Tabla de contenidos
- 1. Broxel impulsa pagos digitales en comercios mexicanos
- 2. Broxel y la transformación de los pagos digitales en México
- 3. Incorporación de Tap to Pay en la plataforma de Broxel
- 4. Beneficios de aceptar pagos con tarjeta para pequeñas empresas
- 5. Impacto de los pagos digitales en micro y pequeñas empresas
- 6. Desafíos en la adopción de pagos digitales en México
- 7. El programa ‘Crece tu mipyme con pagos digitales’
- 8. La importancia de la tecnología SoftPOS en la adquirencia móvil
- 9. Perspectivas futuras para la digitalización de pagos en México
Broxel impulsa pagos digitales en comercios mexicanos
Cobros sin hardware adicional
- Broxel incorporó Tap to Pay para convertir teléfonos Android en terminales de cobro, sin hardware adicional.
- La funcionalidad opera desde Broxel Adquirente, que procesa tarjetas Visa, Mastercard, Carnet y American Express en canales físicos y digitales.
- El objetivo declarado es ampliar la infraestructura de aceptación para pequeños negocios que aún operan principalmente en efectivo.
- Contexto de demanda: en 2025 se registraron más de 10 mil 600 millones de transacciones con medios de pago electrónicos.
- Broxel incorporó Tap to Pay para convertir teléfonos Android en terminales de cobro, sin hardware adicional.
- La funcionalidad opera desde Broxel Adquirente, que procesa tarjetas Visa, Mastercard, Carnet y American Express en canales físicos y digitales.
- La apuesta busca ampliar la infraestructura de aceptación para pequeños negocios que aún operan principalmente en efectivo.
- Datos citados por la industria vinculan pagos digitales con más ingresos y mayor control financiero en micro y pequeñas empresas.
Broxel y la transformación de los pagos digitales en México
Impulso a la aceptación comercial
México está pasando de una etapa de adopción “del lado del consumidor” (transferencias, compras en línea, pagos electrónicos) a una etapa donde el cuello de botella es la aceptación en comercios. La adquirencia móvil busca cerrar esa brecha: llevar capacidad de cobro a negocios pequeños usando el dispositivo que ya tienen, reduciendo costos y logística frente a un POS tradicional.
La digitalización de pagos en México está entrando en una fase distinta a la de los años recientes. Si el primer impulso se concentró en que más consumidores usaran herramientas financieras digitales —transferencias, compras en línea y pagos electrónicos—, el reto que hoy domina la conversación es otro: llevar infraestructura de aceptación a millones de comercios pequeños que siguen operando predominantemente en efectivo.
En ese contexto, Broxel se coloca en el centro de una tendencia que está reconfigurando el mercado: la adquirencia móvil. La lógica es simple, pero sus implicaciones son profundas. En lugar de depender de terminales punto de venta (POS) dedicadas, con costos y logística asociados, el comercio puede usar un dispositivo que ya tiene a la mano: el teléfono inteligente. La promesa es reducir fricción, acelerar adopción y, sobre todo, ampliar el acceso a cobros electrónicos en negocios que por tamaño, ubicación o informalidad operativa no habían dado el salto.
El movimiento ocurre en un país donde el uso de medios electrónicos ya es masivo del lado del consumidor. En 2025, los consumidores realizaron más de 10 mil 600 millones de transacciones mediante medios de pago electrónicos. Ese volumen sugiere que la demanda existe; lo que falta, en muchos casos, es que el comercio tenga una forma sencilla de cobrar con tarjeta o con pagos sin contacto.
Broxel plantea que la infraestructura tecnológica ya está disponible, pero que el desafío es hacerla accesible para cualquier negocio desde el dispositivo que usa todos los días. La empresa enmarca su estrategia como un paso hacia la “democratización” de la aceptación de pagos digitales: no solo para cadenas o comercios establecidos, sino para emprendedores, prestadores de servicios y pequeños puntos de venta que requieren movilidad.
