1 Retrasos por bancos corresponsales
- 5.2 Controles regulatorios y su impacto
- 6. Impacto de las demoras en decisiones empresariales
- 6.1 Declaraciones de Ignacio Detmer sobre el tema
- 6.2 Efectos en pequeñas y medianas empresas
El SPEI y los pagos internacionales en 2025
- En 2025, el SPEI superó 7,300 millones de transferencias, 36.8% más que en 2024.
- La rapidez de los pagos inmediatos en México elevó la expectativa empresarial, pero los pagos internacionales aún tardan de 1 a 5 días hábiles.
- En América Latina, los pagos internacionales entre empresas crecieron 12% anual y alcanzaron 25,000 millones de dólares en 2025.
- Persisten fricciones: bancos corresponsales, controles regulatorios/PLD, conversión de divisas y conciliación.
| Dimensión | SPEI (México, doméstico) | Pagos internacionales (B2B, típico) |
|---|---|---|
| Tiempo de acreditación | Inmediato / en tiempo real (experiencia doméstica) | 1 a 5 días hábiles (según Koywe) |
| “Fricción” principal | Menos intermediarios; confirmación rápida | Corresponsales, controles/PLD, FX y conciliación |
| Magnitud 2025 (volumen) | >7,300 millones de transferencias (Banxico, citado por Koywe) | Crecimiento regional 12%; USD 25,000M (Cobre) |
| Qué cambia para empresas | Normaliza “liquidez inmediata” y reduce tolerancia a esperas | Aumenta el costo de la incertidumbre (fecha real de acreditación) |
Nota de atribución: las cifras de SPEI y de flujos empresariales desde/hacia México se presentan como datos del Banco de México (Banxico) citados por Koywe; el dato regional de pagos internacionales B2B en América Latina se atribuye a Cobre.
Metodología para el análisis del crecimiento del SPEI
Este análisis se basa en cifras y afirmaciones atribuidas a fuentes del sector financiero y de infraestructura de pagos. Para dimensionar el crecimiento del SPEI en 2025, se toma como referencia el volumen anual de transferencias reportado por el Banco de México (Banxico) y citado por Koywe, fintech chilena enfocada en pagos y tesorería internacional. El dato central —un aumento de 36.8% frente a 2024— se utiliza como indicador de adopción y de cambio de hábitos en pagos domésticos.
En paralelo, para contextualizar el “efecto expectativa” sobre pagos transfronterizos, se contrasta la experiencia de pagos inmediatos con los tiempos típicos de transferencias internacionales, también señalados por Koywe. La lectura no es técnica sobre el funcionamiento interno del SPEI, sino operativa: qué implica para empresas que ya se acostumbraron a mover dinero en tiempo real dentro del país.
Finalmente, el panorama regional se apoya en cifras de Cobre (infraestructura de pagos) sobre el crecimiento de pagos internacionales B2B en América Latina (12% anual; 25,000 millones de dólares en 2025) y en datos de Banxico sobre flujos empresariales desde México: crecimiento de 6.6% en monto hacia el extranjero, 7.6% en número de operaciones, y 9.2% en pagos recibidos desde otros países. Con ello se identifican tendencias sin extrapolar más allá de lo reportado.
Interpretación Responsable de Datos
1) Qué datos se usan (y de quién): volumen y crecimiento del SPEI atribuidos a Banxico (citados por Koywe); flujos empresariales desde/hacia México atribuidos a Banxico; dato regional B2B en AL atribuido a Cobre.
2) Qué se compara: (a) adopción doméstica (SPEI) vs (b) tiempos típicos de pagos internacionales (1–5 días hábiles) para explicar el “efecto expectativa”.
3) Qué se infiere (con cuidado): que más volumen doméstico suele elevar expectativas de velocidad y certeza en tesorería.
4) Qué NO se infiere: no se concluye causalidad (p. ej., que el SPEI “cause” el crecimiento B2B regional) ni se estiman montos no reportados.
5) Cómo leer los números: las tasas y montos se tratan como indicadores de tendencia dentro del periodo 2025 descrito, no como pronósticos automáticos.