“México cuenta con millones de consumidores que ya utilizan herramientas digitales para transferir dinero, comprar en línea y realizar pagos electrónicos. El siguiente desafío es acercar esa misma capacidad tecnológica a los pequeños comercios. La infraestructura existe; el reto es hacerla accesible para cualquier negocio desde el dispositivo que ya utiliza todos los días”.
Gustavo Gutiérrez, CEO de Broxel.
La lectura de fondo es que la competencia en servicios financieros podría desplazarse: menos centrada en emitir productos o procesar transacciones “en abstracto”, y más enfocada en quién logra instalar capacidad de cobro en el último eslabón de la cadena comercial. En otras palabras: ganar no solo por tener usuarios, sino por estar presente en el momento del pago, donde se decide la venta.
Incorporación de Tap to Pay en la plataforma de Broxel
Pasos para Cobro Sin Contacto
1) Verifica el equipo: Android con NFC activado y sistema actualizado.
2) Abre la app/solución de cobro ligada a Broxel Adquirente.
3) Captura el monto (y, si aplica, concepto/propina).
4) El cliente acerca su tarjeta o dispositivo sin contacto al teléfono.
5) Confirma el resultado en pantalla (aprobado/declinado) y guarda el comprobante/folio.
6) Checkpoint útil: si hay fallas recurrentes, revisa NFC, conexión y que el cliente use un medio “contactless” habilitado.
Broxel anunció la incorporación de Tap to Pay a su plataforma de adquirencia con un objetivo concreto: permitir que comercios, emprendedores, agregadores e integradores de pagos puedan usar dispositivos Android como terminales para aceptar pagos con tarjeta. En la práctica, el teléfono se convierte en el punto de cobro.
La funcionalidad se integra a través de Broxel Adquirente, la división especializada de la compañía en procesamiento de pagos para tarjetas Visa, Mastercard, Carnet y American Express, tanto en canales físicos como digitales. Este detalle es relevante porque posiciona a Tap to Pay no como un accesorio aislado, sino como parte de una operación adquirente que ya procesa pagos en distintos entornos: el mostrador, la entrega a domicilio, el cobro en campo o incluso flujos híbridos donde el cliente inicia en digital y termina pagando en físico.
El componente tecnológico clave es el uso de NFC (Near Field Communication), que habilita pagos sin contacto. Bajo este esquema, el comercio ingresa el monto en la aplicación y el cliente acerca su tarjeta o dispositivo compatible para completar la transacción.
En este artículo, Tap to Pay se entiende como la experiencia de cobro “tocar para pagar” sobre un teléfono, mientras que SoftPOS describe el modelo en el que el smartphone actúa como terminal (sin equipo POS dedicado), apoyándose en NFC. La promesa es un cobro rápido, con menos fricción y sin depender de la disponibilidad de una terminal tradicional.
La apuesta también apunta a un segmento que suele quedar fuera de la adquirencia clásica: quienes requieren movilidad o tienen ventas intermitentes. Para un emprendedor que vende por temporadas, un prestador de servicios que cobra en domicilio o un negocio que opera con personal en calle, cargar una terminal dedicada puede ser un costo y una complicación. Convertir el teléfono en terminal reduce esa barrera.
En el plano estratégico, Tap to Pay se presenta como una forma de ampliar el acceso a pagos electrónicos mediante una infraestructura financiera “flexible y adaptable” a las necesidades de cada negocio. Esa flexibilidad es clave en un mercado heterogéneo: no cobra igual una cafetería con alto volumen que un técnico que visita clientes; no requiere lo mismo un comercio fijo que un vendedor itinerante.
También hay un mensaje implícito: si el consumidor ya está habituado a pagar electrónicamente, el comercio que no acepta esos medios corre el riesgo de perder ventas. Tap to Pay busca cerrar esa brecha con una propuesta de adopción rápida: instalar, activar y cobrar desde un Android compatible, sin esperar la entrega de un dispositivo adicional.