Crecimiento del SPEI en 2025: Datos clave
El desempeño del SPEI en 2025 consolidó una realidad: las transferencias inmediatas ya no son un “extra” del sistema financiero mexicano, sino un estándar de operación para una parte creciente de usuarios y empresas. El volumen anual reportado por Banxico y citado por Koywe —más de 7,300 millones de transferencias— sirve como termómetro de adopción y, sobre todo, de expectativas: cuando el dinero se mueve en segundos dentro del país, la tolerancia a esperas de días en pagos internacionales se reduce.
Este crecimiento también ayuda a explicar por qué el debate sobre pagos transfronterizos se está acelerando. No se trata únicamente de una comparación tecnológica; es una comparación de experiencia: inmediatez doméstica versus procesos internacionales que siguen dependiendo de múltiples participantes, validaciones y conciliaciones.
| Métrica (2025) | Dato | Fuente atribuida en el texto |
|---|---|---|
| Transferencias SPEI (volumen anual) | >7,300 millones | Banxico (citado por Koywe) |
| Crecimiento vs 2024 | +36.8% | Banxico (citado por Koywe) |
| Tiempo típico de pagos internacionales (referencia de contraste) | 1 a 5 días hábiles | Koywe |
Incremento del 36.8% respecto a 2024
El SPEI registró en 2025 un crecimiento de 36.8% respecto a 2024, de acuerdo con datos de Banxico citados por Koywe. En términos prácticos, una expansión de ese tamaño en un sistema de pagos de uso masivo suele traducirse en dos efectos visibles para el mercado: más casos de uso cotidianos (pagos recurrentes, dispersión, cobros) y una mayor normalización de la “liquidez inmediata” como parte del flujo de efectivo.
Para comercios y empresas, el impacto no se limita a la comodidad. La velocidad de acreditación puede cambiar la forma de administrar caja: cuándo se paga a proveedores, cuándo se repone inventario o cuándo se libera un servicio. En ese contexto, el crecimiento porcentual funciona como señal de que la inmediatez dejó de ser marginal y se volvió parte del ritmo operativo.
La consecuencia indirecta —y clave para el tema internacional— es cultural: si el estándar doméstico es casi instantáneo, cualquier fricción transfronteriza se percibe más costosa, incluso si “siempre fue así”.
Más de 7,300 millones de transferencias realizadas
Durante 2025 se realizaron más de 7,300 millones de transferencias a través del SPEI, según Banxico citado por Koywe. El dato es relevante por volumen: habla de un sistema que procesa una cantidad enorme de movimientos y que, por lo mismo, moldea expectativas de usuarios finales y áreas de tesorería.
En la práctica, un volumen de esta magnitud sugiere que el SPEI se usa tanto para operaciones de alto valor como para transferencias frecuentes y de menor monto. Para el ecosistema de pagos, esto empuja a que más actores —bancos, fintechs y plataformas de cobro— diseñen experiencias alrededor de transferencias, no solo alrededor de tarjetas.
Y para las empresas con exposición internacional, el contraste se vuelve inevitable: si el cobro o la dispersión local ocurre en tiempo real, pero el pago a un proveedor fuera del país o la recepción de un abono del extranjero tarda días, la diferencia deja de ser “normal” y se convierte en un cuello de botella operativo.
Tendencias en pagos internacionales en América Latina
Mientras México acelera el uso de transferencias inmediatas en el ámbito doméstico, el comercio y los servicios en la región siguen empujando la demanda de pagos transfronterizos más ágiles. En 2025, el crecimiento de los pagos internacionales entre empresas en América Latina y el aumento de transferencias empresariales desde México muestran que el volumen está ahí; lo que no siempre acompaña es la velocidad.