En suma, la incorporación de Tap to Pay funciona como un puente entre dos realidades que conviven en México: un consumidor cada vez más digital y un comercio pequeño que, por costos o complejidad, aún no ha incorporado la aceptación de pagos con tarjeta de forma generalizada.
Beneficios de aceptar pagos con tarjeta para pequeñas empresas
Pagos digitales: impacto integral
- Ventas (captura de demanda): más opciones de pago reducen ventas perdidas por falta de efectivo y pueden elevar el ticket.
- Control (operación y registro): transacciones trazables facilitan conciliación, cortes y lectura de picos/temporadas.
- Expansión (nuevos escenarios de cobro): habilita cobro en domicilio, en campo y en momentos donde el efectivo no está disponible.
- Experiencia (checkout más rápido): pagos sin contacto pueden acelerar filas en horas pico.
Aceptar pagos con tarjeta —y, por extensión, pagos electrónicos— se ha consolidado como uno de los motores de crecimiento para micro, pequeñas y medianas empresas. La razón no es solo “comodidad”: la aceptación digital puede cambiar la dinámica del negocio, desde el ticket promedio hasta la administración del flujo de efectivo.
Uno de los beneficios más citados es el impacto en ingresos. De acuerdo con datos de Visa, tres de cada cuatro micro y pequeñas empresas mexicanas que implementaron pagos digitales registraron un incremento promedio de 22% en sus ingresos mensuales. En el dossier, esta cifra se presenta como un dato reportado por la industria sobre negocios que ya adoptaron pagos digitales. La cifra no explica por sí sola el mecanismo, pero es consistente con una idea básica: cuando el cliente tiene más opciones para pagar, disminuye la probabilidad de que una venta se caiga por falta de efectivo o por límites de retiro.
Además, los pagos con tarjeta pueden ayudar a ordenar el control financiero. Al quedar registradas las transacciones, el comercio obtiene trazabilidad: cuánto vendió, en qué momentos, con qué frecuencia. Ese registro puede traducirse en mejor administración interna, especialmente para negocios que antes dependían de conteos manuales o de memoria operativa. En términos prácticos, la digitalización del cobro puede reducir errores y facilitar conciliaciones.
También hay un componente de expansión. La adopción de medios electrónicos abre puertas a nuevos canales: ventas a distancia, cobros por mensajería, pagos en entregas o servicios en domicilio. Aunque Tap to Pay está pensado para el punto de venta físico, su lógica se alinea con una tendencia más amplia: el comercio pequeño ya no vende solo “en el local”, sino donde está el cliente.
Otro beneficio es la percepción de modernidad y confianza. Para ciertos consumidores, pagar con tarjeta o sin contacto es parte de la experiencia esperada. Un negocio que ofrece esa opción puede competir mejor frente a alternativas que solo aceptan efectivo, especialmente en zonas urbanas o en segmentos donde el pago digital es habitual.
La adopción también puede ser un paso hacia la formalización operativa, aunque no necesariamente implica un cambio inmediato en el estatus del negocio. Lo que sí cambia es la disciplina de registro y la posibilidad de construir historial transaccional. En el ecosistema financiero, ese historial suele ser un insumo para diseñar productos o servicios alrededor del comercio, desde herramientas de gestión hasta ofertas de financiamiento (sin que esto sea automático ni uniforme).
Finalmente, aceptar tarjeta puede reducir fricciones en horas pico. En negocios con filas o alta rotación, el cobro rápido —especialmente con pagos sin contacto— puede mejorar la velocidad de atención. Menos tiempo cobrando puede significar más tiempo vendiendo, y en comercios pequeños esa diferencia puede ser material.
En conjunto, los beneficios se resumen en tres ejes: más ventas potenciales, mejor control y más opciones de crecimiento. Por eso, cuando una solución reduce el costo o la complejidad de aceptar pagos, el impacto puede ser desproporcionado para negocios de menor tamaño.
Impacto de los pagos digitales en micro y pequeñas empresas
| Indicador (México) | Qué mide exactamente | Dato citado | Fuente mencionada en el texto |
|---|---|---|---|
| Incremento promedio de ingresos mensuales tras adoptar pagos digitales | Ingresos totales (promedio) en negocios que ya implementaron pagos digitales | 22% | Visa |
| Aumento de ventas con tarjeta en comercios participantes | Ventas con tarjeta (no necesariamente ventas totales) entre inicio y cierre del periodo | 68% | Programa federal “Crece tu mipyme con pagos digitales” |
| Transacciones con medios de pago electrónicos (2025) | Volumen anual de transacciones electrónicas del lado del consumidor | 10,600 millones+ | Cifra citada en el texto |
| Pymes que aún no aceptan tarjeta | Brecha de aceptación en comercios | Más de la mitad | Cifra citada en el texto |
Más allá de la teoría, hay señales cuantitativas de que la digitalización del cobro puede mover la aguja en micro y pequeñas empresas. Dos referencias ayudan a dimensionarlo: datos de la industria y resultados de un programa público.
Por un lado, Visa reporta que micro y pequeñas empresas mexicanas que implementaron pagos digitales observaron incrementos en ingresos mensuales. El dato sugiere que el efecto no es marginal y que, para una mayoría de quienes adoptan, hay un resultado económico medible. Aunque no se detalla la metodología en esta referencia, el mensaje es claro: la aceptación digital se asocia con crecimiento.
Por otro lado, cifras del programa federal “Crece tu mipyme con pagos digitales” indican que los comercios participantes elevaron en promedio 68% sus ventas con tarjeta entre el inicio y el cierre del periodo analizado. Es decir, el indicador reportado se refiere al canal de tarjeta dentro del negocio, no necesariamente a las ventas totales. Esta métrica es distinta: no habla de ingresos totales, sino del componente de ventas con tarjeta. Aun así, es útil para entender la dinámica de adopción: cuando un comercio empieza a aceptar tarjeta, ese canal puede crecer rápido porque captura demanda que antes no podía atender.
El impacto también se entiende por contraste con el tamaño del mercado no atendido. A pesar del avance, más de la mitad de las pequeñas y medianas empresas del país aún no aceptan pagos con tarjeta. Esto implica que hay un universo amplio de negocios donde el “primer paso” todavía no ocurre. En ese escenario, soluciones que reduzcan barreras —como convertir un teléfono en terminal— pueden acelerar la transición.
La otra cara del impacto es el consumidor. En 2025 se registraron más de 10 mil 600 millones de transacciones con medios electrónicos. Ese volumen sugiere hábitos consolidados: pagar digitalmente ya no es una excepción. Para un microcomercio, no aceptar esos medios puede equivaler a operar con una restricción autoimpuesta: depender de que el cliente traiga efectivo o esté dispuesto a buscar un cajero.
En términos operativos, los pagos digitales pueden modificar la gestión diaria. Un negocio pequeño suele enfrentar picos de demanda, cambios de inventario y necesidades de reposición. Tener ventas registradas electrónicamente puede ayudar a entender patrones, aunque el beneficio depende de que el comercio use esa información. La digitalización no garantiza mejores decisiones, pero sí ofrece datos que antes no existían.
También hay un impacto en la movilidad del cobro. En sectores donde el punto de venta no es fijo —servicios, entregas, ventas en campo—, la posibilidad de aceptar pagos sin contacto desde un teléfono puede ampliar el alcance del negocio. No se trata solo de “cobrar con tarjeta”, sino de hacerlo donde ocurre la venta, sin posponer el pago o depender de transferencias posteriores.
En suma, el impacto de los pagos digitales en micro y pequeñas empresas se expresa en crecimiento potencial, captura de demanda existente y una operación más trazable. Los datos disponibles apuntan a que, cuando la adopción ocurre, el canal digital puede crecer con rapidez y contribuir a mejorar el desempeño del negocio.