La región convive con dos realidades simultáneas. Por un lado, la digitalización de pagos y tesorería impulsa más operaciones y más montos. Por otro, la infraestructura internacional —por su propia naturaleza— incorpora pasos adicionales: intermediarios, revisiones regulatorias, conversión de divisas y conciliación entre sistemas. El resultado es una brecha entre lo que las empresas ya experimentan localmente y lo que aún enfrentan al cruzar fronteras.
| Indicador (2025) | América Latina (B2B regional) | México (flujos empresariales) | Fuente atribuida en el texto |
|---|---|---|---|
| Crecimiento anual | +12% | +6.6% (monto enviado) / +7.6% (número de operaciones) / +9.2% (pagos recibidos) | Cobre (regional) / Banxico (México) |
| Monto reportado | USD 25,000M | No especificado en el texto | Cobre (regional) |
| Lectura operativa | Más volumen transfronterizo → más sensibilidad a tiempos y trazabilidad | Más eventos de pago → más conciliación y más exposición a retrasos | Interpretación operativa del artículo |
Crecimiento del 12% en pagos entre empresas
En 2025, el volumen de pagos internacionales entre empresas en América Latina creció a una tasa anual de 12%, alcanzando un valor de 25,000 millones de dólares, de acuerdo con Cobre. La cifra apunta a una dinámica clara: el B2B transfronterizo no es un nicho, sino un flujo relevante que crece de forma sostenida.
Este crecimiento puede leerse como reflejo de cadenas de suministro regionales, contratación de servicios en distintos países y expansión de empresas que compran o venden fuera de su mercado local. En ese entorno, la eficiencia del pago —tiempo, trazabilidad y certeza de acreditación— se vuelve parte del costo operativo.
La tensión aparece cuando ese crecimiento choca con tiempos de liquidación que no son consistentes con la experiencia doméstica de pagos inmediatos. Si el volumen B2B sube, también sube la sensibilidad a fricciones: cada día adicional puede afectar la planeación de caja, el cumplimiento de compromisos y la toma de decisiones.
Aumento del 6.6% en transferencias empresariales desde México
En México, las transferencias empresariales hacia el extranjero crecieron 6.6% en monto durante 2025, impulsadas por un incremento de 7.6% en el número de operaciones, según datos del Banco de México. Al mismo tiempo, los pagos recibidos desde otros países aumentaron 9.2%.
Estas variaciones sugieren un mayor dinamismo en ambos sentidos: empresas mexicanas enviando más pagos al exterior (y en más operaciones) y recibiendo más recursos desde fuera. Para tesorerías corporativas y para pymes exportadoras o proveedoras de servicios, esto implica más eventos de pago que administrar, conciliar y calendarizar.
El punto crítico es que, aunque el flujo crece, el “cómo” se ejecuta sigue condicionado por la mecánica internacional. En la práctica, más operaciones significan más oportunidades de que un retraso afecte la operación: un pago que no llega a tiempo puede retrasar un embarque, una liberación de servicio o una reposición de inventario. Y cuando el estándar local es inmediato, la tolerancia a la incertidumbre disminuye.
Desafíos en las transferencias internacionales
La brecha entre pagos domésticos inmediatos y transferencias internacionales más lentas no se explica por una sola causa. Koywe señala que los pagos internacionales aún tardan entre uno y cinco días hábiles en completarse, y atribuye las demoras a fricciones estructurales: participación de múltiples bancos corresponsales, controles regulatorios y de prevención de lavado de dinero, además de procesos de conversión de divisas y conciliación entre sistemas financieros.
Para las empresas, el problema no es únicamente el tiempo “promedio”, sino la variabilidad: no siempre es claro cuándo se acreditará un pago, qué validaciones se activarán o qué paso generará un retraso. En un entorno donde el SPEI acostumbra a la inmediatez, esa incertidumbre se vuelve más visible y más costosa.
Etapas críticas del pago internacional
Dónde se suelen “atorar” los pagos internacionales (vista por etapas):
1) Banco emisor → corresponsales: el pago puede pasar por varias instituciones; cada una agrega ventanas operativas, validaciones y posibles rechazos.
2) Controles y revisiones (cumplimiento/PLD): validaciones sobre origen/destino/propósito; si algo no cuadra, el pago puede entrar a revisión.
3) Conversión de divisas (FX): disponibilidad de liquidez en la moneda, confirmaciones y registros contables; el tipo de cambio y el momento de ejecución importan.