Desafíos en la adopción de pagos digitales en México
Equilibrios clave en SoftPOS
- Costo vs. acceso: SoftPOS reduce inversión en terminal, pero el comercio sigue enfrentando costos operativos (p. ej., comisiones) que debe comparar con el beneficio de no perder ventas.
- Simplicidad vs. compatibilidad: “usar el teléfono” suena inmediato, pero requiere Android compatible, NFC y buenas prácticas de actualización.
- Movilidad vs. conectividad: cobrar en campo es una ventaja, aunque depende de señal/datos estables en la zona.
- Rapidez vs. incidencias: pagos sin contacto aceleran el checkout, pero el comercio necesita un plan básico para rechazos (monto, NFC, conexión, reintento).
La adopción de pagos digitales en México avanza, pero no de forma homogénea. El principal desafío ya no es convencer al consumidor, sino lograr que la aceptación en comercios pequeños se vuelva ubicua. Y ahí aparecen barreras estructurales.
La primera es la infraestructura de aceptación. Durante años, el modelo tradicional de adquirencia se apoyó en terminales dedicadas: equipos que deben adquirirse, instalarse, mantenerse y, en muchos casos, justificarse con un volumen mínimo de ventas. Para millones de pequeños negocios, esa inversión o esa logística ha sido un freno.
La segunda barrera es la accesibilidad tecnológica en el sentido práctico: que la solución sea fácil de activar y usar. Un comercio pequeño suele operar con poco tiempo para capacitación y con procesos informales. Si la aceptación digital se percibe como compleja, el incentivo se diluye. Por eso, el discurso de “usar el dispositivo que ya utilizas todos los días” es más que marketing: es un intento de reducir el costo cognitivo de la adopción.
La tercera barrera es el cambio de hábitos del lado del comercio. Aunque el consumidor ya paga digitalmente, muchos negocios siguen prefiriendo efectivo por costumbre, por percepción de control inmediato o por la simplicidad de no depender de sistemas. La transición requiere confianza en que el cobro electrónico funcionará de manera consistente y que el comercio podrá operar sin interrupciones.
En este punto, las soluciones basadas en SoftPOS aparecen como respuesta a una barrera específica: la inversión en dispositivos especializados. Al convertir teléfonos inteligentes en terminales mediante NFC, se elimina uno de los obstáculos más citados. Sin embargo, la eliminación de una barrera no resuelve todas: la adopción también depende de que el comercio tenga un teléfono compatible y esté dispuesto a integrar el cobro digital en su rutina.
Otro desafío es la escala. México tiene millones de pequeños comercios; llevar infraestructura a ese “último eslabón” implica no solo tecnología, sino capacidad de distribución, soporte y acompañamiento. La competencia, según proyecciones de la industria, podría moverse hacia quién logra desplegar esa infraestructura de forma masiva y sostenible.
Finalmente, está el reto de la brecha entre potencial y realidad. Las proyecciones anticipan que para 2027 más de 21 millones de personas utilizarán pagos digitales en puntos de venta, mientras el comercio electrónico seguirá creciendo a tasas de doble dígito. Ese futuro sugiere un país cada vez más digital; pero el presente muestra que una parte importante del comercio aún no está listo para capturar esa demanda.
En síntesis, el desafío en México no es la falta de interés por lo digital, sino la fricción en la adopción del lado del comercio: costos, logística, hábitos y capacidad de despliegue. La adquirencia móvil busca atacar ese núcleo duro.
El programa ‘Crece tu mipyme con pagos digitales’
Aumento del 68% en ventas con tarjeta
Cifra puntual para dimensionar adopción: el programa federal “Crece tu mipyme con pagos digitales” reportó que los comercios participantes elevaron en promedio 68% sus ventas con tarjeta entre el inicio y el cierre del periodo analizado (mide el crecimiento del canal de tarjeta, no necesariamente el total del negocio).
El programa federal “Crece tu mipyme con pagos digitales” aparece como una referencia clave para entender el efecto de la aceptación electrónica en comercios pequeños, porque aporta una métrica concreta de desempeño: los comercios participantes elevaron en promedio 68% sus ventas con tarjeta entre el inicio y el cierre del periodo analizado.
El dato es relevante por dos motivos. Primero, porque se enfoca en un indicador directo de adopción: cuánto crece el canal de tarjeta una vez que el comercio lo habilita. Segundo, porque sugiere que, cuando se acompaña la transición —con incentivos, capacitación o condiciones de entrada—, el uso del pago con tarjeta puede acelerarse.
Aunque el programa no detalla aquí sus componentes operativos, su sola existencia refleja un diagnóstico público: la digitalización de pagos no es solo un tema de innovación financiera, sino una palanca para fortalecer a las micro, pequeñas y medianas empresas. En un país donde una parte importante del comercio opera en efectivo, cualquier mecanismo que incremente la aceptación digital puede tener efectos en ventas, control y acceso a oportunidades.
El 68% promedio en ventas con tarjeta también ayuda a contextualizar el tamaño de la oportunidad. Si un comercio parte de una base baja —o de cero—, el crecimiento porcentual puede ser alto. Pero lo importante es el cambio cualitativo: el negocio empieza a capturar pagos que antes no podía recibir. En la práctica, eso puede significar ventas que se concretan en lugar de perderse por falta de efectivo.
Este tipo de programas también funciona como señal para el mercado: si el sector público impulsa la adopción, el sector privado tiene incentivos para diseñar soluciones más accesibles. Ahí encaja la narrativa de herramientas como Tap to Pay: reducir barreras para que el comercio pequeño adopte sin grandes inversiones.
Además, el programa se alinea con la idea de que la digitalización ya no es un “extra”, sino un componente de competitividad. Si el consumidor está habituado a pagar electrónicamente y el comercio electrónico crece, el negocio que no acepta pagos digitales corre el riesgo de quedar fuera de ciertos flujos de consumo.
En ese sentido, “Crece tu mipyme con pagos digitales” puede leerse como un puente entre política pública y adopción tecnológica: no reemplaza a la innovación privada, pero refuerza el argumento de que la aceptación digital tiene efectos medibles en el desempeño comercial.
Preguntas frecuentes
-
¿Qué tipo de negocios se busca beneficiar?
A mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas) que pueden mejorar su desempeño al incorporar pagos digitales. -
¿Por qué es relevante para la adquirencia móvil?
Porque muestra que, cuando se habilita el pago con tarjeta, el canal puede crecer rápidamente; soluciones como Tap to Pay buscan facilitar ese primer paso.
La importancia de la tecnología SoftPOS en la adquirencia móvil
Decidir entre SoftPOS y POS
SoftPOS vs POS tradicional (cómo decidir rápido)
- Si ya tienes Android con NFC y cobras en mostrador o en campo → SoftPOS puede ser el “primer paso” por menor logística.
- Si necesitas periféricos (impresora, cajón de dinero, integración profunda) o alto volumen fijo → un POS dedicado puede seguir siendo más conveniente.
- Si tu venta es móvil/intermitente (servicios, entregas, temporadas) → SoftPOS suele encajar por portabilidad.
- Si tu zona tiene conectividad irregular → evalúa estabilidad de datos antes de depender del cobro móvil.
La tecnología SoftPOS es el corazón técnico de la adquirencia móvil moderna. Su propuesta es disruptiva por una razón muy concreta: permite que un teléfono inteligente funcione como terminal de pago, aprovechando capacidades ya presentes en el dispositivo, especialmente NFC para pagos sin contacto. En el caso de Broxel, esta lógica se materializa con la incorporación de Tap to Pay para teléfonos Android.