4) Banco receptor y conciliación: confirmación final, conciliación entre sistemas y referencias; aquí suele aparecer la incertidumbre de “ya salió, pero no se refleja”.
Punto práctico: el reto no es solo el número de días, sino la trazabilidad (saber en qué etapa está) y la variabilidad (que no siempre tarda lo mismo).
Retrasos por bancos corresponsales
Uno de los factores que explican la lentitud de los pagos internacionales es la intervención de múltiples bancos corresponsales. En una transferencia transfronteriza, el dinero puede pasar por varias instituciones antes de llegar al banco receptor final. Cada eslabón añade tiempos de procesamiento, ventanas operativas y validaciones internas.
Desde la perspectiva de una empresa, esto se traduce en menor control sobre el trayecto del pago. A diferencia de una transferencia doméstica inmediata, donde la confirmación suele ser rápida, en el ámbito internacional la trazabilidad puede depender de mensajes entre instituciones y de la coordinación entre sistemas.
Además, cuando hay varios participantes, también se multiplican los puntos donde puede ocurrir una pausa: revisiones internas, horarios de corte, confirmaciones pendientes o procesos de conciliación. El resultado práctico es que el pago puede tardar días, incluso cuando la intención de pago fue inmediata.
Controles regulatorios y su impacto
Koywe también apunta a los controles regulatorios y de prevención de lavado de dinero (PLD) como fuente de fricción. En pagos internacionales, las instituciones suelen aplicar revisiones para cumplir con obligaciones regulatorias, lo que puede implicar validaciones adicionales sobre el origen, destino y propósito de los fondos.
A esto se suman procesos operativos que no siempre son visibles para el usuario final: conversión de divisas y conciliación entre distintos sistemas financieros. Cambiar de moneda no es solo un cálculo; puede requerir confirmaciones, disponibilidad de liquidez en la divisa correspondiente y registros contables. La conciliación, por su parte, busca asegurar que lo enviado y lo recibido coincidan en sistemas que no necesariamente comparten el mismo estándar o tiempos.
En conjunto, estos controles y procesos pueden ser indispensables para la integridad del sistema, pero también explican por qué la experiencia internacional sigue lejos de la inmediatez que ya es común en transferencias locales.
Impacto de las demoras en decisiones empresariales
La discusión sobre pagos internacionales suele quedarse en lo técnico —días hábiles, intermediarios, cumplimiento—, pero su efecto más tangible es empresarial: decisiones que se posponen porque el dinero no llega cuando se necesita. Koywe advierte que estas fricciones afectan el flujo de efectivo, especialmente en pequeñas y medianas empresas, para las que esperar varios días por un pago puede retrasar decisiones o limitar la capacidad de responder a oportunidades.
En un contexto donde el SPEI normaliza la disponibilidad casi inmediata de recursos dentro de México, el costo de oportunidad de una demora internacional se vuelve más evidente. No es solo “esperar”; es operar con incertidumbre sobre cuándo se liberará caja.
Impacto de pagos internacionales lentos
“La demora va más allá de un tema bancario. Miles de empresas (…) en México dependen de los pagos internacionales para operar y crecer. Cuando el dinero tarda en llegar, también se retrasan decisiones de negocio y oportunidades de inversión”.
Ignacio Detmer, cofundador de Koywe.
En la práctica, esa demora suele pegar primero en:
- Caja y calendario de pagos: se posponen pagos a proveedores o se adelantan con colchones de liquidez.
- Operación (inventario/servicio): un pago “en tránsito” puede retrasar embarques, activaciones o renovaciones.
- Decisiones de crecimiento: contratación, inversión en marketing o compra de insumos se mueven “hasta que caiga el dinero”.
- Relación con contrapartes: más seguimiento manual (correos, comprobantes, conciliación) para probar que el pago salió.
Declaraciones de Ignacio Detmer sobre el tema
Ignacio Detmer, cofundador de Koywe, lo resume con un énfasis que va más allá de la banca:
“La demora va más allá de un tema bancario. Miles de empresas (…) en México dependen de los pagos internacionales para operar y crecer. Cuando el dinero tarda en llegar, también se retrasan decisiones de negocio y oportunidades de inversión”.
Ignacio Detmer, cofundador de Koywe.
La afirmación pone el foco en la dependencia operativa: pagos internacionales no solo para “grandes corporativos”, sino para miles de empresas que compran insumos, pagan servicios, cobran exportaciones o reciben pagos por trabajo remoto y servicios profesionales.
En ese marco, el tiempo de acreditación se convierte en un factor de competitividad. Si una empresa no puede confirmar la llegada de fondos, puede postergar una compra, retrasar una contratación o dejar pasar una oportunidad de inversión. La demora, entonces, no es un detalle administrativo: es una variable que afecta el ritmo de crecimiento.
Efectos en pequeñas y medianas empresas
Koywe advierte que las fricciones de pagos internacionales afectan el flujo de efectivo, particularmente en las pequeñas y medianas empresas. Para una pyme, la caja suele ser más ajustada: unos días de espera pueden significar no poder reponer inventario, no adelantar un pedido o no tomar una oportunidad comercial que exige respuesta rápida.
Además, cuando los pagos internacionales tardan entre uno y cinco días hábiles, la planeación se vuelve más conservadora. La empresa puede verse obligada a mantener colchones de liquidez mayores o a retrasar decisiones hasta tener confirmación de fondos, lo que reduce agilidad.
En términos prácticos, la pyme queda atrapada entre dos velocidades: la del mercado local, donde el dinero se mueve en tiempo real, y la del mercado internacional, donde el dinero puede “quedarse en tránsito”. Esa diferencia puede limitar su capacidad de competir, especialmente si su modelo depende de cobros o pagos recurrentes con contrapartes fuera del país.
Proyecciones para el SPEI en 2026
El punto de partida para 2026 es la inercia de 2025: más de 7,300 millones de transferencias y un crecimiento anual de 36.8% consolidan al SPEI como infraestructura central para mover dinero en México. A partir de ahí, la expectativa razonable —sin introducir cifras nuevas— es que el sistema mantenga su papel como referencia de inmediatez para usuarios y empresas, y que esa referencia siga presionando la conversación sobre pagos internacionales.
En la práctica, el crecimiento del SPEI no solo incrementa el número de transferencias; también eleva el estándar de experiencia: confirmación rápida, disponibilidad inmediata y menor tolerancia a la incertidumbre. Si ese estándar se afianza en 2026, es probable que más empresas comparen sus procesos de tesorería internacional contra lo que ya pueden hacer localmente.
Al mismo tiempo, el aumento de transferencias empresariales desde México hacia el extranjero (6.6% en monto; 7.6% en operaciones) y el crecimiento de pagos recibidos (9.2%) sugieren que la exposición internacional seguirá presente. Si el volumen transfronterizo continúa creciendo, las fricciones descritas por Koywe seguirán siendo el principal reto operativo.
En otras palabras: 2026 se perfila como un año donde el SPEI puede seguir marcando el ritmo doméstico, mientras el ecosistema busca cómo reducir la distancia entre esa inmediatez y la realidad de los pagos internacionales.
Señales de adopción de SPEI
Señales observables que ayudan a “aterrizar” 2026 (sin convertirlo en promesa):
- Picos diarios en SPEI: Banxico (SIE) reporta días con ~28,095,546 operaciones (p. ej., 29 de mayo de 2026), lo que sugiere presión real de volumen en la infraestructura.
- Comparación con tarjetas (tendencia de mercado): Banxico ha sido citado en medios (p. ej., Expansión, 2026) con la expectativa de que SPEI supere a tarjetas en número de transacciones hacia finales de 2026.
- Cómo leer estas señales: un pico diario muestra capacidad y demanda; una proyección pública marca dirección, pero el ritmo puede variar por adopción, experiencia de usuario y controles de riesgo.
El Futuro del SPEI: Retos y Oportunidades
La expansión del SPEI en 2025 muestra que México ya opera, en buena medida, con una lógica de pagos inmediatos. Ese cambio abre oportunidades para comercios y empresas —más velocidad, más control de caja—, pero también expone retos: cuando el estándar local es alto, cualquier fricción fuera de ese estándar se vuelve más costosa y más visible.