La importancia de SoftPOS se entiende mejor si se observa el problema que intenta resolver. En el modelo tradicional, aceptar pagos con tarjeta suele requerir un dispositivo dedicado: una terminal POS. Para muchos comercios pequeños, esa terminal representa una barrera de entrada por costo, logística o por la percepción de que “no vale la pena” si el volumen de ventas es bajo o irregular. SoftPOS elimina esa barrera al reducir la necesidad de hardware adicional.
En México, donde muchas pequeñas y medianas empresas aún no aceptan pagos con tarjeta, la reducción de barreras puede ser determinante. No se trata únicamente de abaratar, sino de simplificar: si el comercio ya usa un teléfono para comunicarse, coordinar entregas o vender por mensajería, convertir ese mismo dispositivo en herramienta de cobro puede acelerar la adopción.
SoftPOS también cambia el modelo de despliegue. En lugar de distribuir terminales físicas, la adopción puede apoyarse en software: activación, configuración y soporte digital. Esto es relevante cuando el objetivo es escalar a millones de comercios. La industria, de hecho, observa que estas soluciones están modificando el modelo tradicional de adquirencia y abriendo la puerta a nuevos jugadores y esquemas de competencia.
Otro punto clave es la movilidad. SoftPOS favorece a negocios que cobran fuera del mostrador: servicios a domicilio, ventas en campo, entregas o comercios itinerantes. En esos casos, la terminal tradicional puede ser un estorbo o un costo difícil de justificar. Con el teléfono como terminal, el cobro puede ocurrir en el momento y lugar de la venta.
Desde la perspectiva del ecosistema, SoftPOS también se alinea con el crecimiento de pagos sin contacto. Si el consumidor ya utiliza herramientas digitales para pagar, la experiencia de “acercar y pagar” reduce fricción. Para el comercio, un flujo rápido puede mejorar la atención en horas pico y disminuir el riesgo de perder ventas por falta de efectivo.
En resumen, SoftPOS es importante porque convierte un activo ya extendido —el smartphone— en infraestructura financiera. En un país con alto volumen de transacciones electrónicas y una brecha de aceptación en comercios, esa conversión puede ser el catalizador que faltaba para masificar la adquirencia móvil.
Perspectivas futuras para la digitalización de pagos en México
Las perspectivas para la digitalización de pagos en México apuntan a un crecimiento sostenido, pero con un cambio de énfasis: del consumidor al comercio. La evidencia disponible sugiere que el uso de medios electrónicos ya está ampliamente extendido del lado de la demanda, mientras que la aceptación en pequeños negocios sigue siendo el gran pendiente.
En ese escenario, las proyecciones de la industria anticipan que para 2027 más de 21 millones de personas utilizarán pagos digitales en puntos de venta. Si esa expectativa se cumple, el país verá más pagos electrónicos en el momento de compra física, no solo en e-commerce. Esto ref
Cifras recientes y tendencias futuras
Nota de actualidad: las cifras citadas en el texto se mueven entre 2025 (volumen de transacciones) y 2027 (proyecciones). En pagos, la adopción y la tecnología cambian rápido; conviene leer estos datos como una fotografía reciente y una dirección de tendencia.
Este análisis se elaboró desde el enfoque editorial de PAGORALIA, centrado en cómo la infraestructura de aceptación (adquirencia, Tap to Pay/SoftPOS y pagos sin contacto) impacta el checkout y la adopción de pagos digitales en comercios, emprendedores y pymes en México.
Este texto se centra en la adopción de pagos digitales desde la aceptación en comercios (adquirencia móvil, Tap to Pay y SoftPOS). Las cifras y proyecciones reflejan información pública disponible al momento de publicación y podrían cambiar con nuevas actualizaciones o metodologías. Los resultados pueden variar según el giro, la ubicación, la conectividad y los hábitos de pago de los clientes.

Transformando digitalmente a PYMEs en Latinoamérica con soluciones de pagos digitales. Con más de 20 años de experiencia liderando proyectos en innovación financiera y tecnología. “Wanna Be” escritor de tecnología y tendencias de negocios.