En el corto plazo, el principal “reto-oportunidad” es la coordinación: cómo se alinean procesos empresariales, plataformas de cobro y tesorería con una infraestructura que permite mover dinero en tiempo real, mientras parte del negocio (pagos internacionales) sigue dependiendo de tiempos de días hábiles.
Equilibrio entre velocidad y riesgo
- Velocidad vs. control de riesgo: más inmediatez eleva expectativas, pero también exige mejores controles antifraude y gestión de incidentes.
- Inclusión vs. experiencia consistente: crecer en adopción es clave, pero si la experiencia es desigual entre apps/canales, la confianza puede fragmentarse.
- Escalabilidad vs. costos operativos: sostener picos de volumen requiere inversión tecnológica y operativa (capacidad, monitoreo, continuidad).
- Estandarización vs. flexibilidad del ecosistema: más estándares facilitan interoperabilidad; demasiada heterogeneidad complica conciliación y soporte.
Transformación Digital en el Ecosistema Financiero
El crecimiento del SPEI es, en sí mismo, un indicador de transformación digital: más transferencias, más frecuencia de uso y una expectativa de inmediatez que permea a empresas y consumidores. Esa transformación no ocurre en el vacío: empuja a que productos y procesos se rediseñen alrededor de transferencias rápidas, y a que la experiencia de pago sea un componente central de la operación.
Pero también genera un contraste: si el ecosistema doméstico se mueve rápido, las empresas empiezan a exigir lo mismo en otros frentes, especialmente en pagos internacionales. Ahí es donde las fricciones señaladas por Koywe se vuelven un tema de competitividad: no basta con digitalizar; importa el tiempo real, la certeza y la conciliación eficiente.
En ese sentido, el SPEI funciona como “piso mínimo” de experiencia. La transformación digital, para muchas empresas, deja de ser adoptar pagos electrónicos y pasa a ser optimizar el ciclo completo de cobro y pago con la menor fricción posible.
Implicaciones para las PYMES y el Comercio Electrónico
Para pymes y comercios —incluido el comercio electrónico— la velocidad del dinero puede ser tan importante como el volumen de ventas. Si el SPEI facilita movimientos inmediatos dentro de México, una pyme puede operar con ciclos de caja más cortos: cobrar y reinvertir más rápido. Sin embargo, cuando parte de su operación depende del exterior (proveedores, servicios, software, logística o clientes internacionales), los retrasos de uno a cinco días hábiles pueden romper esa lógica.
Estas fricciones afectan especialmente a las pequeñas y medianas empresas: esperar varios días por un pago puede retrasar decisiones o limitar la respuesta ante oportunidades. En e-commerce, donde la competencia suele ser de tiempos —reposición, envíos, campañas—, la disponibilidad de caja es crítica.
La implicación es clara: a medida que el SPEI siga creciendo y normalizando la inmediatez, las pymes que operan con componentes internacionales necesitarán gestionar mejor la brecha de tiempos. No porque el SPEI “resuelva” lo internacional, sino porque eleva el estándar con el que se mide todo lo demás.
Contexto editorial: en PAGORALIA seguimos de cerca la evolución de SPEI y de los pagos transfronterizos por su impacto directo en el flujo de efectivo, la conciliación y la experiencia de cobro de comercios, emprendedores y pymes en México.
Este texto resume cifras y afirmaciones atribuidas públicamente a Banxico, Koywe y Cobre para 2025, e incorpora señales públicas de 2026 solo como contexto. Los tiempos y fricciones de pagos internacionales pueden variar según banco, país, divisa y validaciones de cumplimiento. La información refleja lo disponible públicamente al momento de redactarse y puede cambiar conforme se publiquen nuevos datos.

Transformando digitalmente a PYMEs en Latinoamérica con soluciones de pagos digitales. Con más de 20 años de experiencia liderando proyectos en innovación financiera y tecnología. “Wanna Be” escritor de tecnología y tendencias de negocios.

